Atreverse a ser madre o padre no debe ser fácil. Recibir la noticia de que un hijo viene en camino -haya sido buscado o no- exige que los futuros responsables del nuevo ser que crece en el vientre de una mujer se replanteen su existencia. Seguramente, las prioridades serán otras; se multiplicarán las preocupaciones, los gastos, las obligaciones, los dolores de cabeza. Afirman los que lo pasaron que, después del nacimiento, mantener dos horas de sueño de corrido pasa a ser un recuerdo, que es difícil de creer que esa persona tan chiquita tenga "al trote" a dos "grandulones", pero que también es suficiente tenerla en los brazos y contemplarla para que todo lo dicho pase a ser nada, a cambio de una sonrisa, hasta los dolores del parto.
Pero hay veces en que, a pesar de insistir, ese aviso nunca llega. La naturaleza dice no y el replanteo de la propia existencia se da, pero de otra manera. Es cierta la simplificación de que el ser humano nace, crece, se reproduce y muere. Pero también lo es que a muchos el momento de la reproducción se les niega. Es entonces, después de asimilar la idea de que no se podrán tener hijos biológicos, cuando se puede considerar una alternativa: adoptar.>
La jueza de Menores de nuestra ciudad Ana María Elvira es una de las encargadas de velar por la seguridad de los menores involucrados en hechos de violencia. Generalmente, son niños golpeados, maltratados, desnutridos, y que llegan a la Justicia a partir de una denuncia. Desde ese momento, se inicia un proceso legal que muchas veces puede finalizar en la disposición del menor para ser adoptado, con la premisa de garantizar el bienestar del niño.
En el Código Civil, a partir del articulo 311, está incorporada la nueva Ley de Adopción N° 24.779. La misma surge a partir de la Convención de los Derechos del Niño, donde se determinó, entre otras cosas, proteger el derecho a la identidad de los menores. Por lo tanto, a las guardas con fines de adopción las debe otorgar un juez con el previo conocimiento personal y directo tanto del menor como de los padres que inician el trámite. Antes, a la guarda preadoptiva la otorgaba el antiguo Concejo Provincial del Menor; cuando el chico estaba en una institución, había guardas de hecho -sin documentación-, ahora es judicial.>
Pero garantizar el conocimiento de la verdadera identidad del niño no es fácil. "Nosotros siempre recomendamos que se le diga al niño su verdadero origen, pero los padres son reacios. No obstante, ahora en la misma sentencia de adopción, el juez debe dejar constancia del compromiso de los padres adoptivos a decirle la verdad a su hijo", explicó Elvira.>
Con respecto a las formas de adopción, están previstas la plena y la simple. La primera es igual que la filiación de sangre y en la segunda, no se rompen los vínculos con la familia de sangre y, por lo tanto, los efectos son distintos. Cuando sale la sentencia de adopción plena, la ley dice que es como si hubiera sido hijo desde el momento mismo de la concepción. Tiene los mismos derechos, se anotan en la libreta de familia, se confecciona la partida de nacimiento. La ley también establece que la adopción plena es irrevocable; pero, como al menor hay que hacerle conocer su origen, también dice que el chico puede a los 18 años pedir ver el expediente y conocer su identidad.>
La doctora Liliana Michelasi es actualmente la secretaria de la Primera Secretaría del Tribunal Colegiado de Familia número 2, de la ciudad, y hace 14 años que recorre los pasillos de tribunales.
En diálogo con El Litoral, se refirió a las cuestiones que encierra, incluso en la misma ley, el acto de adoptar un niño, lo que en muchas oportunidades despierta serias disputas entre las partes y opiniones encontradas entre los entendidos en derecho.
Uno de los escollos que genera que la Justicia ponga a disposición un niño para adoptar es el mencionado derecho a la identidad. Si hay padres que no quieren o maltratan a sus propios hijos, �merecen el esfuerzo para que ese niño permanezca con ellos?, es una de las tantas preguntas.
"Hay quienes sostienen que el derecho a la identidad o a la verdad biológica debe ser prioritario desde todo punto de vista; pero hoy esa postura es muy discutida, creo que hay un exagerado biologismo. Hay un autor, Zanoni, que dice que se está exagerando en la verdad biológica, igualándola con el derecho a la identidad", señala Michelasi y explica que es importante analizar cada situación concreta, nada impide que el chico no sepa quiénes son sus padres y hasta a veces se conviene algún tipo de comunicación con los padres biológicos después de la adopción.
La participación del defensor general garantiza el amparo del menor, lo representa, lo defiende y luego de la investigación el juez dictamina qué es lo mejor para él. "A veces se han devuelto los chicos a los padres biológicos, pero son excepcionales los casos en que eso ocurre. Los padres dicen estar arrepentidos de haber entregado al niño o de lo que le hicieron, pero después se ve que no es cierto; entonces lo mejor es que el trámite de adopción siga", dice Michelasi que también fija postura sobre la cuestión más seria: "Creo que si una madre abandonó a su hijo y después viene a reclamar derechos, que no sé si tiene, sólo se puede considerar que tenga el derecho a que se sepa que es la madre o el padre, pero nada más".
Sobre las últimas leyes dictadas sobre adopción opinó que "están en contra de la adopción, creo que por ese biologismo exagerado. La ley 26.061, de los niños, niñas y adolescentes, habla de primar siempre a la verdad biológica de los chicos. Nadie niega su importancia, pero pareciera que sus defensores no entienden que en la realidad, muchas familias biológicas no quieren a los chicos o no pueden tenerlos. Se los das de nuevo y los vuelven a abandonar".
Michelasi también dijo que hay autores que consideran que el derecho a la identidad de las personas tiene un aspecto positivo y uno negativo. "El positivo es que todos tenemos derecho a estar emplazados en nuestra realidad biológica, y la negativa es el derecho a no saber. Sirve como ejemplo el caso de una chica que las abuelas de Plaza de Mayo señalaron como hija de padres desaparecidos; le pidieron que se hiciera el ADN y se negó. Para ella su familia era la que la había criado. Entonces hay que abrir los ojos y darse cuenta de que es verdad que uno tiene derecho a saber, pero también a no saber", sentenció la secretaria.
Trámites
En lo que va del año, en la Secretaría del Tribunal Colegiado de Familia número 2, hay iniciados siete trámites de adopción y se estima que la misma cantidad hay en el número 1, o sea un total de 14. Cuesta creer que sean tan pocos los futuros adoptados en una ciudad donde hay tantos chicos con tantas carencias y tantos futuros padres dispuestos a darles todo.
De la redacción de El Litoral