Crónica política
La ciudad que vivimos
Por Rogelio Alaniz
"No hallarás otra ciudad, no la busques..." Cavafis

Tres candidatos competirán en setiembre por la intendencia de la ciudad de Santa Fe: Martín Balbarrey, Mario Barletta y Oscar Martínez. Las elecciones primarias son apenas un muestreo de las relaciones de fuerza. En sus trazos gruesos las tendencias suelen mantenerse hacia el futuro. Los números de las primarias son indicativos, nada más y nada menos. De aquí en más cada candidato deberá saber que en estos casi sesenta días que faltan lo que decidirá el resultado será su capacidad para crear opciones políticas.

En una elección se puede apostar o se puede creer en un candidato, lo que no se puede hacer es elaborar pronósticos con pretensiones de infalibilidad. Horangel es un auxiliar valioso para las lectoras de las revistas de corazón, pero no es la persona más indicada para consultar políticamente. Las encuestas también son importantes desde el punto de vista indicativo, pero ya se sabe que el margen de error reconocido por sus promotores es de dos o tres puntos, por lo cual en una elección reñida se quedan sin decirnos lo más importante.>

Los números interesan, son hechos como postulan los positivistas pero, como diría Nietzsche, lo que importan no son los hechos sino las interpretaciones, aunque sospecho que cuando Nietzsche escribió esto no estaba pensando en las elecciones santafesinas.>

En principio, el candidato más votado en la ciudad fue Oscar Martínez. Creo que hasta sus rivales admitieron que lo que realizó fue verdaderamente notable. En efecto, el muchacho fue por afuera, como se dice en estos casos, compitió en contra de aparato justicialista provincial y municipal y les ganó a los dos por varios cuerpos.>

La performance de Martínez probó varias cosas. En primer lugar, que la verdadera interna peronista no fue entre Balbarrey y Paulón, sino entre Balbarrey y Martínez, interna que ahora se resolverá el 2 de setiembre. En segundo lugar, confirmó una vez más que el peronismo es capaz de crear su propia oposición. En tercer lugar, Martínez al presentarse como el candidato que va por afuera de los aparatos capitaliza el voto de los disconformes con la política, un voto que en los últimos años ha ido creciendo y en más de un caso puede llegar a ser decisivo.>

El segundo candidato más votado fue Mario Barletta. Rector de la Universidad Nacional del Litoral, uno de sus atributos más ponderados es su capacidad de gestión. Barletta capitalizó el tradicional voto antiperonista de la ciudad y la adhesión de los sectores medios y altos. En su momento los analistas observaban que el ingeniero no era muy conocido en la ciudad. Esta observación perdió actualidad gracias a las elecciones internas: hoy Barletta es conocido por la mayoría del electorado y el desafío que se le presenta es cómo traducir esa adhesión en votos.>

Martín Balbarrey fue el que personalmente obtuvo menos votos de los tres, a pesar de que dispuso de las estructuras de poder del peronismo y de las propias instituciones estatales. Se sabe que en toda elección quien ejerce el poder cuenta con ventajas comparativas brindadas por el propio poder, pero esas ventajas se equilibran porque el ejercicio del poder desgasta y, convengamos, que por buenas y malas razones Balbarrey en los últimos meses -inundaciones mediante- ha sufrido un considerable deterioro.>

Conviene insistir una vez más en que los tres candidatos tienen posibilidades de ganar la ciudad. A cada uno de nosotros nos puede gustar uno más que otro, cada uno de nosotros puede dibujar su pronóstico como en los partidos de fútbol, pero en términos de análisis no hay motivos de fondo para asegurar que uno tiene más posibilidades que otro.>

Hecha esta aclaración, conviene seguir mirando el mapa político de la ciudad Según un informe detallado de Los Sin Techo, la organización social liderada por el cura Atilio Rosso, Martínez ganó en doce seccionales y Barletta en seis. El corte social o de clase fue sintomático: Martínez ganó en todos los barrios del oeste de la ciudad y Barletta se impuso en los barrios de clase media y alta. Balbarrey no ganó en ninguna seccional, pero cuenta con más votos en los barrios que en el centro.>

En otros tiempos se hubiera dicho que atendiendo a esta distribución del voto Martínez representaría a los pobres y Barletta a la clase media. Hoy esta afirmación merece matizarse porque ha perdido actualidad. Las clase sociales son datos sociológicos no atribuciones morales. Nadie es bueno o malo por pertenecer a una clase; en una sociedad democrática las virtudes o los vicios se conquistan en la praxis social y no a partir de determinaciones de clase, raza o religión.>

Más que establecer conclusiones clasistas valorativas, lo que importa es interpretar por qué un candidato llega más a un sector que otro. Martínez sin duda que viene realizando desde hace muchos años un trabajo político notable en los barrios. Su identidad peronista lo ayuda y también lo ayudan sus condiciones personales. Habría que agregar, para completar el panorama, que todos estos méritos están reforzados por la disponibilidad de recursos económicos importantes, una condición indispensable para hacer política en los tiempos que corren. Martínez va por afuera del aparato justicialista, pero eso no quiere decir que no disponga de su propio aparato.>

Por su parte, Barletta ha ganado el voto de importantes franjas de la clase media y seguramente su estrategia hacia el futuro apuntará a ampliar la adhesión en ese sector. El rector de la UNL desde el punto de vista partidario ha recuperado para la experiencia frentista el tradicional voto radical que en los últimos años había emigrado hacia otras opciones.>

Atendiendo a esta realidad, a modo de síntesis podríamos decir que a Martínez con los votos de los barrios no le alcanza y a Barletta con los votos de la clase media tampoco. Por lo tanto, ganará las elecciones quien sea capaz de ampliar su base electoral. Hoy el duelo político está planteado geográficamente entre el este y el oeste. Triunfará quien sea capaz de penetrar en el territorio del otro.>

Las posibilidades de Balbarrey están relacionadas con su capacidad para sumar los votos de Paulón. Demás está decir que la ley de Lemas no existe y que si bien los dirigentes que acompañaron a Paulón pueden sumarse a la campaña, no está escrito que los votos se sumen automáticamente. Este principio vale para la ciudad de Santa Fe y también para la provincia. Los votos no se ganan por decreto como ocurría con la ley de Lemas, se ganan o se pierden haciendo política.>

Decía que hay tres candidatos para la intendencia. �Cómo se polarizará la elección? Responder a esta pregunta es decisivo porque quien logre polarizarla será el próximo intendente. Todas las combinaciones son posibles, pero daría la impresión de que la polarización más factible puede ser la que se producirá entre Barletta y Martínez, aunque no está escrito que se produzca otro tipo de combinaciones. En todos los casos, y a modo de conclusión, le recordaría a los candidatos que en estos casos conviene seguir los consejos de Napoleón, cuando le decía a sus mariscales que "la batalla hay que encararla en serio, luego veremos los resultados".>