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Aldea Global
Edición del Domingo 15 de julio de 2007
Con su decisión de abandonar el tratado para el control de armamento
Putin inaugura Paz Fría a 8 meses de dejar el poder
Rusia quiere recuperar su influencia en el mundo pero sin enfrentamientos ideológicos sino utilizando "armas" pragmáticas: gas, petróleo y la venta de armamento.

La decisión de Rusia de suspender el tratado de desarme, Face, ha disparado todas las luces de alarma sobre una posible reedición de la confrontación político-militar que marcó la segunda mitad del siglo XX, aunque con otro nombre: Paz Fría.

El presidente ruso, Vladimir Putin, inauguró ayer esta nueva etapa en las relaciones entre Moscú y Occidente al firmar un decreto que suspendía la aplicación del tratado sobre Fuerzas y Armas Convencionales en Europa (Face), considerado la piedra angular de la estabilidad del continente europeo.>

Putin dio un plazo de 150 días a la Otan para cumplir con el contenido del tratado, suscripto por la Alianza y el Pacto de Varsovia en vísperas de la desintegración de la Unión Soviética (1990) y su convenio adaptado (1999).>

El Kremlin acusa a los nuevos miembros de la Alianza Atlántica, los bálticos y algunos centroeuropeos, de incumplir el tratado, amenazando la seguridad rusa.>

Con esta decisión, adelantada en el discurso del estado de la nación en abril pasado, el jefe del Kremlin pretende hacer ver a Occidente que la Rusia de 2007 no está dispuesta a realizar más concesiones en materia de seguridad y política exterior a cambio de divisas, como ocurrió en la era Yeltsin (1990-2000).>

Putin repite sin cesar que Rusia no es la URSS, pero admite que el colapso del sistema soviético fue una de las mayores catástrofes del siglo XX.>

A diferencia de la Guerra Fría, período en el que el antagonismo era protagonizado por dos bloques militares y la confrontación ideológica se escenificó en todos los rincones del planeta, en la Paz Fría las dimensiones geográficas del enfrentamiento son más limitadas y tienen un cariz puramente pragmático.>

Carrea armamentista

El jefe del Kremlin ya ha anunciado que Rusia no tomará parte en ninguna carrera armamentista y que sus respuestas serán asimétricas, pues no quiere cometer el mismo error que la URSS: el despilfarro condujo al colapso de la economía y, seguidamente, del régimen.

Y es que Putin quiere pasar a la historia como el mandatario que devolvió el orgullo a los rusos y los condujo a una época de prosperidad tras décadas de zozobra.>

Eso sí, Moscú no se quedará con los brazos cruzados mientras Washington despliega elementos de su escudo antimisiles en Polonia y la República Checa, y bases militares en Rumania y Bulgaria, todos antiguos miembros del Pacto de Varsovia.>

Rusia quiere recuperar su influencia en el mundo y considera que algunos de los acuerdos de desarme suscriptos a finales de los 80 y principios de los 90 suponen una camisa de fuerza que obstruye su política exterior y de seguridad.>

Ejemplo claro es la actitud rusa hacia Irán, donde ingenieros rusos construyen la primera central nuclear del Estado persa; y hacia Bielorrusia, cuyo territorio es fundamental para el tránsito de los hidrocarburos con destino a Occidente.>

La Rusia de Putin no tiene intención de aceptar sin rechistar la política estadounidense y recurrirá a su derecho de veto en el seno del Consejo de Seguridad cuando considere oportuno, como ocurre en el caso de Kosovo.>

Energía

El petróleo y el gas, y no las armas nucleares, son el nuevo brazo ejecutor de los designios del Kremlin, que ve en la energía la panacea para sacar a su población del atraso secular y extender sus tentáculos por Europa y Asia.

En materia de armamento, Rusia ya ha superado a EE.UU. en venta de armas a los países en vías de desarrollo, gracias a los contratos suscriptos con países denostados por Washington como Irán, Venezuela y Siria, y potencias emergentes como China y la India.>

Occidente no acertó a dilucidar las intenciones de Putin hasta el famoso discurso de Munich en febrero pasado, en el que el jefe del Kremlin acusó a Washington de implantar un mundo unipolar y llevar a cabo acciones unilaterales al margen de la ley internacional.>

El mensaje es claro: Putin quiere dejar todo "atado y bien atado" a ocho meses vista de que abandone el Kremlin tras las elecciones presidenciales de marzo de 2008, trazando el camino a seguir por su sucesor.>

Además, el hecho de que el viceprimer ministro primero, Serguei Ivanov, considerado un halcón y colega de Putin en el KGB, sea apuntado como el más probable futuro inquilino del Kremlin también refleja la deriva que seguirá Rusia en los próximos años.>

EE.UU., la Otan, la Unión Europea y la Osce han manifestado su "decepción" y "preocupación" por la suspensión del Face por Putin, mientras los países vecinos (Ucrania, Georgia, Azerbaiján y los bálticos) temen un endurecimiento de la política del Kremlin hacia su extranjero cercano.>

Europa está en problemas

La decisión de Vladimir Putin deja al continente europeo en una situación delicada y podría deteriorar los vínculos bilaterales, según analistas.

Rusia, molesta por la ampliación de la Otan cerca de sus fronteras y por los proyectos para el establecimiento de un escudo antimisiles estadounidense en el este de Europa, pretende dividir a la Alianza Atlántica, al empujar a los países europeos a adaptar el Face -tratado sobre Fuerzas y Armas Convencionales en Europa-, según analistas en Moscú.

El Kremlin espera que el desconcierto generado por su anuncio signifique una "flexibilización de la postura de Europa", estima Fiodor Lukianov, redactor en jefe de la revista Rusia en la Política Mundial.

"Pienso que estos cálculos son erróneos y que una Europa atemorizada no hará más que tirarse a los brazos de Estados Unidos", agregó Lukianov.

Moscú reprocha a los países de la Otan que no hayan ratificado una versión revisada del Face, acordada en 1999 en Estambul para tener en cuenta la desaparición del Pacto de Varsovia, que unía la defensa de la Unión Soviética con la de los países socialistas de Europa del este.

Los miembros de la Otan rechazan aprobar la nueva versión mientras Moscú no retire sus tropas de Georgia y Moldavia.

De acuerdo con Pavel Felgenhauer, analista de asuntos de Defensa, lo más grave del retiro ruso del Face no es la cantidad de armas y de hombres desplegados, ya que las disposiciones del Tratado en este dominio "han sido violadas de todas maneras", particularmente "por Rusia en el Cáucaso a partir de 1994".

Lo que va a marcar la diferencia es la desaparición de medidas destinadas a crear un clima de confianza, como las inspecciones y los intercambios de información, enfatiza Felgenhauer.

"El clima se va a deteriorar sobre todo en los países europeos, puesto que el Face es para ellos mucho más importante que para Estados Unidos", dice el mismo analista, para quien Rusia "ya tiene otros problemas con Europa".

"La distensión que pareció comenzar con la cumbre de Maine (EE.UU.) duró dos semanas", agregó.

Putin y su homólogo estadounidense, George W. Bush, pasaron un poco menos de 24 horas juntos en la casa del padre del mandatario de EE.UU., en Kennebunkport (costa del Atlántico), ocasión en la que sostuvieron entrevistas informales.

En las conversaciones, Putin hizo nuevas proposiciones para alcanzar una alternativa al proyecto de instalación de un escudo antimisiles de EE.UU. en Polonia y la República Checa, que Moscú rechaza.

Ignacio Ortega (EFE)





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