Peregrinar durante la noche hacia la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe es, en esta fecha, una costumbre emblemática de la ciudad. Y anoche, la Ruta Nacional 168 dio cuenta de ello. Es que, a diferencia de todos los días, eran varios los grupos, sobre todo de jóvenes, que se podían observar caminando rumbo al imponente templo de Javier de la Rosa.
Así, termos cargados de café, en algunos casos, o de agua caliente, en otros; bolsitas de caramelos; paquetes de galletitas; y mochilas repletas de abrigos constituyeron algunas de las opciones elegidas por los caminantes para hacerle frente al largo trayecto.>
Por promesas cumplidas o simplemente por hacer un sacrificio en honor a la Virgen es que muchos optan por llegar a la Basílica a pie. Y en esa elección no tienen lugar las quejas cotidianas ya que todos esperan llegar al camarín para agradecerle o hacerle peticiones a María.>
La festividad de la Virgen de Guadalupe es una de las fiestas religiosas más convocantes de la ciudad. Y la devoción que sienten los santafesinos frente a su imagen, y también los visitantes que vienen desde otros lugares, así lo posibilita ya que año tras año regresan.>
La Real Academia Española define el término devoción, entre otras acepciones, como "amor, veneración y fervor religioso" y como una "inclinación y afición especial". Y eso, justamente, es lo que ocurre cada año para esta fecha en el barrio donde está emplazada la Basílica.>
Resta decir que el encuentro con María en el marco de la festividad de Guadalupe es uno de los momentos del año más esperado por los católicos debido a que, luego de ser acariciados con la mirada de la Virgen que se encuentra en su camarín, renuevan la fe y quedan al resguardo de un manto protector que los acompañará siempre.>
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