Leopoldo Jacinto Luque recibió a El Litoral en Mendoza, luego de la operación al corazón...
"Hasta me enfermé por Unión"
Salió de las inferiores del club, triunfó en Primera y lo vendieron en una cifra récord a River. Fue campeón del mundo en 1978. Regresó a Unión como jugador y, luego, fue técnico en Primera División. Hoy, ese corazón que le jugó una mala pasada sigue palpitando por el tatengue.
Enrique Cruz (h) - (Enviado Especial a Mendoza)
El corazón le jugó a Leopoldo Jacinto Luque una mala pasada. Justamente ese mismo corazón que lo colmó de bondad e hizo que lo quisieran tanto en un ambiente muy complicado como el del fútbol. Y será por eso, además, que entre River y Julio Humberto Grondona se encargaron de pagar los by pass. "Estábamos por jugar un partido por el Argentino con mi equipo, que se llama Argentino. Y ya a la tarde me empecé a sentir mal. En la cancha, cuando estaba por comenzar el segundo tiempo, sentí que sudaba frío. Pensé que me habían caído mal los ravioles del mediodía. Y les comenté al profe y a mi ayudante. Ahí nomás me vio el médico y llamaron a la emergencia. No quería levantarme ni que se hiciera mucho alboroto, porque jugábamos en San Luis, la cancha estaba llena y me habían tratado muy bien. Me trajeron a Mendoza y me hicieron los estudios. Al médico se le ocurrió ampliarlos y ahí se dieron cuenta de que el problema era el corazón", cuenta Leopoldo en la tranquilidad de su casa en Mendoza, muy cerca del shopping gigante que recibe a quienes resuelven acercarse a esta maravillosa ciudad del oeste argentino.> Con Leopoldo se puede hablar durante horas de fútbol. De fútbol puro y de historias. Porque Leo las tiene. Y cuenta con algo que también es un privilegio: una gran memoria para recordar hechos, personas y ubicarse en el tiempo.> Y no es necesario que se le diga que hay que hablar de Unión. "Mirá, yo soy tatengue, pero tatengue en serio. Muero por Unión. Y leo todo lo que puedo. Ahora me enteré de que no habrá unidad e irán varias listas a las elecciones. Eso no puede ser. Hay que juntarse y unirse.">
-Entremos en tema, Leopoldo. ¿Cuál fue el mejor dirigente que conociste en Unión?-Los mejores dirigentes fueron Ángel Malvicino y otro que tuvo muy buenas intenciones, pero sin compañía: Héctor Flamini. Cuando volví de River a Unión, en 1981, lo hice por Ángel. Yo tenía para ir a Vélez, a Racing o a Independiente. Pero quería salir campeón con Unión, que siempre llegaba a las finales, pero nunca podía conseguir el título. Me cumplió en todo lo que prometió.
-¿Y Corral, con el que compartiste los mejores momentos en Unión?-Buen dirigente, pero demasiado soberbio. Conmigo no se portó bien. Unión me vendió en 1975 en una transferencia récord y él me trató muy mal.
-Ya volveremos a esos tiempos, pero arranquemos por el principio, por tu infancia y tu llegada al club...-Me crié en Guadalupe, a tres cuadras de la cancha de Sportivo, por la zona del pasaje Koch. Iba a jugar con los pibes del barrio. Me acuerdo de "la Chiva" Di Meola, que era un poco más chico que yo; del "Narigón" Aguirre, que fue jugador y técnico de Sportivo, y también dirigió a Colón; recuerdo a Grilli, un chico que jugó también en Colón, pero el que tenía calidad en serio era "la Chiva", que fue el que más rápido llegó.
-¿Cómo aparece Unión en tu vida?-Mi viejo no me dejaba jugar en la calle. Entonces, me escapaba... Vivía arriba de un árbol, porque él me buscaba para pegarme el cintazo. Así que me escondía ahí, saltaba y me metía corriendo en mi casa... Era muy callejero. Él tenía razón, porque quería que fuera a la escuela, y siempre llegaba tarde. Y fue mi viejo el que me dijo que iba a hablar con un amigo de Unión. ¿Sabés con quién habló? Con un portero, de apellido Menor, el que estaba en la puerta principal. Él era compañero de trabajo de mi viejo en el Liceo Militar. Pero era el portero...
-¿Y qué pasó?-Él nos llevó con otra persona y ahí dimos con don Raimundo Panetto... Después de que llegué a lo que fui en el fútbol, me quedó algo pendiente: ver a don Panetto. Murió, y no pude verlo antes para agradecerle. Se preocupaba por nosotros como nadie.
-Él fue el que te vio...-Claro, hice una prueba de media hora, dos jugaditas y nada más. Me llamó don Panetto y me pidió que fuera a la secretaría a buscar unos papeles, y luego, a la Liga para jugar el domingo. Habré tenido 13 ó 14 años, estaba en la sexta división. Salí del club, me tomé el 7 y fui a mi casa a buscar a mi viejo. Quería llegar rápido para irme a la Liga a firmar. Esas cuatro cuadritas desde General Paz hasta mi casa las hice corriendo a toda velocidad, batí el récord, y a los gritos. Para colmo, mi viejo no estaba. Me puse inquieto hasta que llegó. Y de allí, nos fuimos a la Liga.
-Te saliste con la tuya y tu viejo, también: al menos, te sacó de la calle...-Mi viejo no tenía idea de lo que era una pelota... Vos le dabas una y la enterraba, porque creía que era una semilla gigante. A él le gustaba andar en bicicleta, es un tipo del campo. Mi viejo me regaló una bicicletita y me mandaba a la Costanera a dar unas vueltas. ¿Qué hacía yo? Pasaba por el seminario y me ponía a jugar al fútbol con los internados de allí; me sacaba las zapatillas para no romperlas y me ponía a patear. Volvía todo transpirado y mi viejo me preguntaba cuántas vueltas había dado.
-Tu historia con Unión fue un poco rara, porque en un momento te fuiste a jugar a Rosario Central y, luego, al noroeste, ¿no?-Llegué a primera de Liga y no me tuvieron en cuenta. Entonces, me prestaron a Gimnasia de Jujuy, y luego, me fui a Salta. Tenía 18 años, quería largar todo. Ya había conseguido un trabajo en Canal 13. No sé qué año era, calculo que sería el 71. No quería irme más. Y me habló un tal Desiderio Gesuitti, presidente de Atenas de Santo Tomé. Él y el doctor Capellini, el de Futbolistas Argentinos Agremiados, me vieron jugando en el Seminario, un sábado a la tarde, y me propusieron jugar en Atenas. En Unión le tiraron mi pase por la cabeza.
-Y la rompiste, ¿no?-Yo digo que Dios me tocó con la varita mágica. Fui a mi casa y estaba contento. Como trabajaba en Canal 13, a la mañana, me venía bien. Fui y en la primera práctica todos tenían botines, menos yo... Quedé, firmé, jugué con Ulrich, con el "Ploto" Gómez y otros veteranos que habían estado en Unión y Colón. No sé cuántos goles hice, pero muchos. Metía de a dos o tres por partido, una cosa de locos. Además, los muchachos de experiencia, los grandes, como el "Ploto", me daban incluso los penales para que pateara. Y hasta El Litoral me daba manija: "Fuimos a ver el show de goles de Luque", decía el diario. Y no sé a qué periodista se le ocurrió decir: "Los goles de Unión están en Atenas". Y, bueno, terminó la Liga y Unión me compró de vuelta. Habían pasado ocho meses.
-En la B jugaste en varios puestos, porque aquel equipo tenía a Benito Valencia...-En la B jugaba de 10, de 11, de 9, de 8... Mirá, de 9 de punta me puso el "Toto" Lorenzo. Éramos amigos, y eso que él dirigía a Boca y yo jugaba en River. Pero nos encontrábamos en el departamento de un amigo a cenar, a escondidas. A veces, andaba mal en un clásico y en River decían: "Y, claro, si es amigo del "Toto' Lorenzo". Era un viejo zorro. Ese equipo de Unión que armó tenía un solo delantero de punta-punta, que era Mastrángelo. Pero a mí me hizo 9 y, además, llegaba Victorio Cocco, también Tojo, y detrás de mí estaban Trossero y Marasco.
-Arrancaste de titular en el primer partido con Atlanta en Santa Fe...-Pasó algo fundamental. La presentación de las figuras se hizo en un amistoso ante Patronato. Victorio estaba en Buenos Aires, haciendo un trámite personal ese día. La cancha estaba llena y decían que el "Loco" Gatti iba a bajar en helicóptero. Victorio llegaba en un vuelo que arribaba a Santa Fe a las 19.30 ó 20, pero, como él tuvo un problema, no alcanzó a tomar el avión. Y estábamos en la cancha. Entonces, el "Toto" se enteró en el vestuario y ya había dado el equipo. Arriba jugaban Mastrángelo, Marasco y Trossero, y yo tenía la 16. La cuestión es que, antes de salir, nos dijo el "Toto" que Victorio no iba a llegar y decidió no mover nada. Me miró y dijo: "A ver, "Flaquito' Luque, ponete la 10 y vas a hacer el trabajo de Victorio, que lo conocés". Entré y la rompí. Metí los dos primeros goles esa noche y a los otros los hizo Mastrángelo. Cuando terminó el partido, la gente estaba como loca y, mientras saludábamos en el centro del campo, lo veo al "Toto" que viene caminando, me agarra del hombro y me dice: "Si vos me das bolilla, hasta un grande no parás; y no sé si no te mando a la selección".
-Después vino la venta a River al final de ese Metropolitano en el que ustedes salieron cuartos y le ganaron a River en la cancha de Vélez...-Sí, sí. En la semana previa, el "Toto" nos juntó a todos y nos preguntó qué nos parecía si el partido se llevaba a Buenos Aires. Le dijimos que no, que en Santa Fe lo ganábamos seguro. Nos dejó hablar y nos dijo: "Bueno, es tarde, lo jugamos en Buenos Aires". Y lo ganamos. Yo hice un gol y Mastrángelo, el otro... Después, Corral me vendió y entonces me enojé con él. ¿Por qué? No me quiso dar el porcentaje que me correspondía. ¿Sabés cuánto duró el acuerdo con River? Dos segundos. íSi en Unión ganaba dos mangos con cincuenta y en River me ofrecieron casi lo mismo que Alonso y Jota Jota! Me senté en una mesa con Aragón Cabrera y me dijo: "Te vamos a comprar, y no porque Labruna quiere, sino porque yo quiero. Y me tenés que devolver los goles que nos hiciste".
-¿Qué sentiste esa noche que le hiciste un gol a Unión en la semifinal del Nacional de 1978?-Pepe Sólito me quería pelear porque había gritado el gol. Y yo le dije que no fue en contra de Unión, sino que festejé el tanto, porque considero que a los goles hay que festejarlos. A mí me traiciona el fútbol en eso. No fue una falta de respeto a Unión, sino que festejé porque yo había convertido lo más lindo que tiene el fútbol, que es el gol... íSi yo soy fanático de Unión!, ¿cómo voy a hacer una cosa así?
-Ya alguna vez me contaste cosas de lo que te pasó después, cuando dirigiste al equipo...-Sí, que no quisiera recordarlas y no porque me tenga que cuidar del corazón... Pero a mí me insultaron aquella noche con Ferro porque hubo varios que fueron mandados para que lo hicieran. Y yo me banqué todo esa vez, desde el hecho de haber jugado con los pibes, de haber pagado una pretemporada y hasta de no aceptar cosas que me proponían, como esa vez que quise traer a Sabella y él venía en un "combo" con otros jugadores que no me interesaban. Por eso lloré tanto aquella noche, cuando llegué a mi casa.
-Pero, cuando se hizo la presentación de la camiseta y te nombraron, fuiste ovacionado.-Me alegró muchísimo... íSi Unión es mi vida! ¿Vos sabés lo que me pasó en 1967? Yo era un pibe y me enfermé por Unión. Sí, cuando Unión se fue al descenso, me enfermé en serio. Y llegaron a la conclusión de que había sido porque Unión había descendido...
Quiere venir
De a poco, Leopoldo Luque está haciendo vida normal. Por ello, su intención es venir a Santa Fe para participar de los festejos del centenario. Obviamente, su presencia es indiscutida ya que se trata de uno de los grandes ídolos que arrojó la institución. "Me muero de ganas por volver a mi ciudad y a mi club", dijo Leopoldo, quien también había sido invitado para recibir un diploma el día en que se presentó la nueva camiseta.
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