Señores directores: El reciente shock de los mercados, por pronósticos de menor crecimiento de la economía de Estados Unidos y desaceleración de las de Europa y China, provocó incertidumbre e interrogantes entre los analistas, y precisar el nuevo cuadro de situación todavía demandará un tiempo.
Antes de este derrumbe, existía cierto consenso en estimar que las condiciones generales de la economía mundial mantendrían una fuerte demanda de materias primas, como ser granos, metales y petróleo, con buenos precios internacionales y favorables repercusiones en los mercados emergentes. Nuestro país, pese a sus esfuerzos por incorporar mayor valor agregado a sus productos, es sobre todo un importante exportador de materias primas, por lo que con los otros mercados emergentes debería interpretar lo ocurrido como una señal de alerta.>
Es una realidad que hay poderosos sectores que a veces son defensores del libre mercado; en otras, proteccionistas. En lo que nos atañe, por ejemplo, somos competitivos en productos agropecuarios, pero desde hace años soportamos la política de países que, desoyendo reiterados reclamos planteados en foros económicos mundiales, subsidian a sus productores locales, algo que no se vislumbra que se modifique en el mediano plazo, y no se descarta la eventualidad de que Estados Unidos, ante la creciente oferta de soja de la Argentina y Brasil, si presume comprometida la colocación de sus excedentes exportables, adopte similar actitud.>
El escenario mundial muestra también que la sociedad humana realiza una permanente revalorización del conocimiento, y su repercusión en la vida de los pueblos hace que coexistan marcados desniveles, ya que junto a comunidades súper avanzadas conviven otras con estructuras tradicionales sin la necesaria actualización. Hoy, no se puede ignorar que el conocimiento se ha transformado en fuente de bienestar, de poder y de riqueza, al punto que pensando idealmente, si ese progreso material se humanizara podría proporcionar medios sustanciales para mejorar las condiciones infrahumanas de millones de personas que sobreviven en inmensos bolsones de padecimientos.>
Nuestro país no ha alcanzado aún el nivel de utilización intensiva de los adelantos científicos y tecnológicos, tal como lo refleja su posicionamiento en el mundo. Es necesario tomar conciencia que, para afianzar y complementar aquello en lo que ya somos fuertes, es indispensable lograr los consensos necesarios y fijar como política de Estado hacer de la educación una poderosa herramienta para avanzar más rápidamente en el campo del conocimiento y su aplicación intensiva, incluidos a los sectores agrícola-ganadero, frutícola, hortícola y sus derivados, para acentuar la generación de productos de exportación con más valor agregado. Tito L. Rocchetti. Ciudad.>