Ariel Durán-Sergio Ferrer
"Una persona que no perdona o guarda resentimientos en su corazón es un ser que no vive en paz", aclara el cura párroco Daniel Eduardo Achkar al iniciarse el diálogo con nuestro medio. Hace poco más de cuatro meses, su padre, don Elías Achkar -reconocido vecino de nuestra ciudad-, fue hallado sin vida y con señales de haber sido asaltado con violencia en su propia casa.
Debido a su labor como capellán y las tareas pastorales que cumple, Daniel mantiene contacto casi diario con internos del Instituto Correccional Modelo Unidad I de Coronda. Daniel es cura párroco de la parroquia San Jerónimo de Coronda y entre otras de sus labores, cumple funciones como asesor del Equipo Arquidiocesano de Método de Regulación Natural de la Fertilidad para la Planificación Familiar.>
Precisamente, con Daniel mantuvimos una charla en la que se abordó el atentado contra la vida del padre y la posterior investigación del hecho ("un robo demasiado tonto, casi por nada", según sus expresiones), así como sobre los conceptos y parámetros con los que una persona del ámbito religioso puede llegar a analizar esta clase de situaciones. "Lo que pasó me ha enseñado a ver con más claridad las miserias humanas y cuánta necesidad de Dios hay en nuestro mundo; pero la mía, después de la muerte de mi padre, no ha sido ni es una actitud de bronca o resentimiento, porque considero que sería poco inteligente actuar así, más allá que sea sacerdote", expresó ante una de nuestras primeras preguntas.
"No hay que olvidar que, dentro de las enseñanzas de la Iglesia Católica, está la de amarnos unos a los otros; pero el amor que propone Jesús es un amor inteligente, no tonto; si yo me paso la vida acumulando bronca contra quienes le hicieron daño a mi padre, acumulo tiempo que pierdo en relación con generar buenas ideas, para ser más productivo o para encontrar nuevas razones para seguir amando, que es lo que sinceramente nos libera y nos hace vivir realmente bien". Luego agregó: "En mí, no hay una actitud negativa y ésa es la visión que tengo tanto como sacerdote como persona, porque, repito, estoy convencido de que el que no perdona y guarda resentimientos en su corazón, es alguien que no vive en paz".>
"Por eso, la idea es tratar de vivir en paz y para poder hacerlo la mejor actitud es la del perdón, porque la otra es poco inteligente". "Sin duda que nuestra familia ha recibido un gran apoyo de toda la comunidad, pero yo también he recibido un sincero respaldo de parte de los presos; al principio no se animaban a sacar el tema de la muerte de papá y cuando surgió, uno de ellos me dijo: `tenés toda la razón del mundo si nos tenés bronca', entonces le contesté: ustedes allí no estaban, no tengo por qué tenerles bronca, porque no puedo generalizar; no porque haya una persona corrupta significa que todos los del gremio de esa persona sean corruptos", prosiguió.>
"�Qué pasaría si me encuentro en la cárcel con los culpables de lo sucedido? No sé, puedo llegar a tener otra reacción (que no sea la del perdón), porque la verdad es que todo ser humano es un misterio y yo soy uno; no por el hecho de ser cura he dejado de serlo", añadió Daniel, "En teoría, mi actitud ahora sin duda alguna que es la del perdón; pero el día de mañana, si me toca tenerlos enfrente, veré cómo reacciono; por las dudas ya le dije a los guardias que estén cerca, porque no quiero que pase absolutamente nada; no creo que vaya a pasar, porque nunca he sido violento y hasta ahora no he tenido broncas grandes; mis enojos, se me pasan relativamente rápido", agregó.
"�Si reviso los expedientes de los internos para saber las razones por las que están ahí? No, sólo me pongo al tanto de lo ocurrido si ellos me lo dicen; si he estado con algún violador o abusador nunca me lo han manifestado, porque por lo general no se dan a conocer", añadió. "Lo cierto es que no investigo los expedientes, porque a mí lo que me interesa es la persona, más allá del accidente que motivó que haya caído ahí adentro", acotó también. "La idea es sembrar la palabra de Dios en el corazón de esa persona; no tengo por qué hurguetear en la herida, sino tratar de sanarla; pero hay que entender que hay heridas que no quieren o cuestan mucho ser desocultadas", detalló después.>
"He tenido experiencias hermosísimas y muy valiosas a raíz de respetar el silencio del otro, ya que hubo quienes han desocultado todas sus heridas y demostrado gran arrepentimiento y dolor sobre el hecho cometido", siguió, luego analizó: "Muchos dirán que si alguien mató a una persona, por más que se arrepienta, no te va a devolverla; es verdad, a mi padre nadie me lo va a devolver, pero sé que con la actitud del perdón y la búsqueda del mismo en mi corazón voy a ayudar a que esté en el Cielo". "Algún día podré encontrarme con él, con mamá y con todos los seres queridos que ya hayan partido; ésa es la esperanza que me queda y por la cual sigo trabajando", finalizó.>
En un pasaje de su diálogo con Diario El Litoral, el padre Daniel Achkar habló de la falta de contención y educación familiar en muchos de los internos de un penal, como origen de su situación. "No debo olvidar que muchos de ellos pueden estar ahí adentro por culpa de no haber tenido padres como los que tuvimos nosotros, que nos educaron en el amor, con muchas exigencias y con rectitud; padres que empezaron a hacer las cosas muy desde abajo, que progresaron con muchísimo esfuerzo, con una mentalidad de trabajo bien fuerte y con actitud en el obrar", señaló. "Si ellos hubieran tenido padres como los nuestros, tal vez no estarían en prisión", afirmó luego. A continuación contó: "En una oportunidad, hablando con una persona que los criticaba, le dije: el día que vos los conozcas desde adentro, te vas a dar cuenta que tus acusaciones no tienen fundamento y que todavía hay una posibilidad de esperanza para ellos, porque para estas personas existe lo que se llama resocialización, puesto que no dejan de ser seres humanos".
Entonces, se le preguntó qué es lo que generalmente se critica desde afuera en relación a trabajos como el que él hace, que es una tarea pastoral tendiente a contener y recuperar a dicha población carcelaria; Daniel contestó: "Es normal que se critique a todo aquello que inspira temor o que genera sensación de miedo; por eso, es entendible que se apunte a estos chicos con problemas cuando a la persona le tocaron un ser querido o sus bienes; o bien cuando afectaron a un conocido con su accionar". "Las inseguridades que se encuentran en la calle forman parte del mundo en el que estamos inmersos; uno sale de su casa y no sabe si va a volver, por eso la idea es tratar siempre de salir adelante", agregó.
"Sabemos que por el caso de papá fueron detenidos dos jóvenes que están siendo investigados para saber o delimitar su grado de culpabilidad; con mis hermanos -Alfredo, Adriana y Nidia-, no permanecimos indiferente a ello, pero dejamos que las autoridades competentes lleven la investigación como debe ser; nosotros seguimos con lo nuestro, porque la vida continúa; sin duda que confiamos en la Policía y en la Justicia, pero confiamos más aún en la justicia divina, porque de ésa no se escapa absolutamente nadie", concluyó Daniel.
Procesados
Por el caso del robo seguido de muerte en el que perdió la vida don Elías Achkar -vecino de Rivadavia 2016 de Santo Tomé-, oportunamente el juez de Instrucción, Darío Sánchez, procesó a dos hermanos, Sebastián Fernando y Germán Matías Castro, apresados en una vivienda del barrio santotomesino de El Chaparral el 21 de abril último, en calidad de principales sospechosos del crimen. Ellos son quienes habrían ingresado a la casa de Achkar en febrero pasado, forzando una ventana; al ser detenidos, tenían en su poder el chip del teléfono robado en el domicilio del occiso.