Juan Carlos HaberkonRafaela (Enviado Especial)
La pregunta es obligada: ¿dónde quedó el Ben Hur de hace menos de una semana, aquel equipo que pegó un impacto de novela ante Instituto y en Córdoba? Ayer, en el Parque, no estuvo. Como si la racha negativa desde que enfrenta a Tigre lo hubiese enceguecido. Confundió todo. Fue muy generoso, es cierto. Pero lo fue justamente con quien no debía serlo, con Tigre. Le regaló un gol y pudieron ser más. Tiró mil centros para el lucimiento de los centrales rivales. En síntesis, vivió equivocándose. Fue generoso con el enemigo y ni siquiera le entregó un mínimo obsequio a su sostén más fiel: su gente, esa que lo despidió con aplausos.
La locura feliz de Ben Hur no pudo tapar su realidad. El entusiasmo no se pudo devorar la observación precisa: Ben Hur, a pesar del envión anímico, sigue en Promoción. Es más, a juzgar por los noventa minutos en la tarde del Parque, lo de Tigre fue más decoroso. Tal vez por las necesidades que pasean por el torneo, sus estilos son similares: la prioridad es luchar. Entonces, lo que muestran en el campo de juego está más vinculado con los nervios y el apuro que con la pausa y las precisiones. De todos modos, esta idea de la pelea como prioridad, cada uno en lo suyo, no está reñida con la de la búsqueda: Ben Hur y Tigre, a su manera, intentaron. No hubo resignación en la postura de buscar el triunfo.>
Ben Hur, con 4-4-1-1 flexible: Vella y Bareña, laterales izquierdo y derecho, oscilaban entre su función de defensores y la de volantes. De ese modo, los volantes Romero y Carrizo se asociaban a Giampietri. Con ellos, más el tándem Monay-Zanabria, el ahora entrenador Jorge Jerez encabezó la búsqueda de su Ben Hur. Arriba esperaba Romay. Una intención ambiciosa, sólo en su apariencia. En la ejecución hubo déficit: generó muy pocas situaciones, Romay, en un mal pique del balón; fue casi su único coqueteo con el gol. Tigre controló el medio campo con jugadores de buen pie. La fórmula de ataque: dos enganches, dos volantes con llegada por afuera y arriba, Pereyra, difícil de parar.>
Así construyeron un encuentro con más fricciones que lucidez. Con un árbitro, Giannini, que por momentos no pudo evitar los roces. Quizá por su flexibilidad.>
Quedó, al cabo, la impresión de que el ímpetu los terminó desbordando y de que a las ideas tendrán que seguir buscándolas.>
Hubo pocos aspectos en los que se diferenciaron. Dos, decisivos: 1�) Tigre fue un poco más incisivo, apenas. 2�) Ben Hur cometió errores que terminó pagando con un gol. Después de un centro de Torres, salió mal Bertoya y la defensa no dio respuesta a ese detalle, entonces, Galmarini se tomó su tiempo para definir sin problemas. Como contrapartida, la defensa de Tigre tuvo una actuación sólida. Bien, Ferrero; correcto, Martínez.>
Con un gol de desventaja, Ben Hur no cambió demasiado. En realidad no cambió nada: la misma confusión, las mismas carencias. La sensación a esa altura de la tarde era la realidad de Ben Hur; esa de las modestias y un equipo sin mucho vuelo había vuelto a la escena.>
BERTOYA (5): no tuvo una buena tarde. Calculó mal la salida en el centro que después terminó en gol. Se acomodó y evitó lo que pudo ser goleada cuando Tigre jugó de contraataque.
Ben Hur: Bertoya; Vella, José María Paz, Ferrari y Barreña; Carrizo, Zanabria, Monay y Andrés Romero; Giampietri y Romay.
D.T.: Jorge Jerez.
Tigre: Islas; Krikorian, Ferrero y Blengio; Galmarini, Castaño, Román Martínez y Nicolás Torres; Wilches; Juan Pereyra y Leandro Lázaro.
D.T.: Diego Cagna.
Gol: en el segundo tiempo, a los 8 min. Galmarini (T).
Cambios: en el segundo tiempo, a los 13 min. Camposano por Monay (BH), a los 31 min. Tosetto por Vella (BH), a los 32 min. Stang por Martínez (T), a los 34 min. Pasini por Galmarini (T) y a los 37 min. Giménez por Krikorian (T).
Arbitro: Mauro Giannini.
Cancha: Ben Hur.