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¿Será la connotación de la palabra "envase" similar a aquel famoso cajón de Herminio Iglesias que sepultó a la fórmula Luder-Bittel en 1983? Esta evaluación, como la de otros tantos escenarios, se hizo en las últimas horas en el cuartel general de PRO, donde la mesa chica de la agrupación de Mauricio Macri realizaba, a la vez, un recuento de los daños sufridos en los primeros días de una cada vez más áspera campaña, rumbo a la segunda vuelta de las elecciones porteñas.> "No tienen paz, no sabemos hasta dónde quieren llegar", consignaban sobre el gobierno. "Veremos si nos conviene el debate. El tema no está cerrado porque no queremos un ring", decían al respecto. "Es una campaña de una agresividad desagradable y eso hizo que hayamos salido fortalecidos. Pero lo mejor de todo es que queda una semana menos", agregaban.> "Gabriela Michetti es igual que Mauricio Macri. No hay que confundirse, es sólo una diferencia de envase", había dicho el viernes Carlos Heller, en un acto de campaña de Diálogo por Buenos Aires, la pata izquierda de la fórmula del gobierno nacional, la que más votos le aportó a Daniel Filmus (12,59%), aun por encima del oficialista Frente para la Victoria (11,18%).> Sin hacer un mundo al respecto, los macristas resaltaban los aspectos discriminatorios de la frase y si, en realidad, el candidato a vicejefe había querido significar que lo que no gustaba del "envase" es que fuese "mujer y discapacitada".> "Decidimos no salir a contestar; que la gente juzgue", decían en línea con aquel viejo refrán del boxeo que enseñaba el maestro Horacio García Blanco: "Cuando uno no quiere, dos no pelean".> Para el minúsculo grupo que maneja la campaña del macrismo (el candidato, Michetti, Horacio Rodríguez Larreta y el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba) no ha sido malo dejar que la sociedad perciba que la bronca parte desde un solo lado, mientras que el PRO desde el minuto cero decidió no rebatir y seguir planteando la problemática municipal, más allá de la intención gubernamental de nacionalizar la discusión.> Dicen en su entorno que Macri es muy disciplinado y que no es el jefe de su propia campaña, sino que discute las grandes líneas y que después deja hacer. El sábado pasado, en particular, el candidato decidió descansar en el Gran Buenos Aires, aunque no se abandonaron las recorridas por los barrios de los legisladores electos, quienes agradecieron el voto de la semana anterior "casa por casa".> Durán Barba supone que la gente les ha respondido en primera instancia porque, más allá de que Macri ha sabido despegarse de la clase política tradicional, siempre propuso construir, contra el tono negativo de la campaña que aportó el presidente Kirchner desde aquella intervención en el Luna Park y que exacerbó durante la semana con menciones directas a su apellido y a los años 90.> A la vez, el ecuatoriano rescata a Filmus como un dirigente en "positivo", aunque por las dudas ya se han guardado el discurso que hizo el ministro de Educación durante el festejo del hotel Panamericano, cuando logró instalarse en el ballottage, tras desplazar a Jorge Telerman y, a tres bandas, sacar a Elisa Carrió del juego nacional.> Esa noche, la imagen de tribuna de Filmus dedo en alto, mezcla de maestro-ciruela y patrón de estancia, resultó abrumadora y, para algunos, hasta irrespetuosa: "Ya les voy a enseñar cómo votar bien", fue la simplificación que quedó en el imaginario colectivo.> En materia de videos probablemente en el PRO también se guarden otros dos, memorables, con declaraciones de la ministra de Economía, Felisa Miceli que superan, por lo pueril, lo que se podría considerar como un desborde ideológico de su colega de Gabinete. En uno de ellos, Miceli se refiere a los "ricos y magnates" como presuntos votantes del candidato ganador, justamente en "la capital mundial del cartoneo", como se la chicaneó desde la izquierda. Miceli, dirigente del peronismo porteño, seguramente no desconoce que la Ciudad de Buenos Aires es un distrito donde conviven lugares de alto poder adquisitivo, con grandes zonas de capas medias, muchas de ellas venidas a menos tras la crisis de 2001, junto a grandes bolsones de pobreza, donde campea la inseguridad, la droga y la falta de salud. En todos los barrios, sin excepción, ganó Macri.> A su favor, habrá que decir que quizás el domingo por la noche, cuando hizo esas intempestivas declaraciones, que alguien que no conociera su perfil pejotista podría catalogar como propias del "gorilismo" por su tan pacata negación de las mayorías, no había tenido el tiempo material de verificar los datos. Quizás advertida del blooper, aunque igualmente mal asesorada, dos días después Miceli insistió en vincular al líder del PRO con la suciedad de las calles porteñas, a través de la concesión del servicio de recolección de basura. Lo ilógico de la situación es que ninguna empresa de los Macri participa hoy de ese servicio, algo que la ministra dio por sentado.> Sin embargo, Miceli nada dijo, aunque probablemente no lo desconozca pese a que se gestó en la órbita de Planificación, sobre la sociedad que el gobierno nacional mantiene con el padre de Mauricio, Franco ("que es Macri", dicen socarronamente en PRO) uno de los concesionarios de la estratégica línea ferroviaria Belgrano Norte, a la que accedió junto a sus socios chinos, más Roggio, Emepa y los gremios de Unión Ferroviaria, La Fraternidad y Camioneros, tras haber declarado el gobierno a la empresa en estado de emergencia. Hoy, esta gerenciadora, que se llama Sociedad Operadora de Emergencia (SOE), recibe subsidios del Estado por 250 millones de pesos al año para pagar sueldos y arreglos de urgencia.> Tampoco todas son rosas en las filas del PRO, ya que se combate la paranoia natural de los políticos con acciones de contra-paranoia: allí se empujan versiones y se arman escenarios ante eventuales ataques. "Ahora van a decir que Gabriela en realidad puede desplazarse y que usa la silla de ruedas para dar lástima", se atajan. Saben que la imagen de Michetti es un punto fuerte de la campaña y se ha decidido que para la segunda vuelta acompañe al candidato a todos lados, no como en la primera, cuando se mostraban separados.> Otro punto que les preocupa es saber si es verdad que Daniel Filmus no está de acuerdo con la marcha y el tono virulento de la campaña, tal como la ha diagramado el gobierno, con la mira puesta en la década del '90. La especulación es que no lo ven cómodo haciendo campaña de esa manera, ya que el propio ministro de Educación sabe que no puede cruzar espadas en esa lisa, ya que fue hombre de consulta de Carlos Grosso en la Ciudad y de Susana Decibe en la Nación.> "Tiene toda la razón de estar descontento. Cuando medimos las repercusiones de cada movida o declaración nos parece que están jugando para nosotros", apuntan. Cuando el periodista dice que bien podrían haber motorizado ellos mismos esas posibles divergencias, en una suerte de operación mediática destinada a mostrar fisuras en la estrategia gubernamental, alguien en el PRO duplica la apuesta y susurra que "si los números son abrumadores y Filmus se baja cuando el presidente esté de viaje, Néstor Kirchner quedaría preservado". En verdad, nada ni nadie salvará al presidente de su involucramiento, ni probablemente su personalidad querría que eso ocurriese. Esta convencido, además que, mirando hacia el posicionamiento en octubre, si la cosa se da vuelta o si se consigue un resultado casi de empate, el fin habrá justificado el riesgo, en un distrito opositor, donde su imagen ha caído como en ningún otro lado y donde su esposa muestra la menor intención de voto del país.> El principal problema de Kirchner es la división ostensible que ha generado con la demonización de la derecha, algo que él mismo ha tenido el mérito de propiciar cuando imaginó un país dividido en dos polos de alternancia, a la manera europea. Ahora, que Europa muestra atisbos de hacer retroceder el péndulo, no parece un tiempo muy oportuno para intentar cambiar las reglas de juego sólo porque la cuerda es diferente.> Al fin y al cabo, en esos términos tan crudos de ideología, la ciudadanía de la Capital Federal ha votado por la derecha hasta ahora mayoritariamente en la primera vuelta, aunque no definitivamente todavía de acuerdo a las reglas del distrito, porque durante los últimos ocho años, con una izquierda sui-generis gobernando sólo para el espacio público y la seudo cultura de los recitales, la degradación de la Ciudad ha sido imparable y sus servicios (el de seguridad, en primera instancia) han colapsado.> No entender que los ciudadanos han buscado dentro de la democracia un cambio que se deberá resolver dentro del distrito y denostarlos por haber ejercido esa opción prefiriendo una alternativa no afín es una jugada de muy mala práctica política, aunque los resultados finalmente se den vuelta. Es algo muy esquizofrénico y de poca autocrítica decirles a los votantes: "Los equivocados son ustedes. No es que hayamos gobernado mal, sino que esperaban otra cosa". El presidente parece haber abandonado la costumbre de llamar "capitalinos" a los porteños. Ahora, resta que en estas dos semanas su candidato y él mismo desde el atril hagan propuestas más esperanzadoras y mejores que las de Macri para que la gente sienta que hay dos proyectos en pugna y no un contendiente que tira palos de ciego y otro que ni siquiera esboza un quejido cuando le sacuden las piernas.> Hugo E. Grimaldi (DyN) |


