En el marco de un programa que se desarrolla en Esperanza
Una asociación civil trabaja por el problema de violencia familiar
Es la impronta que caracteriza la tarea de Mi Refugio, que sumó a profesionales que en forma desinteresada y gratuita contienen a las víctimas de este flagelo, que se agudizó en los últimos tiempos.

Exequiel Kay

"No tenés nada de qué justificarte. Denunciar las agresiones que sufriste es tu derecho". La lucha contra el miedo y el silencio es la consigna que guía a un grupo de profesionales que presta sus servicios en forma desinteresada -ad honorem- para el denominado Programa de Concientización y Prevención de la Violencia Familiar en Esperanza.

La iniciativa es impulsada por la asociación civil sin fines de lucro Mi Refugio, que en las últimas semanas desarrolló charlas en las asociaciones vecinales de distintos barrios de la ciudad, convencidos de que la violencia familiar "es una conducta aprendida y su mayor cómplice es el silencio".>

El programa es desarrollado por un grupo de profesionales integrado por la Lic. en psicología Dalila Alessio, la psicóloga social Susana Almada, el psicólogo César Gemín, y la abogada Alejandra Visconti, con la coordinación de Graciela de Zequín desde la presidencia de la asociación civil Mi Refugio, que desde hace 9 años trabaja en esta temática.>

"El aumento de la violencia en el seno de las familias obligó a organizarse para proteger a los niños y a las mujeres que sufren violencia familiar" sintetizó Zequín en diálogo con El Litoral, quien recordó que en su momento también se creó el Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Familiar y Sexual, en el ámbito de la Unidad Regional XI de Policía. Esa sección representa un aporte según su visión, porque las denuncias son recibidas por personal policial femenino de civil capacitado en el tema.>

El referente de Mi Refugio reveló que las mayores inquietudes surgieron de los docentes de los distintos establecimientos educativos de la ciudad, "que advirtieron que había muchos casos de violencia y que no se comentaban". A partir de esto, se pensó en comenzar una estrategia de difusión masiva de la problemática "para que no sea algo privado".>

"No es un problema privado porque corre riesgo la vida de un ser humano" reflexionó, para luego remarcar la importancia de involucrarse en el problema "aunque no nos pase a nosotros: puede pasarle a un vecino o a un amigo", alertó la titular de la entidad.>

Involucrarse

Las charlas organizadas en el marco del Programa de Concientización y Prevención de la Violencia Familiar permiten expandir el diálogo sobre este drama de nuestro tiempo hacia los distintos sectores de la ciudadanía. "Concurren personas que no sufren violencia en el hogar, pero pretenden involucrarse para ayudar. Una suerte de voceros para aquellas personas que no participan de las charlas por considerarlas tabú, o porque su problema no les permite asistir, y que podrán ayudar a las víctimas de la violencia" explicó Zequín.

Si bien prefirió no dimensionar el problema con datos estadísticos, esta voluntaria social advirtió que los casos de violencia "son cada vez más", y persiste "mucha violencia en las escuelas pero también en la convivencia cotidiana". La propuesta es clara y adulta: "Entablemos un diálogo para mirarnos a nosotros mismos, para darnos cuenta de que también por momentos estamos siendo violentos" expresó.>

Graciela de Zequín señaló que cuando hay violencia en la familia como núcleo de una sociedad, "el niño traslada esa violencia a la escuela, la mujer no rinde en sus tareas y el hombre también tiene problemas en sus ocupaciones. La idea es ayudar, primero a la mujer y a los niños; y al tener un equipo interdisciplinario de profesionales que atienden gratuitamente los lunes en la sede de la entidad, a todos los que puedan estar ligados al problema les decimos: no hacemos tratamientos pero sí aconsejamos a las personas que concurran cuantas veces quieran, incluso en la parte legal" aclaró.>

En ese sentido, sostuvo que uno de los aspectos centrales es que las personas entiendan que en estos ámbitos pueden encontrar una respuesta, una contención, un asesoramiento para la defensa de los derechos que asisten a la víctima de este problema. "Hay muchos detalles sobre los cuales -por ejemplo- las mujeres dudan cuando son amenazadas, y por eso siguen soportando la violencia. La difusión del tema es muy importante para ayudar a las personas que sufren este drama", concluyó.>

Próximas charlas

La entidad realizará sus próximos encuentros en las vecinales de Barrio Unidos y del Arco, que tendrán como corolario un curso-taller en el mes de octubre. Sus autoridades mencionaron también el apoyo de la Municipalidad de Esperanza, que adhiere a las charlas y abona parte del alquiler del hogar donde víctimas de violencia -ya fuera de sus familias- son alojados temporalmente.

Actuar a tiempo

La violencia aparece como un modo de expresión de la sociedad actual, de una sociedad en crisis y como tal es un síntoma de la crisis social. Expresa un modo de vínculo entre los sujetos que fue ocupando cada vez más los intersticios, los lugares abandonados por otras formas. La violencia se alimenta de los miedos, de la falta de proyectos, de la incertidumbre, de la falta de modelos, de la desesperanza y de la disolución del vínculo social.

Hay delitos que todos conocemos como pueden ser homicidio o violación que merecen una pena establecida por el Código Penal, pero hay acciones que a veces no constituyen un delito, sin embargo, es posible obtener de parte de la Justicia "un freno" para las actitudes violentas. En Santa Fe hay leyes específicas sobre el tema de la violencia: la Ley de Violencia Familiar (N° 11.529); la Ley de Violencia Laboral; y la Ley de Protección Integral de los Derechos de los Niños y Adolescentes (N° 26.061).

Como apunta la Asociación Civil "Mi Refugio", "no hace falta que haya golpes físicos para que se consideren cuadros muy graves que afectan las defensas psicofísicas, producen enfermedades, depresiones y deseos de morirse en las víctimas. El maltrato crónico disminuye la expectativa de vida de las personas. Por eso, hay que ponerle un límite a tiempo".

Para asesoramiento, los interesados pueden dirigirse a los teléfonos (03496) 420714 los lunes de 14 a 16 hs. También al (03496) 15541288 ó 15441538.