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Economía
Edición del Domingo 13 de mayo de 2007
El análisis de una entidad del sector privado
Del gasto público a la inflación
El Estado nacional pone cada vez más plata en sectores como el transporte metropolitano. El gobierno asume riesgos para sostener el empleo. Foto: Archivo El Litoral

Deterioro de salarios y pérdida de competitividad cambiaria son algunas de las consecuencias inmediatas del fenómeno, según el presidente del Ieral. Tras la crisis, lo que era capacidad ociosa se fue colmando; ahora hace falta más inversión para generar empleo.

La mayoría de los analistas económicos desde hace tiempo vienen alertando sobre el impacto inflacionario del acelerado crecimiento observado en el gasto público, que hoy está en el orden del 30 por ciento interanual (bien por encima del crecimiento del PIB).

Una inflación sostenida tiene costos palpables, tanto por el deterioro en los salarios reales como por la dificultad de sostener la competitividad cambiaria. El gobierno hoy parece preferir pagar esos costos dando prioridad al impulso de la demanda doméstica, que a su vez le permite lograr un crecimiento sostenido del empleo. Esto parecería granjearle hoy mayores índices de apoyo que los que perdería con la inflación y la pérdida de competitividad. El problema es que cada vez necesita generar un mayor estímulo de la demanda doméstica a través del gasto para alcanzar un mismo crecimiento del empleo.>

Esto es así porque la elasticidad empleo/PIB (porcentaje en que crece el empleo ante cada 1,0 por ciento de aumento en el producto) viene cayendo desde un valor cercano a 1,0 en 2003-2004 a un valor de alrededor de 0,5 en la actualidad.>

Dicho de otro modo, para que el empleo crezca un 5 por ciento, el PIB debe incrementarse un 10 por ciento, mientras que tres años atrás sólo debía subir la mitad. Si el gobierno se resignara a un aumento menos inflacionario del PIB de "sólo" un 6 por ciento, el empleo aumentaría en 280 mil nuevos puestos de trabajo este año.>

En cambio con un crecimiento previsible de alrededor de 8 por ciento, consistente con el actual impulso de la política fiscal, se terminarían creando cerca de 373,000 nuevos empleos. Esta diferencia no es menor a la hora de los votos.>

Menos elasticidad

La elasticidad empleo/PIB hasta el 2004 era alta por la posibilidad de seguir aprovechando capacidad instalada ociosa que había a la salida de la crisis y que permitía aumentar la producción simplemente aumentando el empleo.

En cambio en la actualidad no queda demasiada capacidad ociosa y cada nuevo empleo debe ser acompañado por mayores inversiones.>

El mecanismo por el cual la expansión fiscal genera más empleo es el siguiente: el gasto público está orientado mayormente a actividades no transables internacionalmente (servicios, construcción), que son más intensivas en uso de mano de obra, y más creadoras de empleo que las transables, como la industria y el agro.>

En este sentido debe destacarse que en 2006 el crecimiento del empleo en actividades no transables explicó un 80 por ciento del aumento total en la ocupación.>

Este mayor estímulo público a la demanda por actividades no transables estuvo fuertemente concentrada en Capital Federal y Gran Buenos Aires, que se beneficiaron significativamente con la asignación regional de los subsidios al transporte, trenes, etc.>

El efecto inflacionario del aumento en el gasto también contribuye a licuaciones temporarias del costo laboral, estimulando una mayor contratación. Esto es lo que los economistas llaman la "Curva de Phillips". El problema es que, tal como lo estamos viendo ahora, las negociaciones salariales incorporan de manera creciente las expectativas inflacionarias, haciendo más difícil seguir explotando este mecanismo.>

Crecimiento interferido

Así, algunas de las tendencias recientes en la economía interfieren con los desarrollos positivos verificados en el período post-crisis. En efecto, la marcada recuperación de la inversión ha estado apoyada fuertemente en el superávit fiscal y en el tipo de cambio real, que generaron mayores ahorros privados y públicos, y en la caída de la volatilidad, que favoreció un cálculo de rentabilidades futuras más previsibles.

Si la expansión fiscal terminara erosionando el superávit fiscal, apreciando el tipo de cambio real e introduciendo más incertidumbre cambiaria y tributaria futura, habría un conflicto creciente entre el deseo de crear más empleo y la disponibilidad de capacidad productiva para absorberlo.>

Estos comentarios están motivados en la importancia de pensar y definir una agenda pro-inversión y pro-empleo, tras las inversiones, con la convicción de que algunos de los instrumentos pro-empleo utilizados hasta ahora no podrán seguir siendo utilizados de manera indefinida.>

Carnes y lácteos se encarecieron a menor ritmo

Desde el lanzamiento de los acuerdos de precios en diciembre de 2005, el precio de los productos lácteos y las carnes vacunas mostraron subas inferiores a la del conjunto de los alimentos y las bebidas del Indice de Precios al Consumidor (IPC).

Así lo destacó un análisis del banco Santander Río, que precisó que mientras la inflación acumulada en alimentos y bebidas desde el inicio de los acuerdo hasta febrero pasado fue de 13,4 por ciento, los lácteos y las carnes vacunas subieron sólo 4,6 y 3,8 respectivamente.

Según los economistas del Santander Río, el tema precios es uno de los ejes centrales del debate económico, no sólo porque aproximadamente 50 por ciento de la deuda pública se encuentra ligada al CER, índice que refleja la evolución del IPC, sino también porque de la evolución de los mismos depende nada menos que el ingreso real de la población.

Desde diciembre de 2005, el gobierno ha venido lanzando una serie de acuerdos con sectores y empresas que apuntan a mantener en un rango acotado la evolución de los precios. La mayoría de estos acuerdos se centraron en los precios de los alimentos y las bebidas, productos que influyen fuertemente sobre la canasta básica total y alimentaria.

Ambas canastas determinan el umbral relativo a la cantidad de pobres e indigentes. Dentro de los alimentos y las bebidas, dos rubros sobresalen a la hora de medir el esfuerzo realizado entre productores y gobierno. El primero tiene que ver con los productos lácteos, de los cuales la leche fluida representa 15 por ciento de la canasta alimentaria. El segundo rubro es la carne vacuna cuyo peso en la misma canasta es de 12 por ciento.

Juntas, la carne vacuna y la leche componen 27 por ciento de la canasta alimentaria. Dentro del IPC las ponderaciones de la carne vacuna y la leche fluida son 4,5 y 1,3 por ciento del total, respectivamente.

Mientras que el precio de los alimentos y las bebidas subió 13,4 por ciento desde diciembre de 2005, los lácteos subieron 4,6 (de los cuales la leche fluida mostró un aumento de sólo 2,1) y la carne vacuna 3,8. Estos niveles son incluso inferiores al 11,4 por ciento de inflación acumulada por el IPC en el período bajo análisis. Como resultado, los lácteos se abarataron en 7,7 por ciento respecto a los alimentos y las bebidas desde el lanzamiento de los acuerdos de precios. En el caso de las carnes vacunas el abaratamiento fue superior, de 8,5 por ciento en el mismo período.

Más granos al exterior

Argentina exportó 12,99 millones de toneladas de granos y subproductos durante el primer trimestre de este año, informó la Secretaría de Agricultura de la Nación (Sagpya) en un comunicado.

Brasil continúa siendo el principal importador, con 1,83 millones de toneladas, España con 1,06 millones de toneladas pasó a ocupar el segundo lugar, seguido de China con 760 mil de toneladas.>

El grano más comercializado fue el trigo, con envíos que registraron 3,73 millones de toneladas. Brasil, que sigue siendo el principal mercado para este producto, adquirió 1,79 millones de toneladas.>

Dentro del complejo de granos y subproductos, los pellets y la harina de soja siguen ocupando el primer lugar con 5,38 millones de toneladas. Como principal destino se encuentra España con 870 mil toneladas, seguido por Italia con 570 mil toneladas y Países Bajos con 420 mil toneladas.>

Las exportaciones de maíz alcanzaron 1,90 millones de toneladas y su comprador más importante fue Perú con 220 mil toneladas, secundado por Sudáfrica con 210 mil, mientras que España adquirió 180 mil toneladas.>

Las exportaciones de soja totalizaron 360 mil toneladas. China continúa siendo el principal comprador, al importar 290 mil toneladas, seguido por Brasil, que adquirió 33 mil toneladas.>

Durante este período, se comercializaron 1,12 millones de aceite de soja, siendo China el principal destino con 380 mil toneladas, seguido por Corea del Sur e India con 100 mil toneladas cada uno.>

Después del paro.

El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, Pedro Apaolaza, dijo que "seguiremos buscando acuerdos con el gobierno, tenemos una propuesta para acercarle, que es la que han firmado todas las agrupaciones rurales". Carbap termina el lunes su paro de 15 días y en Buenos Aires los operadores de la cadena cárnica creen que recién en 20 días se sentirá una baja en los precios al consumidor, por efecto del acuerdo de productores y frigoríficos con el gobierno. Al menos en la perspectiva del mercado que depende de Liniers.

(*) Presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Por Gabriel Sánchez (*)





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Domingo 13 de mayo de 2007

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