La nieve y el poder
La nevada patria aportó color y frescura a una fecha tradicional. Sin embargo, la ola de frío agravó un problema de fondo que subyace en el país y que el gobierno insiste en negar. Para el Presidente de la Nación y sus acólitos la crisis energética no es más que parte de una campaña sucia orquestada por la oposición. El discurso, por unos días pareció creíble para algunos porteños, pero no para el arco productivo radicado en las afueras de la General Paz. Hasta que las estaciones dejaron de recibir el suministro de G.N.C., y entonces, el problema terminó de estallar en las pantallas de los noticieros nacionales. No caben dudas que a la hora de buscar responsables, la cadena de incompetencias excede a los funcionarios de la actual gestión. Sin embargo, más allá de la necesidad de aplicar la ley a los responsables, la gravedad de la crisis obliga a plantear soluciones. El frío se mantendrá presente por un tiempo más, y por ahora habrá que sobrellevar la escasez de la mejor manera. El gobierno debería reconocer públicamente la existencia del problema y admitir su incapacidad para solucionarlo en el plano inmediato. Si se convocara a todo el arco productivo y a la población a colaborar de manera sistemática en el ahorro de energía, seguramente otro sería el panorama y el humor general.> Los productores agropecuarios argentinos constituyen uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional. Para esta campaña gruesa, el paquete tecnológico a aplicar en cultivos como el maíz evidencia un salto cuantitativo y cualitativo sin precedentes en la historia. Sin embargo, no saben a ciencia cierta si podrán disponer de un insumo vital como el combustible para poder arrancar.> La agroindustria se encuentra en una situación similar. Muchas debieron encarar grandes inversiones imprevistas en equipos para poder sostener la cadena de frío. Esto, sumado a los cortes a cualquier hora hacen peligrar en lo inmediato las fuentes de trabajo, y provocarán una marcada merma en los índices de crecimiento de la economía en un plazo más mediato.> Toda crisis se puede sobrellevar con orden, cierta prolijidad y con la implementación de un plan que lo instrumente. Lamentablemente, estas son virtudes que brillan por su ausencia en los gobiernos a lo largo de nuestra historia. Para poder aplicar un plan superador del "sálvese quien pueda" en el que estamos inmersos, es necesario acordarlo con las instituciones y estamentos del arco privado, dejando de lado actitudes demagógicas y priorizando el bienestar general.> Las instituciones, verdaderas depositarias del ejercicio democrático deben retomar su papel activo en la participación social y quien ejerce el poder debería saber conducir el proceso alentando al que produce, arriesga y genera trabajo. Para que una próxima eventual nevada sea una fiesta y no un castigo.> > |
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