Un trozo de Patagonia quiero mostrarte
Victor Flavio Vargas es nieto de una de las tres primeras familias que poblaron un trozo del paraíso: Los Torreones, una villa rural situada entre Aysén y Coyhaique, en la Región XI, corazón de la patagonia chilena. De esos lagos de azul profundo, rodeados de bosques de montaña, partió el joven en los ochenta, hacia la gran ciudad -Santiago- y tras un sueño: "uno en su vida tiene muchas utopías; una de ellas era que en mi país se volviera a la democracia, cosa que en alguna medida se logró porque cayó la dictadura, pero hay otras utopías siempre. Y están relacionadas con la poesía, con el querer hacer esto, mostrarlo y difundirlo", dice Victor. La poesía le empujó la mano en su adolescencia, cuando era urgente expresar el pensamiento como una manera de la resistencia. Más tarde, se transformaría en canción, al abrazarse a la guitarra. "Diría que éramos militantes de la poesía. Organizábamos encuentros donde mostrábamos nuestro trabajo en la calle, en la plaza, en un sindicato... donde estuviera la necesidad de que la gente se manifieste, donde pudiéramos, al menos, tener la esperanza de que había personas tratando de producir un cambio. Y a través del arte era una de las formas". Hoy, tras haber regresado a su comarca, que es como regresar a las fuentes, a Victor le brotan canciones frescas como agua de manantial. Y las lleva consigo adonde vaya. "La canción es como una extensión de la poesía -cuenta-. Porque mi poesía en algunos casos es cantarina, tiene ritmo, entonces sabía tocar la guitarra y así empecé. En mis letras hay mucho de amor, de sentimientos, de mostrar el paisaje natural, el paisaje humano, la necesidad que tiene la gente de poder ser libre, de buscar la verdad, la justicia... tantas cosas que uno va sintiendo y las va reflejando en las canciones". "Violeta Parra, Víctor Jara, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, León Gieco, Víctor Heredia... algo de todo eso hay en mi canto, porque es lo que siempre escuché. Trato de que sea lo más auténtico y, en ese sentido, me gusta el concepto que tienen acá del canto fundamento -subraya-. En ese contexto, me siento un trovador".
El canto campesino
Al Encuentro de Trovadores Patagónicos, Victor Vargas llegó por primera vez este año. De esos pagos también trajo su canto a este lado de la cordillera, Patricio Rossi Lobos. Ambos celebran la posibilidad de encontrarse, algo que no sucede con frecuencia en Chile. "Aquí hay una unidad musical, una unidad de textos, una unidad temática, y eso marca un perfil definido. Ha sido interesante llegar hasta acá, conocer gente que no habías escuchado nunca y que en alguna medida se parece a tu trabajo. Y eso hace formar una red de comunicación, que tendría que empezar a consolidarse hacia adelante", rescata Victor.> Para los trovadores del Chile profundo, no es fácil grabar un disco. A la falta de recursos, se suma el escaso desarrollo de lo que en Argentina se conoce como producción independiente: músicos que se autogestionan tanto la edición de un CD, como la difusión de su obra y hasta los espacios donde tocar. De allí que la riqueza poético-musical de estos creadores permanezca oculta para el gran público o confinada a una circulación de entrecasa. Quizá ahí radique su pureza. En que abreva a diario del torrente que le dio origen: el canto campesino. "Nuestra música nace en el campo -dice Victor Vargas-, tiene raíz folclórica, y se fusiona con trova o con otros ritmos latinoamericanos, que yo no los busco a propósito, se van dando cuando me va naciendo una canción".>
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