Representantes del Museo Británico compraron en 1888 en Tebas un papiro de 24 metros por 38 cm. de ancho. Contenía una serie de capítulos del "El Libro Egipcio de los Muertos". Editorial Sirio presenta en castellano la versión de E.A. Wallis Budge, basada en aquel papiro de Ani, el mejor preservado e iluminado de los papiros procedentes de la XVIII dinastía (entre el 1500 y 1400 a.C.).
El texto describe oraciones, fórmulas y rituales necesarios para que los difuntos se conduzcan felizmente en el desencarnado país de los dioses.>
Tal como cuenta el "Libro de los Muertos", el recién fallecido se encuentra en un lugar remoto y lejano, donde no hay aire para respirar ni agua para beber, pero donde puede conversar con los dioses, que le revelan que vivirá millones de años, y que viene de una larga existencia.>
El cuidado que se le daba a la conservación del cuerpo muerto seguramente estaba conectada con esa vida futura. Merced a las oraciones y ceremonias, el cuerpo toma el poder de transmutarse en sahu, o cuerpo espiritual. "Tu alma vivió, tu cuerpo germinó por orden de Ra, él mismo sin disminución y sin defecto, eternamente...".>
"La totalidad del hombre consistía en un cuerpo natural, un cuerpo espiritual, un corazón, un doble, un alma, una sombra, una envoltura etérea intangible o espíritu, una forma, un nombre. No obstante, todos ellos están indisolublemente unidos, y el bienestar de cualquiera de ellos influía en el bienestar de todos los demás.>
Las almas de los muertos se abrían camino hasta su morada en el otro mundo, en el mejor de los casos en una vida de beatitud en compañía de los dioses.>
Uno de los encantos del libro es la presentación de los jeroglíficos egipcios, copiados con claridad, con su traducción, palabra por palabra. Lo acompaña una voluminosa introducción.>