Al margen de la crónica
Crisis... ¿qué crisis?

El todopoderoso ministerio de Infraestructura informó que la crisis energética está a punto de ser superada y tal vez la noticia traiga un poco de alivio al sector industrial que parece haber sido uno de los pocos afectados de una situación que pintaba para negro pero que para la gran mayoría de los argentinos pasó desapercibida.

A la hora de repasar lo que ocurrió en los últimos dos meses en la zona podemos conocer que los jefes de plantas industriales tuvieron que hacer malabares para seguir produciendo y hacerlo al ritmo de una fuerte demanda en el mercado. Las medidas restrictivas en el sector público parecen haber impactado en el ingreso una hora más tarde de los agentes de Casa de Gobierno y el Centro Cívico y que les ha permitido a los empleados quedarse en la cama unos minutos más en este crudo invierno. Faltará saber si el medidor de esos inmuebles detectó o no menor consumo. La restricción no alcanzó a funcionarios y fue posible ver luces antes de las 8 y después de las 18 en más de un despacho oficial. No hubo adhesión del Poder Judicial y el Legislativo emitió una resolución simbólica. Tal vez ni hiciera falta hacerla porque prácticamente las cámaras han dejado de funcionar desde que se largó la campaña electoral.>

El llamado del comercio santafesino a cerrar a las 19 fue un virtual fracaso como así también la menor iluminación en vidrieras. Una de las pocas excepciones fue el megamercado de la zona de El Pozo donde durante esta etapa hubo menor iluminación. Tampoco hubo significativa reducción del alumbrado público con la excusa de la inseguridad.>

Si algo le faltaba a este panorama de escasas adhesiones a la emergencia fue la llegada del fútbol con horarios impuestos por la televisión. Una parte importante de los cotejos se jugaron en horario nocturno y no fue excepción Colón en la primera fecha.>

Con lluvias que llevaron agua a las represas del sur y un tibio aumento de temperatura, dicen que la crisis ya pasó. Los industriales respirarán aliviados, el resto ni cuenta se dio.>