Alejandro Galetto
Boca venía a Santa Fe como uno de los candidatos más firmes a pelear por el título local, ya que a su condición de escolta del puntero le agregaba el suspenso que le dio al torneo el empate que el equipo de Ramón Díaz cosechó el viernes ante Argentinos Juniors. De esa manera, el auriazul desembarcaba en el Cementerio de los Elefantes con la gran posibilidad en la manga de colocarse a un punto del líder, si es que se retiraba victorioso.
Sin embargo, las complicaciones se originaron el jueves pasado, cuando Riquelme y compañía perdieron por 3 a 1 ante el Cúcuta Deportivo de Colombia. Ese resultado negativo obligó a Miguel Ángel Russo a buscar variantes para no arriesgar demasiado a los mejores valores del plantel auriazul, que el próximo jueves deberá salir a matar o morir para conseguir la clasificación a la final de la Libertadores.>
Boca mostró muy poco durante casi todo el partido. Quizás por sus lógicas falencias por no contar con un equipo aceitado (son jugadores que no vienen teniendo minutos juntos ni demasiada competencia), pero seguramente obligados por la incansable presión que ejerció Colón desde el minuto cero hasta el 90. Los de Astrada le redujeron los espacios casi hasta lo impensado, y así le quitaron posibilidades a jugadores que no vienen acostumbrados a lidiar con esas circunstancias. Sin embargo, contó con algunas aproximaciones al arco de Tombolini, generalmente de la mano de Mauro Boselli. De hecho, el juvenil delantero alcanzó el empate, luego de una gran jugada de Clemente Rodríguez por derecha.
Iban 10 minutos del segundo tiempo cuando Russo dispuso el ingreso de Juan Román Riquelme por Neri Cardozo, para intentar tomar definitivamente el balón e ir con todo en busca de la necesaria victoria. Y desde que tocó la primera pelota se notó que la realidad iba a ser distinta. El talentoso volante bajaba hasta el anillo central para buscar la pelota y jugar de primera hacia los costados, para luego intentar generar espacio para la creación. Pero claro, Astrada le mandó a "Teté" González como estampilla y si bien no le podía robar ningún balón (es casi imposible sacársela a Riquelme), tampoco le dejaba un segundo para pensar alguna genialidad.
Román no pudo salvar la tarde, y tampoco Palacio (que ingresó por Dátolo) ni Palermo (en reemplazo de un entusiasta pero poco efectivo Bruno Marioni). Boca tuvo 20 minutos buenos, en los que se adueñó del trámite, pero careció de profundidad y quedó siempre expuesto a una contra de Colón, que llegó, certera, a dos minutos del epílogo.>
Luego del encuentro, el plantel de Boca demoró mucho en salir de los vestuarios, y cuando lo hicieron se fueron en fila, cabizbajos y sin hablar con la prensa. Al pasar, algún cronista local tuvo la osadía de expresar en voz alta su disconformidad por la actitud silenciosa: "Ustedes sólo hablan cuando ganan", dijo esa persona, tras lo cual Riquelme se volvió para insultarlo. El episodio no pasó de eso, pero fue el broche negro para una estadía negativa de Boca en nuestra ciudad.
El entrenador de Boca Juniors fue el único integrante de la delegación boquense en hablar con la prensa, aunque resultó muy escueto.
"�Si quedamos afuera del campeonato? Nunca se sabe esto, pero igual sabemos que hoy (por ayer) era una buena chance de acercarnos. El resultado no se discute, ya está. Tuvimos ocasiones y fue un partido trabado, luchado y cerrado", destacó quien dirigiera a Colón en la temporada 1999.>
"El planteo de Colón no me sorprendió para nada. Sabíamos que iban a salir a correr y a luchar porque necesitaban puntos, y es una motivación jugar contra Boca", opinó.>
Con referencia a la realidad actual del conjunto que conduce, admitió que "tuvimos dos golpes duros, pero, en la Copa, seguro nos recuperaremos". Y ante la pregunta sobre la oncena que puso en cancha, primero atinó a sonreír y después remató: "Está todo bien, muchachos. Armé lo que tenía de acuerdo con los viajes y con los partidos que venimos teniendo", concluyó.>
Luego, en declaraciones concedidas únicamente a un canal de cable, el DT admitió que la derrota sobre la hora ante los "sabaleros" dejó a su equipo prácticamente fuera de la lucha por el título en el Torneo Clausura, ya que quedó a cuatro puntos del líder San Lorenzo de Almagro, a sólo dos fechas del desenlaces.>
El santafesino Sebastián Battaglia regresó a la titularidad en el primer equipo de Boca y, además, volvió a jugar en la ciudad que lo vio nacer, precisamente, en la cancha del club del cual era hincha de pequeño. El oriundo de barrio Transporte tuvo un flojo desempeño en el primer tiempo, durante el que se mostró muy impreciso y hasta, por momentos, desubicado. Pero en la segunda parte, al menos en la primera media hora, jugó muy bien, recuperando y entregando con precisión.