Análisis bipolar
Por Miguel Ángel Bravo

La humanidad ingresa al siglo XXI impregnada de interrogantes, difíciles de comprender, de valorar y por consiguiente de dudosas soluciones. Hechos inimaginables se presentan a diario: cambios climáticos inusitados, calentamiento global desmedido, excesiva contaminación, preocupante erosión del ecosistema son algunos de los aspectos planteados recientemente.

Escritores, pensadores, intelectuales de diversas latitudes expresan su pesimismo acerca del futuro del planeta. Sus opiniones convergen en temas tales como la influencia negativa de medios audiovisuales (televisión, computadora, videojuegos) el consumismo desenfrenado, la insatisfacción de grandes conglomerados sociales, especialmente de adolescentes y su posterior canalización hacia soluciones transitorias (consumo de drogas y alcohol) o definitivas (suicidio).>

La seguridad en el planeta es otra cuestión a tener en cuenta: problemáticas como el aumento considerable del terrorismo en todas sus facetas, la inquietante proliferación nuclear y la aparición de una nueva estrategia demasiado artera como lo son las armas biológicas.>

Pero, científicos calificados no ocultan su rebeldía y se oponen a las concepciones mortíferas que se deduciría de tal panorama aciago. Expresan en cambio un gran optimismo en cuanto a las posibilidades de un futuro no tan lejano para la criatura humana.>

Consideran que estamos en presencia de la "tercera revolución", en cuanto al acceso al conocimiento, encabezado por la red Internet y la web. Debemos recordar la aparición de la imprenta como el primer hecho revolucionario, continuado posteriormente con la masificación de los libros y periódicos ("segunda revolución").>

La irrupción de Internet generó cierta incertidumbre en lo social, familiar y personal, al modificarse una serie de conceptos arraigados a través del tiempo. El conocimiento ha dejado de ser lento, escaso y estable, las instituciones educativas (colegios y universidades) han perdido el monopolio del conocimiento. El profesor y el libro ya no son elementos exclusivos del aprendizaje. Las metodologías de enseñanzas tradicionales pasaron a un segundo plano con la notoria pérdida de validez de estrategias de información y la catalogación de tipos de inteligencia, hasta no hace mucho tiempo.>

Destacan la importancia del progreso de las ciencias, la constancia de las innovaciones y la irrefrenable evolución de la técnica, autotitulándose tecnoptimistas.>

Consideran a este período, signado por espectaculares innovaciones, como muy beneficioso, y que conducirá indefectiblemente a un importante avance económico y social. La tecnología de la información y la biotecnología serían de gran utilidad al mundo en vías de desarrollo.>

Añaden que la humanidad se está internando lentamente en un ciberespacio que puede conectar a diferentes personas con innumerables sitios en los cuales puedan obtener información. Según estos pensadores, la creatividad de la ciencia y del arte se encuentra mucho más al alcance que en el pasado, en tanto las tecnologías del siglo XXI ofrecerán estilos de vida benignos con relación al medio ambiente, que reducirán considerablemente las demandas de energía.>

En lo atinente a la inteligencia humana, se podrán diseñar juegos de computadora para ejercitar una parte concreta del cerebro y desarrollar tipos específicos de razonamiento, así como diseñar poderosas máquinas que reducirán la línea que separa lo que está en la cabeza con lo que se encuentra en dispositivos externos.>

Subrayan a la red Internet como un elemento catalizador de conocimiento, de innovación, de cambio social, sin depender de un control centralizado y verticalista para producir resultados inteligentes.>

Llama la atención el especial énfasis que ponen cuando se refieren al creciente poder que han conquistado gran cantidad de seres humanos, y destacan el movimiento del mundo al comunicarse, al conectarse y fusionarse en influyentes bloques que finalmente restarían porciones del poder a los gobiernos nacionales. En síntesis, avizoran en el horizonte una cuasidemocracia cada vez más real.>

Además, la interrelación generaría el desarrollo de redes sociales altamente integradas, dando lugar a la formación de una nueva clase de "sociedad inteligente". Y, �por qué no esperar que esa sociedad no sólo sea más inteligente sino también más sabia?>