AFP
La reforma migratoria fracasó ayer en el Congreso estadounidense, dejando en el limbo a millones de indocumentados que viven actualmente en el país y asestando un duro golpe al presidente George W. Bush, que quería convertir el proyecto en uno de los hitos de su mandato.
"Estoy muy decepcionado por no haber podido aprobar esta ley", afirmó el jefe de la mayoría demócrata Harry Reid, quien retiró del pleno del Senado el proyecto de reforma, tras la negativa de la Cámara de cerrar el debate para pasar hoy a la votación final.>
"Creo que se trata de una victoria para el pueblo estadounidense", replicó el republicano Jim Demint, el más férreo adversario del proyecto que preveía regularizar a los estimados 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos y otorgar 4.400 millones de dólares para la seguridad fronteriza.>
El Senado estadounidense bloqueó ayer la reforma migratoria, que regularizaría a millones de indocumentados y también reforzaría la seguridad fronteriza, al impedir que el controvertido proyecto fuera sometido a la votación final hoy.>
El presidente de México, Felipe Calderón -de cuyo país salen la mayoría de los inmigrantes que viven en Estados Unidos-, dijo que el Senado estadounidense había cometido "un grave error".>
"El Senado comete un grave error al no reconocer un problema que está ahí y al evitar con su decisión de hoy darle una solución sensata, racional y legal al problema migratorio que no se puede resolver simple y sencillamente con discursos", dijo Calderón, en la residencia oficial de Los Pinos.>
"Es un día triste para Estados Unidos", lamentó el senador demócrata Charles Schumer. "Todo el mundo sabe que nuestras leyes de inmigración no funcionan y nuestro país pierde parte de su grandeza cuando no logra arreglar algo que todo el mundo sabe que está roto", dijo.>
Tras el fracaso, todas las miradas se dirigieron hacia Bush, que trató hasta última hora de convencer a los senadores de su Partido Republicano de apoyar una reforma que prometió a sus electores hace más de tres años, al iniciar la campaña electoral para la reelección que consiguió en noviembre de 2004.>
En su primera reacción, el presidente no disimuló su malestar: "El fracaso del Congreso para hacer algo constituye una decepción", explicó Bush, cuyo liderazgo quedó en tela de juicio por la falta de control sobre su partido, que también empieza a cuestionar seriamente su política en Irak.>
"Muchos de nosotros trabajamos duro para ver si podíamos lograr un terreno común. No funcionó", lamentó el mandatario, quien llamó al Congreso a unirse a partir de setiembre para aprobar otras leyes importantes entre las que no incluyó la reforma migratoria, dando por perdida la batalla.>