Buenos Aires (DyN).- Irene Hurtig, la hermana de María Marta García Belsunce sobre la que puso su mirada la Fiscalía sin acusarla, refutó las sospechas públicas en su contra, defendió al viudo Carlos Carrascosa y se cruzó en un duro y breve interrogatorio con el fiscal Diego Molina Pico, que le exigió detalles sobre movimientos y horarios en la tarde del crimen.
Molina Pico quiso saber cómo hizo Irene, que no realiza actividad física, para llevar adelante un raid en sólo casi cuatro minutos del 27 de octubre de 2002: es que entre las 19.08 y las 19.12, según consta en los registros de llamados, Irene corrió "como una loca" para buscar a un médico que vive a dos cuadras, volver a la casa, llamar a otro vecino y pedir en la guardia del country una segunda ambulancia.>
"No puedo justificar mis horarios", le espetó Irene sobre el final del interrogatorio, que se caracterizó por haber escuchado a una testigo sólida, firme y sin ambigüedades.>
Irene Hurtig habló frente al tribunal cuatro horas en las que se dedicó a acusar a Molina Pico de lanzar televisivamente sospechas en su contra pese a que siempre fue testigo en el caso y advirtió que el fiscal "ha demostrado claramente una animosidad particular conmigo".
Incluso, enfatizó que en la prensa existe una "acusación permanente" en su contra como si hubiera matado a la hermana y subrayó que días atrás, durante el juicio, esa sospecha pública se instaló a través de "la televisión" por medio de "pseudoespecialistas que decían barbaridades".>
Pero además la hermana de María Marta insistió en que el viudo estuvo en la tarde del 27 de octubre mirando el partido de fútbol en su casa, junto a su marido, Guillermo Bártoli, e incluso propuso como testigos a sus hijos adolescentes que -tras su testimonio- hablaron a puertas cerradas ante el tribunal por media hora porque son menores de edad.
En tono firme y sin mostrar ambigüedades, Irene abundó en las dos primeras horas de testimonio en recordar cómo fue que se enteró de la muerte de su hermana y los momentos vividos desde aquel momento, en un relato que a menudo se quebró por la emoción y el llanto.>
Al repasar sus pasos de aquella tarde, Irene contó que llegó a su casa del country Carmel a las 18.10 y en el living estaban su marido (Bártoli), Carrascosa, María Marta y una pareja vecina de apellido Piazza mirando fútbol por televisión.
Dijo que María Marta se retiró al rato y que ella se recostó en el dormitorio, desde donde escuchó la celebración de un gol de Independiente, festejo al que se sumó su hijo menor; después Carrascosa se despidió saludándola desde el pasillo con un "íchau gorda!".>
Con ese dato, la mujer fijó la presencia de Carrascosa en su casa hasta pasadas las 18.40, en contra de testimonios de una mucama y empleados del club house del country que aseguran que para entonces el ex corredor de Bolsa ya no estaba en la vivienda de la cuñada sino tomando un café con lemoncello.>
Luego, según la testigo, Bártoli se recostó con ella y el chico en la cama matrimonial, pero pasados unos minutos sonó el teléfono: era Carrascosa que le dijo "`gorda, vení, que María Marta tuvo un accidente', y se largó a llorar". "Mi marido salió corriendo y yo detrás. Subo la escalera de la casa y arriba me encuentro a María Marta tirada en el piso, Carrascosa pidiendo una ambulancia a Osde, la masajista Beatriz Michelini haciendo respiración boca a boca y mi marido haciendo masajes y gritaba `vamos María, vamos María'", recordó.>
La versión de Hurtig sobre la presencia de Michelini en ese instante dentro de la casa del crimen contradijo las versiones de la propia masajista y los vigiladores del country, que aseguraron que "Betty", como llamaban a la masoterapeuta, ingresó más tarde al barrio cerrado.>
Otro punto que acaparó interés se produjo cuando Hurtig describió cómo encontró la casa de la víctima esa tarde: "No vi ningún tipo de desorden, nada fuera de lugar, ni vi nada que me sorprendiera ni llamara la atención", a la vez que confió que tampoco "vi sangre, salvo una manchita en el piso".>
"Salí corriendo como una loca", empezó a relatar la testigo cuando describió el derrotero que siguió en busca sin suerte de un médico vecino del country, que vive a dos calles, regresar a la casa, llamar a otro vecino y finalmente reclamar por teléfono a la guardia de Carmel una segunda ambulancia. Por eso en el último tramo de la declaración, el fiscal Molina Pico se reservó una pregunta: "�Puede explicar cómo hizo para hacer todo eso en menos de tres minutos?", pues consta que las llamadas a las ambulancias fueron entre casi 19.08 y 19.12 horas, pero Hurtig se limitó a contestar "no puedo precisar horarios".