íOtra vez!, exclamó la mamá cuando Matías -medio dormido todavía- llegó hasta su dormitorio con el pantalón del pijama mojado para contarle que se había hecho pis. Era un hecho recurrente en el último tiempo y ya le comenzaba a preocupar que su hijo de 5 años no lograra conseguir que una noche no se hiciera encima.
Cuando los chicos de entre 5 ó 6 años mojan la cama durante la noche representa un problema para los padres, ya que -por su desarrollo y maduración- a esa edad ya deberían poder controlar voluntariamente su emisión de orina nocturna.>
"La enuresis no es una patología sino que debe ser tomada como un tema preocupante a partir de los 5 años del niño, edad en la que los padres comienzan a hacer su consulta, orientados por el pediatra que va viendo el desarrollo del niño", explicó a El Litoral el Dr. Hugo Nievas, integrante de la Sociedad Argentina de Pediatría filial Santa Fe y del Servicio de Urología del hospital de Niños Dr. Orlando Alassia.>
El profesional informó que -hasta los 2 años- la emisión de orina se da en forma involuntaria en los niños y, a partir de allí, empiezan su desarrollo madurativo a nivel del sistema nervioso central. Por ende, gradualmente van llegando a comprender lo que tienen que hacer y logran la continencia, "que a veces los papás tratan de apurar, a pesar de que tiene sus tiempos", opinó.>
En este sentido, aseguró que -por lo general- a los 2 años deja de hacerse encima casi un 80% de los casos, pero hay un 15 a 20% de los chicos que continúa con pérdidas y es preocupante por el tema social. Los padres consultan porque tienen escapes (emisión involuntaria de orina) durante la noche en casi el 80% de los casos, mientras que el resto tiene emisiones diurnas.>
"En esa primera consulta empezamos a conversar con los padres para tratar de explicarles el problema, ya que la enuresis no es una enfermedad sino un síntoma que puede deberse a muchos factores. Evaluamos si estos chicos tienen una enuresis primaria o secundaria. La primaria es la emisión involuntaria que se da en los chicos que, incluso cuando dejan los pañales, continúan con sus pérdidas. Generalmente, si uno no hace nada esa pérdida tiene una resolución espontánea en el 99% de los casos entre los 12 y 15 años. Pero existe un 1% que continúa en la adolescencia y hasta en la edad adulta. En estos casos no hay una patología bien definida", comentó. Y agregó que "la enuresis secundaria se da en chicos que han contenido perfectamente bien la orina y después comienzan con sus emisiones nocturnas. Generalmente este cuadro va acompañado por estrés, casos en que se debe encontrar un perfil psicológico".>
Consultado en relación a las causas de este involuntario descontrol de la orina nocturna, Nievas explicó que "se han dado muchas explicaciones, como que la enuresis se da en chicos que duermen profundamente, pero se ha podido demostrar que éstos no difieren en nada biológica ni psicológicamente de los chicos que no se orinan. Duermen igual que los chicos que no se orinan pero ocurre que no tienen el reflejo condicionado del lleno vesical (llenar la vejiga de orina) durante la noche. Generalmente, cuando se toma mucho líquido, la vejiga se llena y hace que nos despertemos a la noche para orinar, lo que no ocurre en estos chicos. Es ahí donde tenemos que trabajar para lograr que ese reflejo permita que el chico se despierte para ir al baño".
Lo único que se ha podido demostrar -precisó- es que muchos de estos chicos tienen una menor producción de la hormona antiurética, que regula el sistema a nivel renal, de manera que no se produzca mucha orina durante la noche. Al no tener una muy buena producción de esa hormona, el riñón sigue trabajando como si fuera de día, se llena la vejiga y como falta ese reflejo de que el paciente se despierte, se orina encima y hasta varias veces en la misma noche.>
En tanto, aclaró que "en un gran porcentaje de estos chicos, el tema psicológico es una consecuencia de su problema de que se orina de noche y el trastorno familiar que trae aparejado. Son muy pocos los casos en que existe un patrón psicológico en el medio".>
Antes de sugerir a los padres un tratamiento para la enuresis, los médicos deben seguir evaluando otras cuestiones, entre las que se cuentan ciertos factores neurogénicos. Al respecto, el especialista planteó que "a veces existen chicos con algún tipo de pequeñas contracciones de la vejiga, involuntarias, que están reguladas por un centro que se encuentra a nivel de la columna sacra. Muchas veces los chicos tienen una espina bífida oculta, es decir, que en las radiografías de la columna lumbo-sacra se ve que donde están estos centros (entre la quinta vértebra lumbar y la primera y segunda vértebras sacras) hay una pequeña anomalía que no va a representar ningún problema sino que, en el desarrollo, ese centro hace descargas de contracciones que no son inhibidas por el centro superior central y produce las emisiones de orina. Por eso, uno de los tratamientos para la enuresis consiste en mejorar esa dinámica neurogénica vesical, que muchas veces resuelve el problema".
Asimismo, agregó que "otros factores que tratamos de analizar consiste en buscar, por medio de una ecografía de riñones y vejiga, alguna alteración del tracto urinario. Muchas veces la enuresis es consecuencia de factores vesicales, reflujos, infecciones urinarias, entre otras patologías que se manifiestan con escape de orina. Además, otro estudio que se pide al paciente es el examen de orina con urocultivo porque muchos de estos chicos tienen infecciones urinarias, inclusive asintomáticas, que son las peores porque pueden trasladarse a los riñones, sin síntomas".>
El Dr. Hugo Nievas comentó que "los padres, el paciente y el médico trabajamos en equipo para elevar la autoestima del niño, incluso a veces asociamos al psicólogo. Pero los resultados son satisfactorios cuando se suma ese trabajo con la medicación anticolinérgica para regular esas contracciones involuntarias de la vejiga y lograr que tenga una mayor amplitud, que se haga un llenado más satisfactorio".>
Aseguró que "la mayoría de los pacientes responde a esta droga, pero también se puede hacer un tratamiento con la imipramina, que actúa a nivel del sistema nervioso central y periférico. El mecanismo de acción exacto no se conoce pero ayuda a los chicos a contener su orina de a poco y llegar a la continencia total. En tanto, cuando no tenemos respuestas satisfactorias con los tratamientos les damos la demopresina, una droga sustituta. Algunos responden muy bien con esta medicación pero otros casi nada. Es una elección que tenemos como última estrategia porque es una medicación costosa".>
La Sociedad Argentina de Pediatría (en su página en Internet www.sap.org.ar) explica sobre este tema que el pediatra deberá hacer un interrogatorio orientado a detectar antecedentes heredo-familiares relacionados con la enuresis, antecedentes perinatales y del desarrollo psicomotor del niño que pudieran alterar su desarrollo, verificar si el escape se produce solamente a la noche o en cualquier momento. También es preciso intentar diferenciar si la imperiosidad miccional y la incontinencia se produjeron porque el niño estaba jugando y esperó a último momento para hacer pis o si se produjo sin un motivo aparente.
En relación a la enuresis secundaria advierte que suele asociarse con problemas emocionales: cohabitación con los padres, nacimiento de hermanos, fallecimiento de familiar, mudanzas, conflictos en el colegio, separación etc.. En estos casos, el pediatra evaluará la conveniencia de la consulta con el psicólogo.>
Asimismo, aconseja a los padres asesorarse sobre la enuresis con los profesionales; eliminar el reproche o la censura para mejorar la autoestima del niño; no imponerles un sentimiento de culpa y frustración; tenerles paciencia y tolerancia; inculcar la rutina de orinar antes de acostarse y limitar los líquidos durante la cena y evitarlos después de cenar.>
Mariana Rivera