San Jorge (C).- En las instalaciones de la Sociedad Italiana de la ciudad de San Jorge, con los 100 años de vida de esa institución como marco, se realizó la Segunda Gran Marenda Piamontesa. Esta actividad, que consiste en revivir una tradicional costumbre de los inmigrantes italianos que llegaron al país, estuvo organizada por la Asociación Familia Piamontesa de la mencionada ciudad del departamento San Martín.
En el momento en que arribaron los invitados, "Chela" Testa les dio la bienvenida, al tiempo que agradeció a todos los presentes, invitándolos a degustar los platos preparados para la ocasión.>
Posteriormente, Liliana Benzo destacó que "como la mayoría sabe, nuestra Marenda tiene como objetivo principal reunir e integrar cada vez más las costumbres de los inmigrantes con este pueblo maravilloso que se llama Argentina".>
Norma Brarda de Bruno, profesora de piamontés, presentó a su turno al Coro y al Ballet Piamontés de la ciudad de Rafaela, que actuaron bajo la dirección de Cristina Blua de Paccierotti, y realizaron una excelente performance.>
Para finalizar, el cantor local "Beto" Suaid, fue el encargado de interpretar variados temas, entre los cuales, se destacó "Vieja Estación", que hace referencia a la estación de nuestro ferrocarril, que en la actualidad se ha convertido en el Museo Municipal.>
La Marenda es una costumbre que "ya está impregnada en nosotros" destacó Liliana Benzo, quien luego se encargó de explicar en que consiste. "Tal vez muchas personas que viven en ciudades ni siquiera saben que significa Marenda". "Cuando el trabajo del campo era todo manual y se necesitaban muchas personas para levantar las cosechas, los hombres iban al campo y las mujeres y niños quedaban en el hogar. Los hombres trabajaban fuerte y había que llevarles un refuerzo de comida; ese refuerzo era la Marenda" detalló.
En otro tramo de su alocución comentó que este refuerzo "generalmente se llevaba cuando ellos los trabajadores hacían una señal. Era tal vez cuando la vuelta de la máquina estaba cerca de la casa". "Entonces los chicos ya tenían el sulky y preparado con el caballo más manso que había, y allí amorosamente las mujeres habían puesto en un cesto, nuestro cavañín, salames, quesos, el infaltable dulce de membrillo, los bizcochos que una vez eran bagase y otras veces canastrelli o torchet". "Por supuesto no faltaba el buen vino fresco puesto en el pozo desde la mañana y el mate cocido o café para el final con los dulces" añadió.>
Todas esas comidas, estuvieron a disposición de aquellos que se acercaron para vivir este festejo, donde se revivió la vieja costumbre de la Marenda.>
Participación
La Segunda Gran Marenda Piamontesa tuvo una notable repercusión en la gente, ya que cerca de cuatrocientas personas se dieron cita para vivir la que fue una jornada muy placentera y amena. En ese marco, y tal como destacaron las autoridades, la nota distintiva fue la conservación de las viejas costumbres.