Martín Barrios (*)
Una escuela alcanza logros de aprendizajes significativos cuando existe una convergencia entre los niveles de profesionalización docente, crecimiento de la misma como institución y la posibilidad de acción-reflexión; todo esto enmarcado en una gestión directiva participativa y democrática que evidencie pertinencia y compromiso situacional.
Toda transformación educativa que desconozca estos aspectos seguramente se resentirá y aparecerán múltiples intersticios por donde se hará agua. Sí, son importantes los recursos humanos y económicos destinados a la acción educativa, pero se requiere necesariamente compromiso para saber, querer y poder hacer una gestión que verdaderamente muestre vientos de cambios en educación.>
A un año de haber titularizado a más de 2.000 directores de todo el territorio provincial se podría llegar a afirmar que incipientemente la profesionalización docente ha comenzado -un grano de arena en un desierto-; se tiene estabilidad laboral, pero no olvidemos que un equipo de trabajo no es algo menor y de fácil realización, recordando a Henry Ford: "Juntarse es un comienzo, seguir juntos es un progreso, trabajar juntos es el éxito".>
Pero, �están todos los equipos de conducción educativa en las escuelas que realmente quieren? �Se sienten cómodos, apoyados y contenidos por el contexto sociocultural de la escuela de pertenencia?>
La mayoría de los directores tomó posesión de sus cargos para asegurar la estabilidad y lograr ascenso en la carrera docente con la esperanza de a poco ir trasladándose más cerca de sus domicilios. La sorpresa llegó después de parte del Ministerio de Educación, decreto de por medio, por cuatro años ningún director puede pedir traslado según Dcto. 2042/06. Esta normativa sostiene, en sus considerandos, que: a) principios de organización escolar que privilegian la pertinencia a la institución educativa, la factibilidad de participar activamente en la planificación, ejecución, evaluación y mejora de los proyectos educativos. b) el derecho de traslado se relaciona, no exclusivamente con los intereses personales del solicitante, sino con los intereses públicos comprometidos que deben ser acreditados para justificar el movimiento. c) la estabilidad de las plantas docentes constituye un indicador estratégico para el desarrollo de esos proyectos, evitando movimientos permanentes que afectan la continuidad de la tarea y la posibilidad de integrar verdaderos equipos de trabajo desde lo pedagógico y lo administrativo.>
Estoy convencido de que esto en algunos casos y en muchas instituciones en vez de favorecer y promover ese sentido de compromiso, pertenencia y arraigo a la comunidad educativa de acción, la perjudicó, obligando a estar en un lugar no deseado y donde no se siente identificado. Estar en un lugar donde no se quiere es frustrante, muchos viajan varios kilómetros dentro de la misma ciudad o a otras, desarraigado de su núcleo familiar primario y de su contexto. El docente como cualquier otro trabajador tiene el derecho de elegir el lugar donde quiere trabajar e imprimir su sello distintivo.>
Esa profesionalización docente también debería hacer referencia a una capacitación centrada en la sección educativa, con personal idóneo, competente que capacite desde lo pedagógico y desde lo administrativo, que vincule a personas que tengan fundamentos teóricos, paradigmas científicos y trayectoria en caminos andados dentro del sistema.>
La escuela hoy cumple la función de muchas otras dependencias del Estado, contiene la mayor cantidad posible de alumnos, los alimenta, les brinda apoyo y afecto, interviene ante casos de violencia familiar, les da ropa y calzado y en el tiempo que queda los educa, en síntesis esta institución cubre el bache dejado o descuidado por otras. En esta situación, la educación es sacrificada en pos de otras prioridades.>
No está bien, pero está mejor que otras instituciones, sobrevive en pie, quizá mal, pero viva, resistiendo reformas tras reformas, sin hallar el camino ideal que le permita cumplir acabadamente su mandato fundacional: educar.>
Algunas escuelas de primera categoría no cuentan con el cargo de secretaría -son de EGB completa-, tampoco tienen preceptores y las necesidades edilicias son innumerables: edificios destruidos, pedidos de subsidios y equipamiento escolar, ya que nunca tienen fondos para concretarlas o cuando llegan, lo solicitado aumentó dos veces más.>
Transformar la educación no sólo desde el sistema, transformar implica en este caso responsabilidad, compromiso que permita no siempre dar, sino racionalizar y re-distribuir los recursos existentes.>
El profesionalismo en este sentido incluye redefinir el rol de los docentes y las condiciones en las que trabaja.>
La gestión transformadora en la escuela debe permitir que la calidad educativa que se logre dé a nuestros alumnos la posibilidad de aprender durante toda la vida, aprender haciendo, viviendo juntos, siendo con los otros, partiendo de la aceptación de las diferencias y capacidades de todos los que vivimos en una sociedad que debería ser democrática y civilizada garantizadora de seguridad, educación salud y que posibilite a cada hombre, a cada mujer ser profesional en su trabajo por más humilde que sea.>
Todo camino implica riesgo, que se debe aceptar y no evitar, esto promueve el aprendizaje, la adaptabilidad y la mejora. Esto requiere confianza no sólo en los fines sino también en el proceso y orientación positiva hacia los riesgos.>
Cuando hablamos de cultura institucional situada estamos haciendo referencia a una realidad sumamente compleja atravesada por cientos de aspectos desde lo organizativo, pedagógico, social; relaciones personales, ritos, costumbres, creencias, estilos de conducción, normativa clara, equipos interdisciplinarios, que pueden consolidar transformación en educación superando el plano de la abstracción y apropiándose en el plano de la certeza y la realidad.>
Transformación en educación también quiere decir la actualización de la normativa vigente y la elaboración de una nueva, que se ajuste a la necesidad real de las escuelas y de los docentes, que atienda a la resolución de conflictos, la mediación y la negociación, que no desconozca la realidad actual de los institutos educativos. No fríos decretos impuestos sino útiles y reales.>