AFP
El presidente colombiano Alvaro Uribe cumple el martes el primer año de su segundo mandato, teniendo que encarar el escándalo por nexos de legisladores aliados con paramilitares, la intimidación de éstos para que les den trato político y la presión por los rehenes de la guerrilla de las FARC.
Uribe, reelegido para un segundo cuatrienio con el 61% de los votos, ha perdido este año 10 puntos de apoyo entre los colombianos, pese a lo cual mantiene un sorprendente 66% de respaldo tras cinco años de gobierno.>
Analistas coinciden en que aunque la imagen negativa de Uribe aumentó del 17% al 27% en el último año, el apoyo resulta elevado para el desgaste político que normalmente un gobernante tiene tras cinco años de gestión, y ante la avalancha de problemas que debe capotear.>
El primero de ellos y que la oposición ha tratado de capitalizar es paradójicamente una caja de Pandora que abrió su gobierno: un cuestionado proceso de desarme de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, extrema derecha).>
Ese plan se dio en el marco de una polémica ley que beneficia a los paramilitares con penas máximas de ocho años de cárcel para los delitos de lesa humanidad, a cambio de que confiesen los crímenes.>
Fueron precisamente esas confesiones las que destaparon las relaciones de sectores políticos con los grupos de ultraderecha, surgidos en los años ochenta para enfrentar a las guerrillas izquierdistas, pero que extendieron su sangrienta guerra contra sindicalistas, líderes sociales y periodistas.>
El escándalo de la denominada "parapolítica" ha llevado a la cárcel, por orden de la Corte Suprema de Justicia, a 14 legisladores -casi todos oficialistas-, mientras que otro está prófugo y más de una docena están siendo investigados.>