MILANÉS LLEGA POR PRIMERA VEZ A SANTA FE
El compromiso, el amor y el tiempo según Pablo
De gira en la Argentina, el compositor, cantante y guitarrista abrió ayer, en Buenos Aires (teatro ND/Ateneo), una serie de presentaciones que continuará hoy en La Capital y llegará a nuestra ciudad (estadio cubierto de Unión) el próximo martes 24, a las 21.30. El 26 en Córdoba y el 28, en el Palacio Peñarol de la capital uruguaya, se completará la gira del cubano, pieza esencial de la "Nueva Trova" y prolífico autor de notables hallazgos, que van más allá de su compromiso político con la Cuba castrista.

Estanislao Giménez Corte[email protected]

Al momento de triunfar la revolución cubana, el 1° de enero de 1959, con el embate final de los "barbudos" sobre las huestes de Fulgencio Batista, en La Habana, Pablo Milanés (Bayamo, 24 de febrero de 1943) tenía unos 16 años y transitaba cabarets, estaciones de radio y televisión. Interpretaba, especialmente, gracias a su voz prodigiosa, negro spirituals y, en menor medida, boleros o música relacionada con el filin. La experiencia, los años posteriores al triunfo militar de los provenientes de la Sierra Maestra, y fundamentalmente las enormes expectativas que despertó ese movimiento político -a partir de la instauración del gobierno de Castro-, influyeron o caracterizaron la producción cultural de escritores, actores, dramaturgos y, obviamente, la de músicos de la isla, pero también del mundo entero. Muchos de ellos, intelectuales reconocidos, en un periplo curioso, se "enamoraron" de la revolución, la contaron, la describieron y "descubrieron" -entreviendo en ella un espíritu renovador o unas intenciones que pudieron haber sido buenas- y se desencantaron luego. Otros, pese a los lógicos cambios de expectativas y "tiempos", la sostienen, aunque muchos sólo desde el discurso. Escépticos y convencidos todavía lanzan, a 48 años de aquellos hechos, sus diatribas en medios de comunicación, ensayos, ponencias. Otros artistas, en especial los cubanos y/o los radicados en la isla, titánica o ingenuamente, sostienen las ventajas del proyecto castrista y, aunque con críticas, observaciones y disenso, insisten en que aún hoy son "revolucionarios" y que los logros superan las crisis. Los casos más conocidos en cuanto a artistas "locales", proyectados a nivel mundial, son los de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola y, en menor medida, los artistas agrupados bajo el mote hollywoodense de "Buena Vista Social Club". Aunque, por supuesto, son muchísimos más, extraordinarios algunos de ellos. El imaginario social, empero, suele ser injusto con estos autores, retomadores de la tradición del trovador del siglo XIX y fundadores, claro está, de ese colectivo conocido como "Nueva Trova Cubana", que hizo furor en la segunda mitad de los �60 y parte de los �70, y que aún hoy tiene un inmenso apego en públicos de todo el mundo hispanoparlante. Aquella injusticia a la que se alude se vincula, claramente, con la idea generalizada de que las obras de estos autores se circunscriben al ámbito de lo político/militante y/o a lo partidario, como si su obra fuese únicamente un panfleto o un discurso de barricada. Aunque es verdad que muchos temas emblemáticos de Milanés y de Rodríguez tienen un marcado costado alusivo a la revolución, y a sus principios o dogmas, a treinta años de aquellas experiencias primerizas, es justicia decir que, ya maduros, la creación de unos y otros trasciende por mucho aquel ámbito de lo político. Y que esas canciones son, escuchadas hoy, más representativas de la noción de compromiso social en general, que de apego a una jerarquía partidaria o a un dogmatismo obsoleto.

UN NIÑO NACE

Puede decirse que Milanés, por influencia de un contexto familiar determinado, siempre supo que iba a dedicarse a la música. Sus primeros temas: "Tú mi desengaño", "Hoy vuelvo a ti", "El sol ríe por mí", "Al borde del final", "Estás lejos", "Llévame contigo muerte", dieron al autor y a los eventuales públicos la confirmación de un talento incipiente que su madre había previsto siendo él un niño y que, a la luz del trabajo en participaciones en radios, festivales y concursos -y a la obtención lenta de un prestigio creciente-, fue determinando su destino prefijado de artista. Los relatos sobre la infancia de Milanés se concentran en dos aspectos esenciales: la convicción por parte de su madre de que su hijo era un talento para el canto y la música; la necesidad de mejorar una situación económica harto famélica.

REVOLUCIÓN Y DESPUÉS

Los inicios de la producción de Milanés como autor se sitúan a partir de 1963. Todo cambia con su canción "A mis veintidós años" (1965). "(Ésta) se convertiría históricamente en la primera canción de la más joven generación de compositores cubanos de los años sesenta", sostiene la autora cubana Clara Díaz, en su ensayo "Hombre que vas creciendo". "En ella se definía un nuevo principio de actitud creadora, basado en el reencuentro con las raíces musicales del país, desde un prisma ideológico novedoso, que luego sería desarrollado con creces por la obra del Movimiento de la Nueva Trova", completa.

Entre mediados de los �60 e inicios de los �70, el autor ya atraviesa un extraordinario período creativo, durante el cual escribirá algunas de las obras más aclamadas de su repertorio: "Yo no te pido", "Los años mozos", "Cuba va" (compuesta con Silvio Rodríguez y Noel Nicola), "Yolanda", "No me pidas", la musicalizaron del poema de César Vallejo "Masa", "Yo pisaré las calles nuevamente" (sobre el derrocamiento de Salvador Allende en Chile) y "La vida no vale nada". Entre los muchos clásicos nacidos de su puño, pueden agregarse "Años", que ha sido versionada incontable cantidad de veces por músicos de diversos géneros, incluidos del rock nacional; "Sábado corto", grabado junto a Fito Páez en 2002, y "El breve espacio en que no estás". Los críticos señalan que su producción cultural se observa como la continuación de una tradición con temas y tópicos muy definidos, nacidos a partir de sus primeros escritos: el amor, el compromiso (con los otros, con lo social; una noción de lo colectivo), el tiempo. "En el plano del texto de las obras de Pablo, podríamos resumir que los temas fundamentales que sigue abordando a lo largo de su carrera son: el amor y la patria, como ha trascendido desde los primeros trovadores cubanos, siempre vista a través de sus concepciones ético-morales, de su posición partidista, de su humanismo, de sus criterios de ruptura con lo ya establecido" sentencia Elsida González, en su ponencia "Simplemente Pablo". Junto a otros, en lo musical, Milanés fue ampliando la lógica del trovador de guitarra y voz despojada, al incluir nuevos instrumentos para profundizar los aspectos de la musicalización: piano y teclados, percusión, etc., etc. Su timbre de voz, característico, lo ha mostrado además como un intérprete de fuste, especialmente en la emotividad que agrega a ciertas piezas.>

CUBA TAN LEJOS

Impresiona pensar que hace ya cuatro décadas, en 1967, Pablo conoció a Silvio Rodríguez, por intermedio de Omara Portuondo. Nadie desconoce que, al menos hasta mediados de los ochenta, la colaboración de este dueto de nombres propios (Pablo & Silvio), ambos excelentes letristas y autores de una profusa discografía, fue esencial para la canción en español. Ellos representan, de alguna manera, los primeros aprestos de apertura tras los años de la dictadura, en virtud de aquella mítica visita al país de 1984, en la que agregaron una función tras otra -llegaron para dar un par de shows y terminaron haciendo quince.

Hace unos años, se le detectó a Milanés una extraña enfermedad que afecta a los huesos (conocida como el mal de Pelter), que lo dejó convaleciente tras numerosas operaciones, más de veinte, en los Estados Unidos y Cuba. Hoy, Milanés ha superado los 60 años y su imagen difiere de aquella de otrora, acaso romántica, de abundante cabellera estilo afro, camisas holgadas y lentes de marco grueso, que influyó en una generación entera. Nada de eso está ahora, y para los críticos, tampoco el sueño que representa la revolución. Nada es igual, claro, pero para eso están las canciones, inoxidables e interminables, que pueden darnos, por un puñado de minutos, la ilusión.>

Discografía esencial

Más de una treintena de discos solistas e innumerables participaciones conjuntas, colectivas, en duetos, en homenajes, hacen de la carrera de Milanés un ejemplo de autor prolífico, pese a sus problemas de salud, que en los últimos años afectaron su tarea. Potenciaron su fama dos discos iniciáticos grabados junto a otros artistas: "Canción de protesta: Protest song of Latin America" (Obra colectiva, 1970) y "Cuba va" (junto a Silvio Rodríguez y Noel Nicola, de 1971). Después, sus primeros discos como solista, continuando con una tendencia presente en muchos cantautores, se centran en la musicalización de versos de grandes poetas, ambos caros al sentimiento cubano: "Versos sencillos de José Martí" (1973) y "PM canta a Nicolás Guillén" (1974). Llegarán luego "La vida no vale nada" (1976), "No me pidas" (1977), "Aniversario" (1978). El famosísimo "En vivo en Argentina" (con Silvio Rodríguez), grabado en plena primavera democrática, en 1984, lo lanzó a la fama masiva en el país, donde de todas maneras ya era muy conocido. A mediados de los ochenta, ya consagrado, llega el volumen de homenaje "Querido Pablo" (1985), en el que diversos artistas, como Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute, Chico Buarque, Mercedes Sosa y el mismo Silvio Rodríguez celebran y versionan la obra de Milanés. Los tres volúmenes de "Años" y los cinco de "Filín" también forman parte de lo más destacado de su producción. De la década del noventa se pueden mencionar "Cantos de amor y desamor" (1991), "Canto de la abuela" (1991), "Comienzo y final de una verde mañana" (1992), "Despertar" (1997) y "Vengo naciendo" (1998) y, ya en los 2000, "Días de gloria", por el que ganó un Grammy y "Pablo querido" (2002), con la participación de Gal Costa, Fito Páez, Milton Nascimento, Joaquín Sabina, Tania Libertad, Caetano Veloso y Charly García, entre otros, y que viene a actualizar y renovar aquel disco homenaje del �85, sólo que en formato doble y con más artistas allegados a la obra del cubano. Sus últimas grabaciones son "Como un campo de maíz" (2005) y "Líneas paralelas" (junto a Andy Montañez).

Paraninfo y más

El artista cubano, en su visita a la ciudad, prestigiará un ciclo de por sí ya consagrado, "Paraninfo y más", que hace las veces de continuación de su antecesor, casi mítico, "Los lunes del Paraninfo", y que, organizado por la UNL, ha traído a la ciudad artistas de importantísima performance en la música de diversos géneros.

Las entradas

Los interesados en adquirir entradas podrán hacerlo en el Foro Cultural Universitario (9 de Julio 2154), de lunes a viernes de 8 a 13 y de 17 a 20. Los costos son: platea preferencial: $ 70; platea numerada "A": $ 60; platea numerada "B": $ 50; tribuna (sin ubicación): $30 y tribuna (sin ubicación) estudiantes: $ 20.