El campo afectado por la inundación

Los efectos de la inundación se hicieron notar no sólo en los grandes centros urbanos, sino también en el interior de la provincia. Doce de los diecinueve departamentos de Santa Fe sufrieron las consecuencias de las lluvias. Los informes oficiales hablan de más de tres millones de hectáreas afectadas, lo cual da una idea bastante aproximada de la dimensión de la catástrofe.

Sin tener en cuenta los datos de la víspera, aún no procesados, se puede afirmar que esta inundación perjudicó localidades vecinas a la ciudad Santa Fe que no estaban preparadas para asumir las consecuencias de los más de 500 milímetros de agua caídos en tres días. En el departamento Las Colonias, por ejemplo, se considera que alrededor de 240.000 hectáreas fueron anegadas. Proporciones similares se registran, por ejemplo, en los departamentos La Capital, Castellanos y San Jerónimo.>

Se sabe que el centro y centro-oeste de la provincia de Santa Fe constituyen la principal cuenca lechera de Sudamérica. Pues bien, esta actividad fue una de las que más sufrió las consecuencias del anegamiento. Las pérdidas están consideradas en cientos de millones de pesos y se estima que el sector necesitará por lo menos cinco años para recuperarse.>

Las consecuencias de las lluvias han impactado sobre las pasturas y los propios animales. Se calcula que, en condiciones normales, se requerirán por lo menos tres años para volver a contar con las reservas e implantación de pasturas, mientras que los planteles ganaderos necesitarán, para reponerse, un plazo de cinco años.>

Ciudades como Rafaela, Esperanza, Santo Tomé, Recreo y Coronda padecieron, en distintas proporciones, las consecuencias de las inundaciones. Algo parecido ocurrió con localidades como Humboldt, Franck, Desvío Arijón, Laguna Paiva y Monte Vera. En mayor o menor proporción, el agua ocupó el casco urbano y, en los casos de Coronda, Monte Vera y Recreo, por ejemplo, los perjuicios fueron mayores.>

El 95 por ciento de la producción frutihortícola fue devastada por el agua y necesitará -se estima-, por lo menos, seis o siete meses para recuperarse. En Coronda, las lluvias barrieron con la producción de frutilla.>

La producción de soja, trigo y maíz también se vio afectada, aunque las opiniones sobre el nivel de los perjuicios son controvertidas. De todos modos, se considera que existen más de quince mil productores afectados. A este panorama signado por el desastre hay que sumarle los caminos de tierra anegados, que impiden el traslado de la producción a los centros urbanos. También las rutas nacionales y provinciales cortadas, a tal punto que, durante varios días, la ciudad de Santa Fe, por ejemplo, estuvo prácticamente aislada.>

Está claro que la recuperación económica y social será lenta y costosa. Muchos productores de la región ya habían padecido en menor escala problemas parecidos en diciembre del año pasado y en la segunda quincena de febrero. En esta emergencia, la asistencia técnica y económica del gobierno nacional y la disponibilidad de recursos del poder provincial serán indispensables para regularizar, hasta donde sea posible, la actividad productiva. >