Hay una faena muy por debajo de lo normal
Un otoño complicado
La reposición en los próximos meses caerá entre 30 y 40 por ciento en relación con 2006. Se reduce al mínimo la entrada de terneros cruza del norte.La invernada pastoril también tendrá en 2007 un año complicado; entre otros factores, por un aumento en la superficie para la agricultura.

Ignacio Iriarte

Faena entre un 35 y 40 por ciento inferior a lo normal. Precios 7 a 10 por ciento superiores a los que se pagaban antes del paro. Una oferta que se va acumulando, y promete salir en las próximas semanas. Exportaciones limitadas a la mitad de su potencial, pero un mercado interno potentísimo, con suba de consumo (cercano a los 70 kilos) y suba de precios, aunque el Indec dibuje.

De una gira por el oeste de Buenos Aires, este de La Pampa y sur de Córdoba, se desprende que: >

Se repondrá este otoño entre 30 y 40 por ciento menos que el año pasado. La reducción en la compra de invernada podría haber sido mayor aún, pero tiene un límite en la favorable relación de compra/venta, que compensa parcialmente la suba del maíz (y de otros costos). Gran parte del ternero que entra a la zona invernadora pertenece a las mismas empresas, que hacen cría en San Luis o en Buenos Aires.>

Fuerte presión de la agricultura, por valorización de los campos y por la suba de alquileres. Corrimiento del maní hacia el sur, que paga hasta 350-400 dólares por hectárea. Se espera un aumento de la superficie sembrada con trigo-soja, soja y maíz.>

Decenas de ganaderos que alquilan sus campos y devienen en rentistas, vagan como fantasmas por los pueblos, virtualmente desocupados. Uno nos dice: "Hago un poco de invernada y feedlot, para no volverme loco. No puedo estar todo el día sin hacer nada".>

Entrada reducida al mínimo de terneros cruza del norte.>

Fuerte presión "generacional" por aumentar la superficie agrícola y, si es posible, sacar la invernada y, si es posible, para siempre.>

Escasez de mano de obra calificada ("personal comprometido") en ganadería. No es cuestión de pagarlo, no está.>

Menor superficie sembrada este otoño con verdeos y pasturas. En algunos casos por seca, en otros por encharcamiento o inundación; en otros, por las menores perspectivas de la ganadería.>

Invernadas más cortas, menor uso del maíz, peor terminación de los novillos. Con la suba del maíz y de la soja, también algunos tambos están cerrando. En los últimos cinco años, el tambo bien llevado igualaba o superaba la renta de la soja. Ahora no. El tambo también es ganadería, que aporta leche, pero también carne (vacas conserva, terneros).>

Paulatino despoblamiento humano, igual que en muchas zonas sojeras en las provincias de Córdoba o Santa Fe.>

Sin la referencia de Liniers, el que vende novillos en directo -especialmente los productores chicos o medianos- siente que algún dinero se queda oscuramente en el camino. Sin Liniers falta transparencia.>

A pasto

La invernada pastoril recibe este año cuatro golpes muy duros:

* Primero. La evacuación de las islas del Paraná, que en cerca de tres millones de hectáreas soportaban una carga de cerca de dos millones de cabezas, que en un 60 por ciento eran animales de engorde.Si la inundación no cede en las próximas semanas, se corre el riesgo que quede comprometido el próximo ciclo de engorde (a campo natural) de las islas, que comienza en agosto-setiembre, si todo es normal, y termina al año siguiente con las primeras heladas. * Segundo. La fuerte caída experimentada esta temporada en la superficie con praderas y verdeos, que habría caído en un millón de hectáreas con respecto al año pasado. * Tercero. Son las inundaciones en Santa Fe, y en menor medida en el noroeste de Buenos Aires y sur de Córdoba. En el caso de Santa Fe se han perdido cientos de millones de hectáreas de praderas. * Cuarto. El aumento que se espera en la superficie dedicada a cosecha gruesa, que en gran parte saldrá de praderas que se están arando o se van a dar vuelta en los próximos meses.Si la cantidad de terneros nacidos, de acuerdo a la vacunación contra la aftosa, no sólo no disminuye sino que aumenta año a año, y al mismo tiempo la superficie dedicada a invernada a pasto, como queda dicho, se reduce inexorablemente, la consecuencia inevitable -que todavía no se advierte con nitidez- tendría que ser una mayor cantidad de hacienda engordada a corral, un menor peso de faena, una peor terminación, y una disminución de la carga por hectárea.