Carlos Petroli
Queda en limpio y sujeto al seguimiento de los productores el virtual cese de la "intervención" de Guillermo Moreno en el mercado de Liniers. Por la misma cuerda, se advierte una liberalización acotada, un blanqueo a medias, de los precios que la demanda está convalidando en los mercados de la carne vacuna.
Siempre hay quienes miran el vaso medio lleno o medio vacío, pero ambos puntos emergen del acuerdo del Gobierno con buena parte de la cadena de ganados y carnes, firmado a última hora el pasado miércoles.>
Un dato significativo de la que sacarán provecho algunos funcionarios dentro de la interna oficial y buscarán hacer lo propio los productores de carne: en la foto de Kirchner junto a sus ministros (Felisa Miceli y Alberto Fernández), estuvo el secretario de Agricultura Javier de Urquiza rodeado por los líderes de las cámaras "dialoguistas". Pero si hubo un gran ausente, éste es el cuestionado Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, habitué no hace mucho tiempo frente a las cámaras de la prensa cuando se sucedían las firmas de los acuerdos de precios para contener la inflación con productores de distintas cadenas de alimentos.>
Tampoco estuvieron en la foto del miércoles por la noche los líderes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) que, por propia decisión, habían dado un paso al costado en la mesa de diálogo mientras se avanzaba a marcha forzada en definiciones sobre temas de gran relevancia para el aparato de la producción. Lo que resultó del acuerdo tiene varios condimentos para salir al cruce de la coyuntura mientras -según las cámaras acuerdistas- se ha puesto además un primer peldaño para avanzar en medidas más de fondo.>
La foto de Kirchner con las cámaras agroindustriales revela, por cierto, la inocultable perspectiva del Gobierno de tener menos frentes abiertos y más asuntos encaminados cuando se inicia la cuenta regresiva del año electoral. Y el acuerdo por la carne, el cual viabiliza un horizonte algo más despejado -aunque no exento de tormentas- de aquí a diciembre.>
En la escena de la Casa Rosada, la apresurada rúbrica del acuerdo dejó al descubierto una desprolijidad: sea por lo avanzado de la hora o por escasa previsión, prácticamente no hubo detalles sobre la letra chica a la que deberán atenerse los productores, agentes comerciales y consumidores.
El texto del acta que ratifica el acuerdo de la semana pasada brilló por su ausencia, pese a que en los encuentros previos entre los sectores de la cadena de carnes con Agricultura se habían introducido variantes como, por ejemplo, la supresión de una banda de precios como inicialmente se había pactado el pasado jueves 3.>
La objeción a este sistema por parte de los técnicos de Economía radicó en que, si se convalidaba dicha banda (por ejemplo, para la categoría ternero entre 3,25 y 3,35 pesos por kilo en pie) los operadores harían facturar el valor menor y de esa forma se eludirían los controles sobre los precios acordados.>
Una síntesis de lo que quedó convalidado con la firma ministerial indica que habrá un marco normativo que, según adelantó ayer De Urquiza en Mercoláctea, saldrá la semana próxima.>
En materia de precios, lo que quedó finalmente convalidado (hasta el 31 de diciembre) es un valor de referencia promedio para la hacienda en pie de 3,30 pesos (más IVA) por kilo para ternero; novillito y vaquillona de más de 300 kilos a 3,15; novillo, tres pesos y vaca 2,10. >
En tanto, los valores de referencia a la salida del frigorífico son 5,70 pesos para ternero; 5,20 para novillito y vaquillona de más de 300 kilos; 5,10 para novillo y cuatro pesos por kilo para vaca, en todos los casos más IVA.>
Finalmente, la industria frigorífica que comercializa carne de novillo pesado en cortes se compromete a mantener los siguientes 11 cortes a la salida de la planta: matambre, 6,52; vacío 6; asado 5; picada 3,64; aguja 4,95; paleta 5,51; nalga 6,92; costillar parrillero 4,99; común 4,04; entraña 5,99 y hueso con carne 1,70 pesos el kilo, en todos los casos más IVA. >