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Edición impresa | Nosotros
Edición del Sábado 21 de julio de 2007
Nosotros: NOS-06
SOCIEDAD / HISTORIAS DE VIDA
Cómo pintar y colorear la vida
Roxana Montaldo.

Esta artista plástica está descubriéndose a sí misma, acentuando su amor por el campo, y despuntando su pasión por la luz (tal vez sea la búsqueda de esa iluminación interior tan ansiada). Lo hace a través del lenguaje riquísimo del arte.

A través de las obras de la pintora Roxana Montaldo, se puede encontrar la luz. Esa luz está en su Yo más profundo, en su infancia y adolescencia transcurridas en su General Madariaga tan amada, en esas mañanas y esos crepúsculos en que la extendida llanura de la provincia de Buenos Aires nos trae un cierto recuerdo de Rafael Obligado ("Cuando la tarde se inclina sollozando al Occidente, corre una sombra doliente sobre la pampa argentina...").

Es que, según ella misma confiesa, "la luz tiene una significación bastante fuerte para mí, siempre la encuentro, como que mi propia vida ha sido así: a pesar de la oscuridad de ciertas ocasiones, la luz inevitablemente, en algún momento, hace su irrupción".>

El campo que la vio nacer, ése mismo cuyos caminos se pueden recorrer perfectamente a la luz de la luna como si fuese de día, flanqueados por los árboles cuyas sombras en el "tramonto" se transforman en figuras fantasmagóricas que dilatan su fascinación hacia los espléndidos campos sembrados a los que delimitan, es una temática recurrente en su sendero artístico.>

"Me emociona hablar de esto -dice realmente conmovida-, porque es como un volver a vivir aquellos años en La Victoria", la estancia donde vivió, crió a sus hijos y pasó períodos muy felices de su vida, hoy plasmados en la pintura.>

Los caminos de Dios

Un cuadro llama la atención: "Por esos caminos de Dios"; uno entre los tantos que inundan no sólo el atelier en su departamento de Buenos Aires (en realidad su living convertido en tal y además tapizado de palabras de Confucio, Matisse o Aristóteles, entre otros), sino el palier para que sus vecinos compartan su pasión pictórica (y así quiso el destino que yo la conociese), sino también los ámbitos más insólitos, como la cocina, el baño, amén de los sitios habituales para exponer el fruto de sus creaciones como lo son el comedor, el escritorio, etc. Sucede que esa obra -a pesar de que por todas partes está reflejado su corazón- no tiene otro nombre que su tierra natal, General Madariaga, donde están los Caminos de Dios.

Y justamente por ello, a su primera muestra la llamó con aquel nombre, sobre el cual también escribió una poesía -otra de las cualidades de su inteligencia y sensibilidad- y en la cual fue relatando los distintos recorridos de su vida, y "cómo Dios está siempre conmigo y por más que uno quiera otra cosa, siempre es Su voluntad la que se cumple. Yo quería seguir viviendo en Madariaga, con mis hijos, mi familia, pero el camino que me tocó transitar fue bien otro. Evidentemente había un plan distinto para mí, y ese plan no se puede torcer. A esto lo experimenté muy de cerca".>

Emoción pura

Al cuadro de la estancia La Victoria, donde vivió, lo llevó a justamente a Madariaga, que este año cumple cien años, para ser expuesto en el museo de esa ciudad, y además, lo donó. "A partir de ese momento la obra dejó de ser mía, a pesar de que me costó mucho, porque mi compañía son mis obras y me cuesta desprenderme de ellas. Veo gente que las tiene desparramadas por todos lados; yo todavía no puedo hacer eso. Necesito que estén rodeadas de gente con calidez, en lugares que me concedan paz, porque yo les pongo emoción pura".

Si bien Roxana es fundamentalmente paisajista, también ha incursionado con éxito y sabiduría en lo fantástico y el surrealismo. Nos cuenta que "al principio, las críticas apuntaban a que hacía mis paisajes con mucho color; pero sólo yo comprendía que eso era la sombra que había en mi alma y a esa oscuridad tenía que colorearla... Porque para mí, pintar el mundo significa hacerlo como a mí me gusta, como yo lo percibo, no como lo ven los otros, o como una realidad inmodificable".>

Leyenda y mito

Le encanta ver la obra de los grandes y estudiar su personalidad, descifrarla, como las de Van Gogh. Monet, Manet y otros impresionistas (aunque Sisley, yo diría, es quien más la representa), penetrar en su sensibilidad, en esa chispa sagrada. Tanto que en su departamento de Buenos Aires, ante la imposibilidad de poseer una estufa a leña como en su Madariaga querido, la pintó.

En sus cuadros se reflejan los cielos del terruño nativo: predominan los colorados, dorados y fucsias. Siendo muy niña cambió muñecas por dibujos. Esa era su esencia. Sus obras son muchísimas, tanto como que ya no le pertenecen porque las ha vendido.>

Ha trabajado la geometría, los volúmenes, los colores, el espacio. Le pone a la pintura la misma fuerza que le pone a la vida, sea en lo figurativo como en lo no figurativo. Toda ella es algo de leyenda, de mítico.>

Al final nos despedimos, con pena por cierto, por tanta riqueza interior, con estas palabras que me cruzó antes de mi partida: "Recordá, que como decía Picasso, yo no busco, encuentro".>

Salir a enfrentar el destino

UNA BéSQUEDA INCANSABLE

Durante unos años Roxana Montaldo, debido a un accidente sufrido, no pudo caminar, y en el dolor, la tristeza y el desamparo, encontró el camino. Éste fue su música, sus libros, sus cuadros, trabajados fundamentalmente en óleo y acrílico, sin desdeñar ninguna técnica (espátula, pinceles, dedos, pasteles, técnicas mixtas, dibujos en carbonilla) porque como la vida, su pintura es una búsqueda constante e incansable.

Por ahí podemos encontrar en ella algunos rastros de Fray Guillermo Butler, aunque también asoman en otras obras escuelas tales como las de Picasso, Munch o el más cercano Del Prete.>

Pero ella no se ata a nada (no sé por qué recuerdo aquella hermosa canción "Los molinos de mi pensamiento"), sólo mantiene fidelidad a lo que cree y siente. Y tanto es así que en determinado momento, según contaba, quiso representar un ceibo (por ser la flor nacional y por haber crecido ella misma entre ceibales) a raíz de un viaje a Salta en que pudo apreciar todos esos árboles florecidos ("algo que me quedó también fijado en algún lugar"). Hizo el árbol y en ese tiempo que discurre entre el pintar y el observar la obra, descubrió con sorpresa que, entre las ramas, había una mujer cautiva.>

Según cuenta la leyenda, ella, La Cautiva, era muy rebelde, luego la mataron y posteriormente se convirtió en árbol. "La miré con asombro y comprendí que esa cautiva era yo. Todo fue sin pensarlo, salió, según ahora creo, porque era mi alma la que no podía escapar de su jaula. Esa cabeza asomando a través del tronco la hice totalmente inconsciente.>

A mí no me interesa hacer un tronco perfecto como los hiperrealistas, no. Por eso ahora a mi próxima muestra la denominaré "La cautiva". A través de ella me siento muy introspectiva, incluso esto lo volqué en una poesía: "Cómo pinto mi alma Señor".>

PENSAMIENTO

Criterio propio

Ni siquiera en el ámbito de la moda, Roxana Montaldo es complaciente: "No me gusta nada que sea idea de otro. No me gusta que me impongan, como no lo puedo en el arte ni en la vida".

ENSEÑANZA

De madre a hijos

"A la necesidad de elegir uno mismo se la he transmitido a mis hijos. Cuando uno logra estar seguro hacia dónde va, el universo te da todo. Pero esto hay que tenerlo bien claro".

textos de Graciela Daneri.



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