Toco y me voy
Las salidas de él
Hay pocos varones que no tengan una peña, una reunión de amigos, una cita deportiva fija desde hace mucho tiempo. Somos animalitos de costumbre, aunque a veces, muchas veces, imponderables de distinta naturaleza se interpongan entre vos y ese compromiso ineludible. Yo, toque o no toque, me voy... Un clásico en cualquier hogar: es sábado, el jefe de la familia se vistió de deportes, tiene el bolsito preparado y lo pasan a buscar a las dos de la tarde como todos los sábados de su vida. Pero en algún momento, la jefa de la familia te recuerda que te olvidaste que justo a las dos de la tarde de ese sábado -y vos siempre te olvidás lo que te conviene y pensás en vos, nomás- tu hija, la jefecita de la casa, tiene la ceremonia de entierro del segundo diente que se la cayera el lunes... Vos no podés ser tan desalmado o egoísta de irte nomás con esos cretinos a los que vos llamás tus amigos y que son más importante que tu familia. Palabras más o menos, jefaturas diferentes, la situación se repite en cada casa en la que el hombre intente consolidar o mantener la peña que supo conseguir. Porque el jueves a la noche, no sé si te acordás, pusimos el turno para descartar el escorbuto de la tía Porota; pero si yo tengo la peña; sí vos tendrás eso que decís pero qué es más importante, la peña o la tía Porota, eh?> A la mañana del día indicado, el señor se levantó y cumplió sus deberes, cualquiera que ellos fueran, comió con languidez y cierta creciente ansiedad. Empieza a aguzar los oídos hacia el teléfono o la calle, desde donde vendrá la llamada o el auto esperados. Y, salvo contadas excepciones, sobrevendrá algún cuestionamiento. Y ninguno se me venga acá a hacer el superado o el yo la tengo clara, porque después la factura llega de alguna manera y yo, a esta altura, prefiero las facturas inmediatas, cuentas claras a la vista, pague ya, etc., que los costos encubiertos de la letra chica, que te dejan tecleando por el resto del viaje...> Porque, mis chiquitos y chiquitas, he descubierto que las mujeres, constitutivamente (perdonen la generalización: es una devolución por aquello de que todos los hombres son iguales), nacieron para tratar de impedir, retardar, postergar o amargar la reunión fija de los vagos. La mujer, literalmente, es un escollo entre "su" hombre y las sanas ganas gregarias de su hombre. Así, como en un juego de rol, uno debe tirar los dados justos, porque de lo contrario puede caer enredado en el casillero "mujer" y pierde dos turnos, chau, fuiste, andá nomás solo carlitos, yo no puedo, tiene fiebre el amaranto o algo así...> Hay tipos que la sacan relativamente fácil, desde luego. Matías, por ejemplo, educó a su novia y hoy esposa y madre de su hija, explicándole que para él el sábado es sagrado e intocable, que es jugador de fútbol, de familia de jugadores, vos me conociste así, etc. Igual, a pesar de esa jurisprudencia, nunca es fácil, ni limpia la salida, ni indemne el encuentro de otras voluntades que pasan por recorridos similares en sus hogares.> "está complicado" se dice piadosmaente del vago que perece una semana o varias o, dios no lo permita, para siempre con un faltazo a la peña. Ha sido captado por el canto de sirenas de la mujer de la casa, que nos hizo naufragar y encallar la otrora orgullosa quilla en medio de los arrecifes...> Tenemos a Quico, un capo: "si algo se interpone entre y vos y la joda (la peña, las ganas de reunirte, el encuentro entre amigos acordado), hay que eliminarlo." El tipo es capaz de matar a su esposa o su perra si éstos atinan a detenerlo cuando ya armó programa exterior.> Bueno, tanto preámbulo, para decirte, mi amor, que este sábado, como todos los jueves, me reúno con "los chicos" para ir a la cancha.> Ya voy saliendo, ya voy saliendo, ya me voy, ya me fui...> Néstor Fenoglio |

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