En las últimas semanas la discusión sobre el denominado derecho de playa, que es en verdad un aumento de combustibles, ha mostrado que pese a los discursos oficiales, el modelo de libertinaje de mercados, llevado adelante la década pasada sigue aún vigente con consumidores desprotegidos y un Estado ausente.
Y para demostrarlo basta con advertir la conducta de los funcionarios que deben tutelar los derechos de los consumidores, que navegan entre el discurso altisonante de "los aumentos son ilegales" y la actitud concreta y real de dejar hacer, dejar pasar.>
Es fundamental que nuestras autoridades entiendan que en el mundo que vivimos, los consumidores son los débiles del mercado y por ello necesitan de una administración que los resguarde, haciendo cumplir la Constitución Nacional y la ley de defensa del consumidor y con una actitud activa en cuanto a políticas correctivas cuando fallan los mecanismos de autorregulación de mercados. Y hay que ser claros, en casos de esta naturaleza, la neutralidad o inacción de los funcionarios, es trabajar en perjuicio de los consumidores.>
Ahora bien ante las quejas por este incremento, el justificativo que han esgrimido públicamente algunos representantes de los expendedores, es que como los combustibles "aumentaron muy poco" desde la salida de la convertibilidad, y sus costos fijos crecieron mucho- entre ellos según dicen el salario del personal-, esto le ha hecho perder rentabilidad y necesitan recuperarla.>
Pero �es verdad que los combustibles aumentaron muy poco?. Y en todo caso �muy poco con respecto a qué?>
Desde la salida de la convertibilidad diciembre de 2001, según datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, el gasoil aumentó un 164 por ciento, la nafta común 92 por ciento, la nafta súper 88 % y la nafta especial 79 %, con lo cual el promedio de aumento es de un 106 %. Para el mismo período el Índice de Precios al Consumidor según el Indec registró una variación del 97 %. Por lo tanto los combustibles líquidos aumentaron más que el promedio de bienes y servicios del IPC, con lo cual el argumento del poco aumento aparece como engañoso.
Pero lo que es peor aún, si se le cargan 15 centavos a cada uno de los productos, las variaciones de precios serían desde diciembre de 2001, un 189 % para el gasoil, un 108 % para la nafta común, un 104 % para la nafta súper y un 92 % para la nafta ultra, con lo cual el promedio de aumento llegaría a un 123 %.>
Ante esta realidad numérica incuestionable es necesario preguntarse �Cuántos ciudadanos habrán tenido la satisfacción de aumentar sus ingresos en estos porcentajes? Seguramente que no muchos.>
Además es necesario recordarle a nuestras autoridades que el intento de cobro de derechos de playa, violenta la Ley de defensa de la Competencia que establece claramente que están prohibidos y serán sancionados de conformidad con las normas de la esa ley, los actos o conductas relacionados con la producción e intercambio de bienes o servicios, que limiten, restrinjan o distorsionen la competencia o que constituyan abuso de una posición dominante en un mercado, de modo que pueda resultar perjuicio para el interés económico general y que serán reprimidos con las sanciones previstas en la misma, fijar, determinar o hacer variar, directa o indirectamente, mediante acciones concertadas los precios en un mercado, lo que técnicamente se conoce como concurrencia.>
Por lo tanto y ante esta situación exigimos a los gobernantes que den una respuesta contundente en defensa de los derechos de los consumidores y que la autoridad de aplicación cumpla con su deber, emplear la ley de Defensa del Consumidor, pasando de las declaraciones periodísticas a los hechos concretos.>
Es desde todo punto de vista inaceptable que existiendo organismos específicos, ante la inacción de éstos y por el estado de indefensión que sienten los consumidores, deban ser los particulares poniendo en juego su patrimonio u Organizaciones No Gubernamentales sin ningún tipo de recursos, quienes tengan que efectuar presentaciones ante en Poder Judicial para lograr medidas cautelares, que para colmo de males en el caso de nuestra provincia, pese al esfuerzo de estos verdaderos Quijotes de la modernidad, no se han podido obtener.>
Como dijo alguna vez el escritor español Jacinto Benavente "Una cosa es continuar la historia y otra repetirla", lamentablemente en nuestro país siempre estamos replicando la historia.>
Dra. Claudia González DatoIng. Luis Lombó