La llamada revolución de la red, saludada generalmente por su potencial para una comunicación democrática, está degenerando en una cacofonía donde todo importa, y por tanto nada importa, y la opinión del aficionado vale como la del profesional.
Esa es la tesis central del libro fuertemente polémico de Andrew Keen, publicado bajo el título de "El culto del aficionado: cómo Internet está matando nuestra cultura y asaltando nuestra economía".>
Keen recuerda la teoría del biólogo T.H. Huxley, según la cual si se provee a un número infinito de monos de una máquina de escribir, algún mono en algún lugar del mundo podrá crear un día una obra maestra, digna de Shakespeare o de Platón. Keen denuncia en especial la obsesión febril de creación de blogs en los que, según dice, con "simiesca desvergüenza" muchos se dedican a exponer sus vidas privadas, sus vidas sexuales, sus vidas oníricas y sus "segundas vidas".>
Según el autor, en el momento de escribir su libro había ya 53 millones de blogs en Internet, cifra que se duplicada cada seis meses, por lo que, de seguir al actual ritmo, para el 2010 habrá más de 500 millones de blogs hablando de todo y confundiéndolo todo.>
El autor no se detiene ante Wikipedia, enciclopedia virtual que, con las limitaciones que puedan atribuírsele, la mayoría de sus usuarios consideran de extrema utilidad, pero en la que Keen echa de menos un mayor control de calidad y sobre todo de la exactitud de los datos.>
Pero sus venablos más agudos los reserva para YouTube, el portal de videos de aficionados que atrae diariamente más de 65.000 nuevos videos y que la empresa Google compró el año pasado por más de mil millones y medio de dólares. Para el autor del libro, YouTube está sirviendo a muchos de sus usuarios de plataforma para el exhibicionismo narcisista o el complementario voyeurismo.>