Un tren francés logró ayer un nuevo récord mundial de velocidad sobre rieles, al alcanzar los 574,8 kilómetros por hora, superando así por casi 60 kilómetros al anterior, que databa de 1990 y era de 515,3.
La marca, homologada oficialmente, fue conseguida por el flamante modelo del TGV, el Alstom V-150 (150 metros por segundo), en un tramo de la línea de alta velocidad que va de París a Estrasburgo, la ruta que cubrirá a partir de junio próximo.>
Los secretos de este superconvoy descansan en su poderoso motor de 25.000 caballos de fuerza, y en sus ruedas reformadas, más grandes que lo habitual, para cubrir mayor cantidad de terreno con cada rotación. Además, se hicieron ajustes a las vías, especialmente la inclinación de ciertas curvas, mientras que los rieles fueron acondicionados para "un contacto perfecto" y la tensión eléctrica en el cable superior se elevó de 25.000 a 31.000 voltios.>
El récord, establecido en el kilómetro 191 (a la altura de la localidad Le Chemin), se enmarca en el desafío de promover la imagen "tecnológica" de Francia en el exterior, y en la batalla que libra Alstom, fabricante del TGV, por la supremacía internacional en el negocio de los trenes bala.>
Compuesto de tres vagones de dos pisos, la formación venía realizando pruebas desde el 15 de enero. "Desarrolla una potencia de 19,6 MW contra los 9,3 de un TGV convencional", explicó el maquinista Eric Piezczac, quien aclaró que por razones de seguridad evitó exceder los 575 kilómetros.>
El test, que se llevó a cabo en condiciones meteorológicas "ideales", permitió recoger una serie de datos que "servirán para mejorar la seguridad y el confort de los viajeros, y reducir al mismo tiempo el impacto sobre el medio ambiente. Investigaremos parámetros como el ruido, la estabilidad, el consumo de energía, la aerodinámica y la electricidad", señaló un ingeniero de la compañía.
"Éste es el siglo del ferrocarril y estoy feliz de que sea Europa la que conduzca el reto", destacó el comisionado de Transportes de la UE, Jacques Barrot, desde la estación Champagne Ardenne, donde se detuvo el tren.>
No menos eufórico se mostró el presidente galo, Jacques Chirac, quien calificó el hito de "fantástica hazaña".>
"Se trata de un nuevo ejemplo de la excelencia de nuestra industria ferroviaria, de las formidables capacidades del país en materia de investigación e innovación", añadió. >
Más allá de los elogios, lo que no pudo romper el V-150 fue el récord de velocidad absoluta para un tren, que sigue en poder del Maglev, un convoy japonés a levitación magnética que el 2 de diciembre de 2003 clavó 581 kilómetros por hora.>
Télam - EFE