ANOTACIONES AL MARGEN
Contenido de la forma
Por Estanislao Giménez Corte - [email protected]

I

... pero que se diga ahora, que después de todo se sostenga, impertérritamente, en simposios, en seminarios, en jornadas, que la forma es contenido, que el cómo también es qué, que el fondo a menudo determina o hace la figura, que el punto es línea (y no sólo forma parte de), que se puede hacer el mal queriendo hacer el bien, que el cero es parte del uno y no únicamente su antecesor, que se diga ello, pienso esta mañana en que la helada mengua, en que la gélida madrugada va dejando lugar a una tibia amenaza termostática, que no es calor por cierto, que se diga ello, insisto, viene acaso a demoler, pregunto, a disolver la cansada repetición de lo que conocemos como "pensamiento binario o de oposición", que tanto ha servido para clasificar cosas y redactar manuales, que tanto mal ha hecho a la compresión global de un fenómeno cualquiera, pregunto...

II

... y añado, si se me permite, no viene a corroborar este amuchamiento de conceptos, esta amalgama de energías, finalmente, la denostación de la dialéctica -dígase el método de confrontación de posturas contrapuestas que pretendidamente buscan la verdad-, quiero decir que puede pensarse entonces que de tesis y de antítesis no devendrá ninguna síntesis, más bien confluirán malformaciones diversas, recorridos aleatorios, nuevas preguntas, cuestionamientos interminables, fértiles elucubraciones de polemistas, pero no síntesis, ni resultados, ni conclusiones, sólo una enorme perplejidad como la que da la observación del firmamento una noche oscura de estrellas traslúcidas...

III

... y podremos a raíz de esto, pregunto, postular decididamente que el ser es y que la nada también es toda vez que es verbalizada; y, pregunto, intentaremos acaso, tímidamente ante la mirada inquisidora de los lectores de compendios de filosofía, desanudar así las ataduras, las nomenclaturas, las taxonomías para que, por un segundo, imaginemos que el acopio de ceros y unos da dos o tres; y que las formas del cómo son más determinantes que las recurrencias del qué, para que veamos tan clarísimo que detrás del sistema binario que mamamos de la filosofía occidental no hay más que unos contrastes tranquilizadores que pretenden negar, en fin, la sospecha generalizada de que la razón, y si no ella la verdad, y si no ella la belleza, está en otro lugar, no en clasificaciones, no en oposiciones, más bien, quizás, en el derrumbe de las categorías, en la disolución de las tipificaciones, en el incendio de los cuadros sinópticos, aunque en la cruzada no podamos nosotros más que acercar, como resultado, unas ruinas con otras...