Cartas a la Dirección
Cambiemos el discurso
Señores directores: Hace muchos años, cuando elegí mi carrera, definitivamente lo hice movido por una inmensa vocación. De hecho, debí lidiar con los prejuicios y las trabas de todos aquéllos a los que les resultaba extraño que un hombre quiera estudiar para trabajar en Nivel Inicial -sí, claro, jardín de infantes. Nada me hizo flaquear, culminé mis estudios e inmediatamente me inserté en el campo laboral.> De allí en más, a veces mejor a veces peor, transcurrió mi carrera. Pero había algo en mí que se mantenía irreductible, es más, se afianzaba con el cúmulo de experiencias: mi vocación.> Por eso, hoy siento un dolor muy fuerte dentro mío al darme cuenta de que por un instante todas mis convicciones tambalearon. He de confesar que hoy, realmente pensé en abandonar todo y dedicarme a otra cosa.> Hace diez años que vengo desempeñándome como maestro reemplazante en diferentes instituciones de la ciudad, persiguiendo el sueño del cargo propio -ése del que tantos abusan y hoy parece esfumarse la última oportunidad o al menos la más cercana de poder acceder a él.> Hace casi dos meses que me encuentro estudiando para rendir un concurso de ingreso a la docencia -esto sería rendir para titularizar- con un grupo de compañeras que se encuentran en mi misma situación. Además de estudiar cada uno por su cuenta, hemos conformado grupos donde debatimos el material; asistimos a clases en los institutos de formación docente; nos inscribimos en cursos pagos porque las dudas eran muchas y la incertidumbre casi total; muchas de mis colegas dejaron por mucho tiempo a sus familias -maridos e hijos-, hemos -todos- dejado de realizar infinidad de cosas por asistir a los cursos, por estudiar, padecimos dos semanas que fueron las destinadas a la inscripción para el concurso donde tuvimos que realizar un periplo indescriptible, y todo en contra del reloj que nos marcaba que mayo -la fecha en que se realizaría el examen- estaba cerca. Todo esto sin contar los costos que implicaban acceder al material de estudio: $ 270, los apuntes fotocopiados.> Todo esto para enterarnos de que el examen no se realizaría, que se postergó por un lapso de noventa días y que además de eso es muy posible que sea sólo por antecedentes y no por oposición -esto significa que no habría que rendir, sino solamente tendrían en cuenta la antigüedad docente- lo cual me parece una falta total de respeto.> Consternado por la noticia fui a pedir explicaciones al gremio -quienes gestionaron estas condiciones- y ante mi reclamo de qué hacía yo con el dinero y el tiempo invertidos hasta ahora me contestaron: "No te va a venir mal haber estudiado un poco".> Señores, que quede bien claro, yo decido qué, cómo, cuándo y cuánto estudiar.> Entonces, después de haber analizado todo esto más de una vez, y viendo que la posibilidad que vislumbraba de poder acceder a la titularidad se aleja considerablemente, es que yo me pregunto hasta dónde podría resistir mi vocación.> Espero que sólo sea el pesimismo del momento y que todo pase, o que aparezca una solución, porque si no, de verdad: usted, ¿no tiene un trabajito para mí?> Carlos Cuello. Docente de Nivel Inicial. DNI. 23.080.735. |

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