La mitad de los empleados que trabajan en pequeñas empresas gana menos que el mínimo actual de 800 pesos y el problema es que este piso salarial "está cada vez está más lejos de las posibilidades reales de muchas empresas". Para ilustrar esta situación sirve comparar el valor del salario mínimo legal antes de la crisis ($ 200) y el vigente en la actualidad ($ 800), con los salarios promedios que efectivamente se pagan en la realidad
Según el informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), "resulta utópico aspirar a que por el simple expediente de sancionar una norma se vaya a lograr el objetivo de cubrir las necesidades básicas, cuando en el entorno productivo predominan las empresas pequeñas, sometidas a elevados niveles de burocracia, presión impositiva y litigiosidad, junto con serias carencias de formación de la mano de obra".>
La semana que pasó, el Consejo del Salario acordó un nuevo ajuste del salario mínimo legal que, a fines de año, será de $ 980, lo que significa que "el valor nominal del salario mínimo será 5 veces más alto que el vigente antes de la devaluación.>
"Se trata de la continuidad de una estrategia donde subyace la idea de que se puede mejorar la situación social a través del simple trámite de sancionar normas que aumentan el piso de remuneración que, en teoría, están obligados a pagar los empleadores privados", dice el informe.>
Para avalar las conclusiones de su informe, Idesa toma como referencia los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, que revela los siguientes datos:>
* En el año 2000, el salario mínimo legal equivalía al 37 % del salario promedio del sector privado; a fines de 2006, representaba el 70 %.>
* Entre las pequeñas empresas, el salario mínimo legal en el año 2000 representaba el 60 % del salario promedio; a fines de 2006, el salario mínimo legal era prácticamente igual al salario promedio pagado por las pequeñas empresas.>
* Entre las firmas que tienen menos de 10 trabajadores, a fines de 2006, el 51 % de los trabajadores ganaba por debajo del salario mínimo.>
El informe revela, además, que el 67 % de los trabajadores en pequeñas empresas son contratados "en negro" y la mayoría recibe un salario inferior al mínimo, lo que va conformando, según Idesa, "un esquema típico de países de bajo nivel de desarrollo.
"Las regulaciones del Estado, incluyendo el salario mínimo, operan sólo en las empresas más grandes y modernas. Para las empresas chicas, ni siquiera cumplen un rol referencial. En la medida en que las pequeñas empresas generan en la Argentina el 40 % del empleo, queda claro cuáles son las razones de la baja eficacia social de las políticas oficiales", explica.>
Para Idesa, en la Argentina quieren alcanzar objetivos, como "aspirar a que el piso remuneratorio cubra al menos la canasta básica familiar", con "instrumentos rudimentarios".>
"Es utópico suponer que esto se logra con el simple acto de emitir una norma, cuando el entorno productivo del país está caracterizado por empresas pequeñas, sometidas a elevados niveles de burocracia, presión impositiva, regulaciones irracionales y litigiosidad, agravado ello, además, por los bajos niveles de calificación de la mano de obra. Bajo este contexto, los aumentos de salario mínimo son más un factor promotor de la informalidad y la pobreza, que de inclusión social", asegura.>
El informe concluye diciendo que, para superar estas contradicciones, "es necesario apelar a un menú más amplio e imaginativo de políticas. Una de ellas podría ser la de fijar que el monto del salario mínimo legal sea considerado -al menos para las pequeñas empresas- como un mínimo no imponible para las cargas sociales. Si esta disminución de presión impositiva se acompaña con reducción de burocracia e inseguridad jurídica, y un compromiso efectivo con la educación y la capacitación, es posible iniciar un proceso sostenido de inclusión social. Caso contrario, es un acto de hipocresía, dado que se sabe que, en la práctica, no se va a cumplir".>
El informe compara el mercado de trabajo de Argentina con el de España. Según Eurostat, el salario mínimo legal del año 2005 en España fue fijado en 700 euros, que equivaldrían a unos $ 2.800. "Las diferencias en el monto del salario mínimo no son el resultado de un mayor compromiso social de las autoridades españolas respecto de las argentinas, sino de las enormes brechas en productividad laboral que separan a los dos países", explica.
En España, el salario mínimo representa un tercio del salario medio, mientras que en Argentina supera los dos tercios. En España, las empresas con hasta 10 trabajadores representan el 25 % del empleo asalariado, mientras que en Argentina representan el 40 % de los asalariados.
"El manejo del salario mínimo entre los dos países es diferente, porque el entorno en que se aplican es distinto. En Argentina, aunque el salario mínimo sea fijado en niveles mucho más altos que el que se determinó en la última ronda del Consejo del Salario, la situación social no mejorará. Por el contrario, seguramente contribuirá a profundizar la segmentación del mercado de trabajo, con sus secuelas de fuertes inequidades entre trabajadores (salarios altos "en blanco"; salarios bajos "en negro"). La prosperidad de España no la explica el salario mínimo legal, sino la capacidad de las autoridades para generar un entorno favorable para la inversión y el aumento de la productividad laboral.
De la Redacción de El Litoral