La provincia y la ciudad cambiarán de conducción política en diciembre. El PJ deja la Casa Gris después de 24 años. Otros resultados avalan la intención de cambio de la sociedad.
En una jornada democrática excepcional, el Frente Progresista Cívico y Social ganó ayer holgadamente la elección provincial -también lo hizo por un ajustado margen en la ciudad capital- y desplazó al justicialismo -esta vez referenciado como Frente para la Victoria- que viene gobernando el distrito desde hace 24 años.
El resultado provisorio, computado el 99,59 por ciento de las mesas habilitadas, concede a la fórmula Hermes Binner-Griselda Tessio, una ventaja de casi 10 puntos -172.982 votos-.
Convertido en el primer gobernador socialista y acicateado por el reconocimiento local y nacional hacia su figura, Hermes Binner parece hoy ubicarse como la principal cabeza opositora nacional, si bien los "tiempos de cambio" que pregonó lo llevarán a someterse de lleno a la búsqueda de consensos para fortalecer su futura gestión. Entonces, la definición electoral en la provincia tiene ahora una lectura nacional muy particular: no serán pocos los dirigentes nacionales que presionen por una pronta definición del socialista, con vistas a los comicios presidenciales del 28 de octubre.
En el sector derrotado, también quedan elementos que deberán resolverse rápidamente. Aunque los resultados no fueron los esperados (¿o sí?), el PJ ganó en 13 de los 19 departamentos, por lo que mantendrá un espacio político propio en la Legislatura, lo que obligará al nuevo oficialismo a una permanente búsqueda de acuerdos sobre los temas institucionales más relevantes que se comprometieron a impulsar. En Diputados, los 28 (de los 50) que concede la legislación vigente serán aliados del gobernador electo, que también tendrá mayoría en las asambleas legislativas.
Nuevo sistema, nuevo resultado
La elección de ayer puso en práctica el nuevo sistema electoral, que reemplazó a la ley de lemas, que rigió la renovación provincial entre 1991 y 2003. En ese período, hubo cuatro elecciones que ganó el PJ, pero en tres (1991, 1995 y 2003) el candidato más votado fue el de la oposición que terminó perdiendo. Inclusive, en la última, Hermes Binner obtuvo más votos que Obeid, pero la ley de lemas benefició al PJ.
Ahora, el sistema puso las cosas en su lugar. Claro que más allá de las modificaciones, deberá ser analizado criteriosamente para evaluar las correcciones que se requieran. Este año, como se vio el primero de julio y ayer, la elección se polarizó en forma extrema. El Frente Progresista y el Frente para la Victoria sumaron 87,4 % de los votos.
También debe evaluarse por qué hay tantos votos en blanco. Esta vez hubo menos en el caso de gobernador y vice e intendentes, pero muchos en los cargos legislativos.
Lo que viene
El hombre que gobernará la provincia por los próximos 4 años no tiene más -ni menos- que el antecedente de haber gobernado Rosario, y haber sido el candidato más votado en 2003 y en 2005, con lo que llegó a la Cámara de Diputados de la Nación. Es decir, se instaló en la consideración pública hace bastante años, los suficiente para generar una expectativa que ayer lo catapultó a la Casa Gris.
El socialismo logró así hacer realidad el sueño de tantos dirigentes, como Guillermo Estévez Boero, recordado ayer por el propio Binner a la hora de los festejos. El radicalismo frentista ayudó con la estructura, pero no tendrán que olvidarse de los aliados de menos recursos que apostaron por el FPCS.
El peronismo deberá aprender la lección. Muchos de sus "próceres" territoriales han comenzado a abandonar el escenario. El reutemanismo parece ser un espacio en extinción. En la ciudad hay mucha tela para cortar, pero quien ahora no podrá "disimular" la derrota es Oscar Martínez, el mismo que prefirió ir por fuera de la estructura partidaria. Sumó, pero restó.
En tercer lugar quedó la UCR, con apenas el 2,08 %, unos 36.700 sufragios. Este también es un punto a evaluar: el radicalismo tiene enfrente una discusión visceral que resolver. De lo contrario, seguirá sumido en el desconcierto institucional en el que lo metieron los mezquinos intereses evidenciados en los últimos meses.
La gente protagonista
Todo comicio deja una enseñanza, no siempre entendida y admitida por sus protagonistas. Pero hubo esta vez un cambio, una renovación de expectativas, que no pasa desapercibido, no sólo en el resultado provincial, consecuencia lógica de lo que sucede en ciudades y departamentos.
Hay lugares considerados "bastiones" históricos de los partidos, donde quien pierde el gobierno termina cediendo poder territorial. Por ejemplo, el PJ no pudo retener la intendencia de Santo Tomé y Ángel Piaggio dejará su lugar a Palo Oliver (FPCS). En Esperanza, donde la UCR gobernaba desde hacía 24 años, perdió Rafael De Pace. También se truncaron las expectativas de Jorge Placenzotti, candidato a senador por Las Colonias, cuya esposa perdió la puja por la intendencia de San Carlos Centro, con todo el caudal de obra pública que se concretó en el último período. En ese distrito, Omar Príncipe despojó al radicalismo que gobernó durante los últimos 12 años. Mucho tuvo que ver con ese resultado el retorno a la arena política de María del Carmen Benzo, electa concejal. Entre los retornos también está el del radical Mario Miño a la intendencia de San Javier.
Otro caso fue el departamento San Justo. El intendente de esa cabecera, Rodrigo Borla, le ganó la banca al histórico Ricardo Olivera (FPV). También podemos sumar al departamento General Obligado. La elección en Reconquista está reñida: hay sólo 13 votos de diferencia que por ahora se adjudica el justicialista Hugo Morzán, frente al radical Jacinto Speranza. Otro que perdió su reelección es el justicialista Héctor Ocampo. Esa banca la ocupará el radical Federico Pezz.
Inentendible lo ocurrido en Coronda, donde a pesar de los reclamos, con cortes de la autopista, fue reelecto el peronista Juan Carlos Naón.
Votos en blanco
Con respecto al primero de julio, ayer se observó un descenso en esa intención del votante. En general, bajó del 15 % al 7,6 %. Sin embargo, la gente no acompañó a diputados y senadores. En el caso de los primeros, fue del 11,5 % y en senadores el 12,15 %. La referencia más apuntada fue en el caso de la elección a senador por el departamento La Capital: hubo 21,35 % de votos en blanco. No obstante, ayer aumentó la participación ciudadana en los comicios. Según las planillas oficiales, votó el 80 por ciento del total habilitado en padrones. Hubo distritos del interior que superaron ese porcentaje.
Normalidad
Salvo excepciones muy puntuales, los comicios de ayer se caracterizaron por la normalidad en su desarrollo y la rapidez en el escrutinio provisorio. Eso reflejó la transparencia del sistema -menos complicado que la ley de lemas-, bien aplicado por las autoridades electorales. No hubo necesidad de convocar a los observadores especiales de la ONG Democracia Representativa.