Sergio Serrichio (CMI)
A veces, las coincidencias son crueles. El martes 7 de agosto, mientras el jefe de Gabinete y virtual vocero oficial de la gestión K, Alberto Fernández, anunciaba a la crema y nata de ejecutivos y empresarios norteamericanos con intereses en la Argentina que la presidencia de Néstor Kirchner le dejaría a su esposa y candidata oficial a la presidencia, Cristina Fernández de Kirchner, un país "a las puertas del paraíso", y ésta les transmitía que el país ofrece muy buenas oportunidades de negocios, se empezaba a conocer públicamente otra saga de valijas y dinero sospechoso.
Esta vez, a diferencia del caso de la ex ministra de Economía, Felisa Miceli, el gobierno procedió rápidamente a eyectar de su cargo a uno de los hombres que estaba demasiado cerca, el titular del Organismo de Control de las Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti, cuya principal función en el gobierno de Kirchner era, sin embargo, la de agilizar los negocios entre la Argentina y la Venezuela de Hugo Chávez. >
Como jefe del Occovi, Uberti parecía controlar bastante poco. De hecho, había sido denunciado por la Auditoría General de la Nación (AGN) por haber adjudicado corredores a empresas que adeudaban 266 millones de dólares al Estado al vencimiento de sus anteriores concesiones viales, en octubre de 2003. No por eso fue castigado. Más bien lo contrario. El año pasado su repartición se benefició con un notable aumento respecto de su partida presupuestaria original: pasó de 80 a 177 millones de pesos. >
En cambio, Uberti era muy activo en la llamada diplomacia paralela con Venezuela, esa que, según dijo el viernes Alberto Fernández, no existe. Sí hay, intentó desmarcarse el jefe de Gabinete, frecuentes viajes de "técnicos" a Caracas para avanzar en negociaciones como la cooperación energética. >
Por un solo sueldo, Uberti agilizaba diligentemente las operaciones con Venezuela, no fuera cosa de molestar a la embajadora en ese país, Alicia Castro, que por sus funciones cobraba apenas 14.000 dólares mensuales, como figura en su declaración a la oficina anticorrupción. >
Mientras, este viernes, Fernández (Alberto) insistía en deslindar la responsabilidad del gobierno argentino en la saga de los 800.000 dólares y su volátil portador, el empresario Guido Antonini Wilson, el ministro de Finanzas venezolano, Rodrigo Cabezas, era no menos enfático en la defensa del honor de su gobierno. "Vamos a investigar caiga quien caiga", dijo Cabezas, amén de admitir que "es obvio que se vulneraron los mecanismos de control". En la práctica, sin embargo, la investigación, lejos de avanzar, se paralizaba en medio de acusaciones cruzadas entre la Aduana argentina y la jueza originalmente interviniente en la causa, Marta Novatti, que decidió apartarse de la misma.
Aunque golpearse el pecho mientras se pierde tiempo crucial para investigar pueda confundir a los distraídos, al gobierno sin dudas se le complicó una de las gestiones que, según medios venezolanos, tenía últimamente ocupado a Uberti: el respaldo financiero de la petrolera estatal venezolano, PdVSA, para el traspaso del 25 por ciento de YPF al grupo Petersen, de Enrique Eskenazi, un banquero amigo de Kirchner. >
La misma semana en que el gobierno quedó envuelto en el tufillo de los dólares valijeros, Chávez acordó con Kirchner la compra de 500 millones de dólares más en bonos argentinos, con la posibilidad de otro tanto más adelante. Mientras las reverberaciones locales de las turbulencias financieras internacionales llevaron el riesgo-país al vecindario de los 500 puntos básicos e hicieron penosamente obvia la dependencia argentina de los petrodólares chavistas, a pesar del fenomenal crecimiento económico de los últimos años y de los supuestamente sólidos superávits fiscal y comercial.>
Más allá (o antes) de los cuestionamientos ideológicos que algunos hagan al populismo o al "socialismo del siglo XXI" del que habla Chávez, el problema es que Kirchner no logra construir nada concreto con el líder bolivariano. El gasoducto del sur no existe ni siquiera como dibujo. De los buques petroleros que Astilleros Río Santiago empezaría a entregar a fines de 2006 se ha juntado poco más del 10 por ciento de la chapa naval. De las 600 estaciones de servicio que PdVSA y Enarsa proyectaban tener hace un par de años, hoy existen apenas dos. De la inversión conjunta entre las dos petroleras estatales en la Franja del Orinoco, el oficialismo K tal vez prefiera no acordarse demasiado, asociado como estaba el proyecto al diligente activismo del ahora desplazado Uberti.
Y más allá de los personajes y de los negocios con Venezuela y lo que en el país caribeño algunos empiezan a llamar "boligarquía", el escenario estructural que favoreció el crecimiento argentino de los últimos años está cambiando. Bajo la presidencia de Kirchner, la Argentina creció fenomenalmente, pero se acercó también a un punto de posible insuficiencia energética. >
El balance comercial de combustibles sigue siendo positivo y representa casi la mitad del superávit comercial argentino. �Pero qué pasará cuando ese balance se haga neutral o deficitario? Lo novedoso e históricamente inusual del contexto internacional que acompañó el crecimiento argentino de los últimos años no fue el alto precio de las materias primas en los mercados globales, ni la existencia de bajas tasas de interés, sino su prolongada simultaneidad. >
Ese es el escenario que, sin llegar a revertirse totalmente, está cambiando. El olor a corrupción del episodio valijero difícilmente revierta la ventaja de Cristina para las elecciones presidenciales de octubre, pero, recortado sobre ese fondo, indica que el kirchnerismo puede pagar cara su victoria.>
Explicaciones
La diputada kirchnerista y secretaria de la Comisión de Comercio, Susana Genem, justificó la intensa participación del ministro de Planificación, Julio De Vido, y de su mano derecha en las relaciones con Venezuela, el ahora defenestrado Uberti, como una consecuencia natural de las relaciones bilaterales modernas. "Existe actualmente en las relaciones internacionales una tendencia a descentralizar las relaciones más allá de las cancillerías, que, por buenas que sean, tienden a tener una rigidez inherente a su función. Es por esto que han surgido nuevas expresiones como la diplomacia de dos vías, donde se involucran no sólo actores oficiales, sino que también tienen un rol importante los actores no oficiales", explicó Genem al semanario venezolano Descifrado.