Celebración emotiva
Sor Teresa Martínez: 50 años al servicio de Dios y sus hermanos
Sor Teresa y medio siglo de vida peregrina, cuidando al prójimo.

La religiosa de las Siervas de María cumplió el 50º aniversario de vida consagrada. El acontecimiento se celebró en Rosario, adonde acudió gente de nuestra ciudad, donde estuvo durante muchos años.

Con una ceremonia muy emotiva celebró sus 50 años de vida religiosa Sor Teresa Martínez. Tuvo lugar el 13 de este mes, en la capilla de la casa que la Congregación Siervas de María (Ministras de los Enfermos) posee en Rosario. La Hermana Teresa es ampliamente conocida en nuestro medio, en el cual sirvió por muchos años. Y así fue que gente de Santa Fe viajó a la ciudad del sur para conmemorar junto a ella tan feliz acontecimiento.

Tras la misa en acción de gracias, ella y sus hermanas de Congregación, ofrecieron a los presentes un brindis.>

Una vida peregrina

Sor Teresa Martínez hizo sus primeros votos en 1957 en Azpeitía (España) y luego transcurrió sus primeros años de vida consagrada en San Sebastián. "A partir de allí -le decía la religiosa a El Litoral- me trasladaron a Buenos Aires en 1960". Pero su andar por estas tierras no terminó allí, sino que más tarde, siguiendo su designio misionero, partió hacia Bolivia a prestar servicios a los enfermos en un hospital de aquel vecino país.

Poco después retornaba a Buenos Aires, a la casa que la Congregación tiene en Talcahuano 1154, donde permaneció algunos años, para partir de allí hacia Montevideo. En ese constante peregrinar sirviendo a sus hermanos que más sufren, en 1974 llegó a Santa Fe, donde nuestra sociedad experimentó la alegría de tenerla durante diez años.>

Transcurrido ese lapso -bastante prolongado por cierto- Sor Teresa tuvo un nuevo destino: Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) para, luego de algún tiempo, volver a la Argentina, pero esta vez a Martínez (Buenos Aires).>

El permanente ir y venir de esta religiosa de las Siervas de María la hizo retornar a nuestra ciudad, después de afincarse en Mar del Plata durante tres años, y nuevamente venir a Santa Fe, donde permaneció hasta cuatro años atrás. Hoy se encuentra prestando servicio a Dios y a los hombres en Rosario, donde sigue siendo muy apreciada por la comunidad.>

El rostro de Cristo

La misión de estas religiosas en todas partes es igual, ya que se trata de ver a Cristo en cada enfermo. Además, en cada país la cultura les enseña que deben adaptarse al lugar en que están, según ella misma comentaba, y agregaba como ejemplo que "Montevideo es laicista, pero la gente es muy respetuosa de nuestra misión y, además, se muestra muy agradecida. En tanto, en Bolivia -continuaba- son muchos los pobres, las desigualdades. Y nosotras nos brindamos no sólo en trabajo, sino también en afecto y comprensión; ellos aprecian mucho la parte espiritual".

Con respecto a Santa Fe, Sor Teresa nos confesaba que nuestra ciudad ha sido como su segunda familia y a su gente la quiere entrañablemente.>

También ponía de relieve que en estos 50 años que lleva de vida consagrada nunca se arrepintió de haber tomado este camino, ya que ha podido comprobar cuántas personas han agradecido a Dios el poder ser acompañadas en su dolor por una religiosa, y además ha recibido en ello, siempre, mucho cariño.>

"He comprendido que Dios me eligió para estar al lado de los enfermos y de los pobres, pero no sólo de los pobres -aclara- sino también de personas de cualquier otra condición social que necesita apoyo, ayuda, consuelo en los momentos difíciles de perder la salud. He atendido hasta gente no creyente y judíos, que han sido muy agradecidos, me han querido mucho y yo también a ellos. Porque además hay que tener en cuenta que cuando uno cuida un enfermo convive con toda la familia", resume.>

Una misión y una vocación trascendente ésta de estar junto a los más sufrientes, cuidándolos, y junto a toda su familia, apoyándola con fe, cariño y comprensión. Tras 50 años de llevar adelante estos desafíos, Sor Teresa y sus hermanas Siervas de María, pueden estar orgullosas del trabajo realizado en nombre de Dios y por los hombres.>

Graciela Daneri