Fantasías para un mundo real

Tras el éxito que supuso "La lengua de las mariposas" en 1999, el realizador español José Luis Cuerda regresa con este filme al cine concebido como un particular mundo de íntimos sentimientos. Retorna con la adaptación de la novela homónima de Didier Van Cauwelaert, uno de los autores de best-sellers más importantes de Francia. Esta base literaria le supuso el problema estructural de adaptar una novela narrada a dos voces y con continuos saltos en el tiempo, porque en realidad hay dos relatos con diferentes protagonistas y contextos, hasta que el destino los cruza.

Por un lado, la historia de un solitario creador de juguetes que en un vuelo de Alicante a Barcelona conoce a una joven viuda con un hijo de ocho años. Ella es una ornitóloga que estudia las migraciones de los pájaros y el niño un fantaseador de primer orden. La química entre todos es tan buena que los lleva a formar una familia aparentemente perfecta y feliz hasta que, de forma inexplicable, la mujer toma una decisión inesperada.>

Por otra parte, se narran las vicisitudes de una empleada argelina que trabaja como cajera en un supermercado pero sueña con acabar una tesis de literatura en la Sorbona.>

Si la novela está cargada de fábulas y elementos de magia y fantasía, Cuerda decide, dejándole los tintes esenciales, reducir esos factores a unos pocos detalles centrados en la relación entre el niño y el padre adoptivo, quienes comparten la fantasía de que siempre existe un hada que puede aportar su ayuda en momentos de penurias.>

La película deja descansar el resto de la magia en la puesta en escena que se desarrolla fundamentalmente en una antigua finca de piedras aislada en medio del bosque otoñal, con una particular pajarera de cristal. Esto le permite abordar el terreno de los sentimientos sin caer en la cursilería y en las contradicciones con sus propias creencias, creando un microcosmos que dulcifica la imagen amarga del mundo.>

Extraños equilibrios

El argumento juega fundamentalmente con el azar y los sentimientos, donde la vocación de denuncia tan propia del cineasta español deja introducir el otro costado de la realidad. La palabra "hada" en un título supone un anticipo fuerte, que influye en el prejuicio con el que un potencial espectador puede acercarse a la obra. Al respecto podría decirse que se trata de un aggiornamiento de la fantasía a los tiempos que corren, como las amarguras de la cajera extranjera que trabaja en un supermercado o como el motivo que aleja a la ornitóloga de su familia.

Se da por sentado que la magia proviene del mundo femenino, aunque las actuales hadas sufren todo tipo de penurias y se volvieron amnésicas hasta olvidar su condición, pero si las educamos pueden ayudarnos a cumplir nuestros deseos.>

La película no olvida el entorno de nuestros días y denuncia los malos tratos y el recelo hacia la inmigración en el personaje de la cantante Bebe, quien en su trasvasamiento como actriz es encargada de pronunciar los discursos más humanitarios y desencantados, aquellos que colisionan con el optimismo a prueba de fuego de Ricardo Darín y el niño Víctor Valdivia.>

"La lengua de las mariposas" era un relato tan hermoso como amargo y con "La educación de las hadas" se ha querido repetir ese efecto, aunque con menos logros. Todo suena menos convincente, con muchas buenas intenciones y lugares comunes que no tocan fondo.>

Quien ya pusiera música en 2005 a la película "El aura", Lucio Godoy, toma aquí la partitura, acompañando sensuales y nostálgicos paisajes otoñales que envuelven a la película con una estética muy agradable.>

FICHA TECNICA

calificación tres puntos (buena)

Dirección: José Luis Cuerda. Origen: España-Argentina-Francia-Portugal (2006). Interpretación: Ricardo Darín (Nicolás), Irene Jacob (Ingrid), Bebe (Sezar), Gloria Roig (Luisa), Victor Valdivia (Raúl). Guión: José Luis Cuerda, basado en la novela "La educación de un hada" de Didier Van Cauwelaert.>

Fotografía: Hans Burmann. Montaje: Nacho Ruiz Capillas. Música: Lucio Godoy.>

Duración: 100 min.>