El grito número 14 del "10"

Si bien sus obligaciones como conductor y armador pasan por otro lado, para nada es despreciable la cantidad de veces que Paulo Rosales llega al gol con la camiseta de Unión. Anoche, además de desatar el grito agónico a modo de desahogo con el 1 a 1 en la última bola de la noche frente a Almirante Brown, el "10" de Unión alcanzó los 14 tantos con la camiseta de Unión desde que llegó por decisión de Oscar Craviotto desde Newell's Old Boys de Rosario.

Y en cuanto a su relación con la gente, independientemente de algún reproche puntual, quien va a la cancha se fue dando cuenta que Paulo Rosales queda demasiado solo a la hora de jugar. Mucho más en este tipo de partidos, donde el rival se mete atrás, retrocede con mucha gente, apela sistemáticamente a las infracciones tácticas y "ensucia" el juego, porque estratégicamente es lo que más le conviene.>

Una cosa es cuando Unión se pone arriba en el marcador y puede manejar la contra, los espacios y la desesperación del rival de turno. Pero otra, muy distinta, es cuando es Unión el que debe buscar y su rival lo espera. Allí, muchas veces, Rosales queda solo. Entonces, los 14 goles para ser volante aparecen como algo más que valioso en la ficha técnica del "10" rojiblanco.>

Más solo que Paulo

Es cierto que, como dijo Carlos Trullet, amontonar seis delanteros no hace más ofensivo a un equipo. Pero también es cierto que, más allá de sus lagunas, Paulo Rosales es el jugador más técnico de Unión y no tiene muchas veces con quién jugar en este equipo. Ninguno de los "segundos enganches" pudieron hablar con el "10" el mismo idioma y eso que desfilaron varios: el "Pitu" García (hoy en Grecia), Martín Zapata, Bruno Casanova y ahora Marcos Flores que es suplente. Pudo tener algunas pequeñas sociedades con Battión antes y con Fontana ahora, pero sin continuidad. Nadie desconoce que, cuando se iluminan juntos, marcan diferencias con Pereyra. Pero a lo que se apunta es a la generación del juego en la mitad de la cancha. Hoy por hoy, ése es el punto estratégico del equipo: lo que más le está faltando a este Unión es fútbol en el mediocampo.

De la guía

Más allá del flaco Campestrini bajo los caños, el oficio de Germán Basualdo en el medio y las ganas del alto Sebastián Penco arriba, el resto de los jugadores de Tigre son todos desconocidos para el mundo de la Primera "B" Nacional, porque Blas Giunta mantuvo la base de la Metropolitana por cuestiones económicas. Juega un correntino de doble apellido (Meza Sánchez) y un brasileño (Cardoso) que difícilmente aparezca en los buscadores de Internet específicos del fútbol pentacampeón mundial.