AFP-EFE
Gordon Brown, todavía ministro de Finanzas, toma desde este domingo las riendas del Partido Laborista británico que deja Tony Blair, tres días antes de sustituirle igualmente al frente del Ejecutivo en Downing Street.
Brown, de 56 años, que fue el único candidato que obtuvo las credenciales para suceder a Tony Blair, será designado por la tarde en una reunión especial del "Labour" en Manchester (noroeste de Inglaterra).>
Entonces, en su condición de jefe del partido mayoritario en la Cámara de los Comunes, se convertirá automáticamente en primer ministro, sin elecciones legislativas, cuando Blair presente su dimisión el 27 de junio.>
Blair, de 54 años, dirigió el Partido Laborista desde julio de 1994. Es primer ministro desde hace diez años y decidió abandonar el puesto a la mitad de su tercer mandato.>
Para Brown, será la recompensa a su paciencia: poderoso ministro de Finanzas de Blair en este decenio, tuvo que esperar largo tiempo para sucederle, trabajando codo a codo con él con el fin de hacer resurgir al laborismo británico y llevarlo al poder en 1997.>
Brown, hijo de un pastor escocés, no dio detalle alguno sobre la política que pretende llevar a cabo. Al parecer, pretende dar la sorpresa cuando se convierta en Premier.>
Atlantista, liberal, menos carismático que Tony Blair, se presenta como un político de "nuevas ideas para una nueva época", determinado a afrontar los "nuevos desafíos" con una "nueva forma de gobernar". También prometió un estilo "humilde".>
Pero los expertos no esperan cambios relevantes en la política británica, como el 61 % de los ciudadanos, según los sondeos.>
En particular, Gordon Brown descartó una retirada inmediata de las tropas de Irak, aunque reconoció que se habían cometido "errores".>
Además, sus intentos de apertura hacia los liberales, el segundo partido de la oposición, no fueron bien recibidos por los destinatarios.>
La inminente llegada al poder le ofreció en todo caso a Brown una mejoría espectacular de sus expectativas electorales, cuando hasta ahora siempre estaba por detrás del conservador David Cameron, de 40 años, en el presumible duelo de los comicios previstos para el 2009.>
Un 40 % de los británicos consideran ahora a Brown el más "capacitado", frente al 22 % que optan por Cameron, según una encuesta publicada por The Observer. Del mismo modo, el Partido Laborista pasó a los Tories en intención de voto, con un 39 % por el 36 % de los conservadores.>
Hoy, los laboristas también designarán al número dos del partido, en sustitución de John Prescott, cargo que está muy disputado entre seis candidatos, entre ellos varios ministros.>
Gordon Brown toma las riendas de un partido fuertemente marcado por Tony Blair, que en los últimos años perdió militantes así como dinero en sus arcas.>
Gordon Brown, que se convertirá en nuevo primer ministro británico el próximo miércoles, hará un gesto simbólico hacia los críticos de la guerra de Irak y permitirá de nuevo las protestas ante el Parlamento británico.
Así lo asegura hoy el dominical The Sunday Times, según el cual Brown pretende anular una ley introducida por su predecesor, Tony Blair, hace dos años, que restringía el derecho de los ciudadanos a acampar en la plaza del Parlamento y exhibir pancartas pacifistas.>
La devolución de ese derecho irá acompañada, sin embargo, de un reforzamiento de las medidas de protección del palacio del edificio del Parlamento y de los ministerios clave del barrio gubernamental de Whitehall, en torno de los cuales se instalarán nuevas barreras de seguridad, según el periódico.>
Brown considera que el derecho del público a protestar y manifestarse es consustancial con la democracia aunque, según alguien próximo al nuevo líder laborista, ello no quiere decir que haya que tolerar la instalación de campamentos de protesta permanentes, que molestan a transeúntes y turistas.>
El primer ministro británico, Tony Blair, de quien se rumorea su próxima conversión al catolicismo, desea desde hace un cuarto de siglo ingresar en la Iglesia de Roma, según Garry O'Connor, corresponsal de religión del dominical The Mail on Sunday y autor de un libro sobre Juan Pablo II.
Según explica hoy O'Connor en el dominical, la fe marcó profundamente la relación entre Tony Blair y su esposa, la católica Cherie Booth, desde que se conocieron y enamoraron a primera vista en 1976, cuando ambos eran jóvenes y ambiciosos abogados.
"No todas las personas con las que yo salía eran especialmente religiosas, pero ésa era una de las cosas que teníamos en común Tony y yo", reveló Cherie en cierta ocasión al periodista, que la entrevistó en el 2003 en busca de documentación para su libro.
La familia de Cherie, que vivía en Liverpool, era católica y muy devota mientras que los padres de Blair, anglicanos, no parecían en cambio excesivamente religiosos.
El propio Tony Blair no mostró excesivo entusiasmo por la religión hasta que su padre sufrió un ataque cardíaco en 1964 y hasta que murió su madre, más tarde.
En la Universidad de Oxford, donde estudió, encontró un mentor espiritual en un anglicano llamado Peter Thompson, y durante los primeros años de matrimonio con Cherie Blair, comulgó muchas veces con ella pese a cierto temor de que ello pudiese comprometer sus ambiciones políticas.
Sorprendentemente, señala O'Connor, la católica Cherie consintió casarse por la Iglesia anglicana en la capilla del St John's College, de Oxford, donde había estudiado el futuro primer ministro, para lo cual necesitaba permiso de su obispo para que el matrimonio no fuese inválido, según Roma.
Pero antes de convertirse en primer ministro, en 1997, Blair comulgó según el rito católico en la iglesia de Santa Juana de Arco en el barrio londinense de Islington, donde vivía la pareja.
Antes de que el matrimonio fuese a vivir a la residencia oficial del número 10 de Downing Street, Cherie contactó con el cardenal Basil Hume, entonces arzobispo de Westminster y primado católico, que reprochó al primer ministro que comulgase sin ser católico, prohibido por una directiva del Vaticano de 1996 a los no católicos.
Tras el nacimiento del último hijo de los Blair, Leo, en el 2000, la familia empezó a pasar más tiempo en la residencia campestre de Chequers, donde cultivaron la amistad del párroco local, Timothy Russ.
Tony Blair le confesó a Russ hace varios años su deseo de convertirse en diácono católico en cuanto dejase Downing Street y le preguntó si sería posible.