Análisis
El orgullo de ser parte
Por Esteban Aignasse (*) Soy hincha de Unión desde que me acuerdo. Mi viejo me llevó a la cancha hasta el 79, cuando tenía 8 años. Ese año, después de no salir campeones en esa recordada final que no perdimos ante River y que nos dejó ahí nomás, en la antesala de ser campeones de Primera División, papá dejó de ir. Sin embargo, la pasión por la rojiblanca ya había prendido en mí y, así, por varios años más, me iba solo hasta la puerta del estadio y le pedía a algún mayor que me dejara entrar con él. Desde esos tiempos hasta hoy, sigo siendo un incondicional cada vez que Unión juega como local, porque nunca más dejé de concurrir a la cancha para alentar al equipo en las buenas y en las malas. El amor por estos colores es muy grande, por eso me acerqué, como un socio más, y hace un año voy al club movido por el único objetivo de ayudar a conmemorar los 100 años como realmente esta gran institución se lo merece. Nunca participé en la vida política de Unión y tal vez no lo haga, pero sí quería ser parte de esta fiesta extraordinaria que, a la distancia, seguro se verá como uno de los eventos que conmocionaron a la sociedad santafesina en este principio de siglo. Hoy, después de una semana estremecedora, magnífica por donde se la mire, que nos emocionó hasta los huesos, realzando nuestro espíritu tatengue y haciéndonos sentir orgullosos de ser hinchas de Unión, me siento feliz de haber sido parte de este hermosísimo festejo.> Ahora creo que la gente entenderá el porqué -mas allá del folclore fútbolero- del slogan "100 Años de Verdad". Porque el 15 de abril no festejamos sólo el cumple número 100, celebramos cada uno de los episodios y sus historias que pasaron en este siglo de vida y que fueron cimentando la grandeza de esta institución. Conmemoramos ese momento fundacional ocurrido en un lejano 1907; también, cada uno de los numerosos éxitos deportivos; saludamos la labor de los dirigentes, que hicieron de Unión el club social y deportivo por excelencia; a los deportistas que nacieron de nuestro semillero y con orgullo llevaron bien alto los colores rojo y blanco; a los socios e hinchas, desde aquellos 14 iniciadores hasta los anónimos miles y miles de hoy, que con su amor incondicional han sido el sostén sobre el que creció y se desarrolló nuestro querido club.> Cada momento, del primero al último, fue trascendente en esta bella historia escrita con pasión rojiblanca. > > (*) Socio de Unión y colaborador del Departamento de Prensa de la institución.> > |
TODOS LOS DÍAS.
MIÉRCOLES
SÁBADOS
DOMINGOS