Precandidato del Frente para la Victoria
Bielsa: "Nunca me fui del todo"
Empezó la charla con El Litoral con un comentario alusivo a la imagen de la Fuente de Boca de la Verdad, ubicada en el despacho donde se hizo la entrevista, que recuerda un precario mecanismo de Justicia que podía costar la mano a los supuestos mentirosos. Después, respondió sin intimidarse.

-¿Qué cambios encontró en la provincia al recorrerla para la campaña?

-El modo de vida es distinto, sobre todo en las dos grandes ciudades. Hasta mientras yo vivía aquí había una efervescencia política, un compromiso multitudinario de la juventud con la cosa pública, que eso se está recuperando recién ahora. Pero también es cierto que en la provincia profunda, si bien ha conservado algunos de los rasgos de la vida de los pueblos chicos, hay una explosión de riqueza agropecuaria que impacta en el diseño urbano, en las rutas. Incluso en las banquinas, porque hasta ahí se cultiva.>

-Este regreso a la provincia debe haber implicado también algunos reencuentros...-Bueno, yo en realidad nunca me fui, porque tengo toda mi familia aquí. Mis hermanos, mis sobrinos, mis padres; inclusive primos en San Guillermo, en Rafaela, en Esperanza. Pero es muy lindo algo que me acaba de pasar. Yo publiqué mi último libro de poesías hace 8 años y nunca más escribí, ni poesías ni canciones. Y ahora volví a escribir una canción, que musicalizó un amigo de la época en que teníamos un conjunto (Acalanto), Carlos Pagura, que es el primer contrabajo de la sinfónica de Rosario (e hijo de Federico Pagura, el obispo metodista reconocido por su compromiso con los derechos humanos). Y la grabamos y la pasamos en el Paraninfo el día que presentamos el programa de gobierno. Así que fue una cosa muy linda. -Así que sigue habiendo una carrera alternativa para el caso de que falle la política.-Hay vida después de la política. Y mejor que en la política. -¿Qué otras incursiones tuvo en la música?-Varias canciones mías fueron grabadas por Baglietto, por ejemplo. En Acalanto tocaba guitarras y clarinete bajo. Pero yo la carrera de abogado la costeé trabajando como músico. Teníamos un conjunto donde hacíamos lo que nos gustaba -que se llamó de distintas maneras: Abril, Objetivos comunes, Acalanto-, y también como tríos o acompañando algunos músicos, para hacer unos pesos en fiestas y otros lugares. Pero la verdad es que no tenía talento. En el Instituto de Música de Rosario, que era muy exigente, uno percibía la brecha con alguien que tenía verdadero talento. Yo hacía cosas muy inverosímiles. Hay una posición para tocar la guitarra, que uno tiene que dejar colgando la mano. Entonces, mientras estudiaba derecho, me trababa la mano en el sillón para acostumbrar la mano a esa posición. Después me enteré de que el excepcional guitarrista brasileño Joao Gilberto hizo una cosa parecida: dejó de tocar durante mucho tiempo para acostumbrar la mano a una posición que le permitía tocar mejor. -¿También dejó de escribir poesía?-Sí, salvo esa canción que estrenamos en el acto del otro día. Que no es un jingle, sino una canción. -Una conjunción inesperada entre música y política -Sí, algo entrañable. En la política, que es un espacio donde los sentimientos se expulsan, ¿no? -Aunque también podríamos hacer un chiste fácil con lo del "verso"... -Sí, o con las uñas de guitarrero (y muestra las suyas, que aún conserva). -¿Qué piensa su familia de su candidatura?-Bueno, yo no fui el hijo que mi madre soñó. Tenía una vida predeterminada, se suponía que iba a ser abogado, a trabajar en Rosario. Así fue mi vida hasta que me secuestraron, me fui con una beca a EE.UU., después a España y cuando volví, me dediqué a la informática aplicada al derecho. Después hice todos los escalones del Ministerio de Justicia y fui el único subsecretario que continuó del gobierno de Alfonsín al de Menem. Ahí duré dos meses; hasta que vino César Arias y me echó. Pero que a uno lo echen ciertas personas es como una medalla, ¿no?. -¿Cómo se vinculó a Néstor Kirchner?-El 8 de mayo de 2002 me llamó, tuvimos una larguísima reunión y yo dije: `Bueno, éste es el hombre'. El primer acto lo hicimos en junio de 2002 en Rosario, en el Patio de la Madera. Hablamos él, Gustavo Béliz y yo. -Poca gente, todavía.-Todavía poca gente. Y el 1,5 % de intención de voto. Yo lo acompañé también a la nota que vino a hacer acá, en El Litoral. Y mire lo que son los políticos: nos fueron a buscar en un Renault 12 rojo, nunca me voy a olvidar. Tenía una conferencia en el Centro Comercial. Llegamos un poquito temprano, estábamos esperando en el auto, y a mí me estaban haciendo una nota desde Buenos Aires. Pasa un hombre, se asoma al auto, y dice `Vamos, Kirchner'. Y Kirchner me dice: `¿Viste, Rafa? Voy a ser presidente'. -¿Qué hace en su tiempo libre, si lo hubiera?-Mi idea de la felicidad es estar en mi biblioteca, con los chicos haciendo sus trabajos cerca de mí, mi mujer también. Y tener muchas horas por delante para disfrutar de ese momento. Desgraciadamente, los chicos no son muy consumidores de libros, lo cual indica que no es inexorable. Yo me crié en la biblioteca de mi abuelo y la lectura está asociada a los mejores y los peores momentos de mi vida. En cambio, los chicos quizá leen en internet, como algo más utilitario o lúdico, pero no tienen el placer estético de la lectura en los libros. Si les doy ahora lo que yo leía a su edad, no pasan de la tercera página. -¿Y usted que leía a esa edad?-Era omnívoro, leía lo que me caía en la mano, poesía, literatura. Y después eso se volvió un rasgo de época, porque para conseguir una novia en los '70 uno tenía que saber Vallejos, Paco Urondo, Juan Gelman, los poetas franceses. No se podía ser brutito. -Cambiaron los tiempos.-Cambiaron los tiempos, sí. Ahora viene mejor un BMW (risas). -¿Ve películas?-Cine-Sí, en casa. Y una película que veo una vez cada tantos meses es "Nixon", de Oliver Stone. Me gusta la real-fiction, como "JFK", o también las películas históricas -como, para mencionar una reciente, "300", sobre la batalla de Las Termópilas-, el policial negro. Pero lo que no me gusta es la comedia. A veces, alguna como excepción, por ejemplo "Sintonía de amor", con Meg Ryan y Tom Hanks, que en realidad es una historia de amor. Y con tan buena música.

Perfil

Nació el 15 de febrero de 1953. Se recibió de abogado en la Universidad de Rosario. Su hermano Marcelo fue director técnico de la selección nacional de fútbol -como él, jugó en las inferiores de Newell's y comparten el apodo de "Loco"- y su hermana María Eugenia es la actual vicegobernadora de Santa Fe. Fue detenido y torturado en 1977 por la dictadura militar. Vivió en Estados Unidos y España y, tras su regreso al país en 1980, durante el gobierno de Raúl Alfonsín llegó a subsecretario de Justicia. En la gestión de la Alianza fue titular de la Sindicatura General de la Nación; el trabajo que más lo "apasionó" y que implicó intervenir en casos impactantes como la anulación de los contratos de DNI de Menem, la asignación de frecuencias radioeléctricas a Tales Spectrum y la denuncia al ex jefe de la Side, Fernando de Santibáñez. Es fundador del partido distrital Gesta, en la Capital Federal. Desde 2003 fue ministro de Relaciones Exteriores de Néstor Kirchner, hasta 2005, cuando asumió como diputado nacional por la Capital Federal -tras un sonado amague de renuncia para ir como embajador a Francia, que no se concretó-. Es ensayista, poeta, músico, experto en derecho constitucional, fue asesor de los gobiernos de varios países y actuó para la ONU como experto en fortalecimiento institucional de la Justicia. Es padre de Laureano (15) e Hilario (12) y vive con su segunda esposa, Andrea D'Arza.

Emerio Agretti