Colón cantó la canción que más le gusta en el Cementerio
Yo entierro un elefante que se llama Boquita
El país entero vio por tele cómo el equipo del "Jefe" Astrada lo sacaba a Boca de la pelea por el título. El "Negro" de Santa Fe festejó como en los viejos buenos tiempos: cancha llena, mucha garra y un grito agónico sobre el final. En las calles, se prolongó el carnaval sabalero sin importar el frío.

%sDarío Pignata - [email protected]

Si Aracataca fue el pueblo que inspiró Macondo, el estadio Brigadier López fue el que alimentó la leyenda del Cementerio de Elefantes. Si el fenomenal escritor colombiano -¿hace falta referenciar a Gabriel García Márquez?- se tomó 25 años de su envidiable vida para volver a su tierra natal, la misma que dio origen a sus "Cien años de soledad", Colón hacía tiempo que se estaba debiendo un galope al corazón como el de ayer. Porque esta temporada que se termina fue dura para todos en el fútbol de Colón. Porque de la misma manera que a "Gabo" lo recibieron con vallenatos y fandangos, ayer las 20.000 almas sabaleras hicieron retumbar el "Dale Negro" más fuerte que nunca en esta bendita ciudad de Garay. "Bienvenido al mundo mágico de Macondo", rezaba el cartel con el cual se chocó ese tren amarillo que partió desde la caribeña San Marta, pintoresca ciudad que gracias a este hermoso trabajo no regulado -"comentarista de fútbol"(?)- tuve la suerte de conocer antes de un Argentina-Colombia en Barranquilla. Y aquí Colón no fue menos que el pueblo cafetero de quien fuera Premio Nobel, porque recibió a su gente con una leyenda que anticipaba lo que serían los 90 minutos contra "Sportivo Ganar Siempre" o Boca Juniors: "En este cementerio no se llora, se alienta".

La primera reflexión aparece en forma de pregunta: ¿En qué estadio metería su gente Colón si peleara un campeonato, manteniéndose un par de fechas en la punta y recibiendo a un grande como fue Boca ayer? Porque en el contexto de una campaña de discreta para abajo y a principio de mes, el pueblo de Colón tapó todos los lugares vacíos del estadio con una pueblada futbolera y sabalera.>

Si es cierto que el paisaje camino a Aracataca está impregnado de ese olor a guayaba, el fruto tropical que García Márquez siempre confesó añorar, la tarde de ayer en Colón tenía aroma de cumbia y porrón, después del respetuoso gesto de la multitud cuando la Voz del Estadio -por un pedido de Lerche en AFA- pidió un minuto de silencio para recordar dos sabaleros de alma que alambraban desde el Cielo: el ex vicepresidente José García y el querido "Beto" Pecorari, dueño de una obligada parada diaria para hablar de fútbol en nuestra incomparable peatonal San Martín. Flotaba en el aire la sensación de que Colón se iba a sacar de encima la seguidilla de malas noticias con un grito de corazón. Y fue así nomás, como estaba escrito.>

"Miren a toda esa gente y después dicen que fue uno el que inventó a Macondo", disparó García Márquez a los millones de colombianos que lo querían escuchar después de tanto leerlo. "Miren ese estadio y su césped, para saber quién inventó la leyenda del Cementerio de los Elefantes", se le podría explicar a los ruidosos seguidores de Boca que llegaron desde los pueblos vecinos para soñar con algo que Colón destrozó. Porque si acá perdió el Santos de Pelé, la pasó mal Maradona y se gestaron tantas epopeyas internacionales -Selección Argentina, Peñarol de Montevideo, rivales de copas-, no podía el destino sorprenderse que la pasara mal este Boca que está embrujado por los colombianos: lo clavó el Cúcuta tocando desde cerca en la Copa y lo perforó el "Totono" Grisales con un bombazo cafetero desde lejos en el torneo casero.>

Es más lindo, es mejor

Por las urgencias sabaleras, ganarle a cualquier Boca estaba bien. Pero sacar de pista a un Boca que terminó tirando todas las cartas bravas arriba de la mesa, está mejor. Porque Russo puso a Riquelme, Palermo y todos los guitarristas, uno atrás de otro, casi a repetición. Sin embargo, al partido lo ganó el otro banco, porque el zurdo Centurión entró con todo y porque "Tito" Ramírez pasó de los insultos por el drop al Fonavi a la Orquesta Sinfónica de Aplausos después del gol que cerró el resultado para abrir la conga en el Sur.

Aunque los pobladores fustigan a García Márquez por no regresar a Aracataca desde hacía más de dos décadas, el médico Guillermo Valencia, contemporáneo del Nobel y uno de sus amigos de niñez en el colegio Montesori de Aracataca, justificó la prolongada ausencia. "Gabito evitó regresar a su pueblo natal siempre por temor. Aunque no lo dice públicamente, para él retornar a sitios donde creció es una especie de recoger sus pasos, y eso le hace reflexionar sobre la cercanía de la muerte y lo deprime", dijo. Si ayer Colón le ganó a Boca fue, entre otras cosas, porque nunca reflexionó sobre la cercanía de la muerte... es decir la derrota.>

Sólo ésta es la única explicación del porqué, en el peor momento de la temporada, Colón hizo clinck-caja con 9 de los 12 puntos que jugó con la llegada del "Jefe" Astrada. Colón ayer le ganó a Boca porque siempre quiso ganar. Y encontró el premio cerca del final, cuando ya Migliore se lo había tapado a Sand, ahogado un par de veces a Centurión y respirado porque "Tito" la mandó de volea a las nubes.>

Colón ganó como antes ganaba Colón este tipo de batallas, como más se goza y disfruta en este hermoso juego llamado fútbol. Sólo que el remedio parecía olvidado: desde febrero del 2006 que no metía dos victorias seguidas y desde el 2004 que no había festejo grande en Santa Fe contra Boca.>

Chau a los fantasmas

Es cierto que se está cerrando una temporada durísima, con temores que nunca antes hubo en Primera y con fantasmas de promedios, calculadoras y palabras satánicas como "descenso" y "promoción" que revolotearon el aire del Sur de Santa Fe. Pero también es cierto que, de la mano de Leo Astrada, el equipo apareció cuando no le quedaba otra salida que no fuera -justamente- aparecer. Porque al batacazo cordobés se sumó lo de ayer, con todo lo que implica y genera ganarle a Boca sobre la hora, sin darle tiempo para que Riquelme, Palermo y Palacio se pudieran enojar después del gol de "Tito" Ramírez. Entre otras miles de cosas, cuenta en sus inicios la leyenda del Cementerio de Elefantes que en el "64 después que el "Ploto" Gómez clavó el 2-1 contra el Santos de Brasil, Pelé se calentó, agarró la pelota y reventó el caño del arco de Colón. Nada de eso pasó ayer... todo lo contrario: estuvo más cerca Sand de clavar el 3-1 que algún jugador de Boca en aproximarse al 2 a 2.

El pitazo final de Furchi desempolvó el cotillón y desató un verdadero carnaval que Colón armó de boca en boca, después de Boca: de los jugadores a la gente, del césped a las tribunas, del estadio a las calles y de Santa Fe al país entero que lo veía por TV.>

Una hora después de terminado el partido, detonaban bombas de estruendos por el cielo santafesino, se escuchaban aún bocinas de todo tipo -desde una vieja Renoleta hasta las modernas 4x4- y la gente de Colón volvió a sentir ese orgullo único de salir a la puerta de su casa con la bandera, la camiseta, el gorro o lo que sea en rojo y negro.>

Después de varios domingos llegando a casa sin ganas de pasar ni siquiera cerca del televisor, Colón armó una fiesta impensada. Enterró un elefante que se llama Boquita. Y así como Gabriel García Márquez soñó con la mítica Macondo en "Cien años de soledad", volviendo a su Aracataca natal un cuarto de siglo después, ayer Colón se acordó de su leyenda, esa que habla de un Cementerio de Elefantes que sólo se abre para enterrar a un grande como Boca. Claro que, como rezaba la consigna, un Cementerio donde no se llora... se alienta.>

Los números sabaleros

  • %s280.120

    mil pesos fue la recaudación del partido. Impactante. Se vendieron todas las entradas.

  • 9 remates de Colón hubo a lo largo del cotejo, incluido el tanto de Freddy Grisales en la primera parte.

  • 5 fueron las ocasiones en que el sabalero cayó en fuera de juego.

  • 4 tiros de esquina ejecutó el equipo de Astrada.

  • 3 modificaciones realizó el técnico de Colón: Goux por Píccoli, Centurión por Grisales y Ramírez por Enría.

  • 2 situaciones de mano a mano generó el sabalero, además del gol de "Tito" sobre la muerte del partido.