A partir de ahora, los restaurantes, cafés, confiterías y "todo negocio afín" en la ciudad, deberán tener un "listado o carta de menú en tipografía Braille para las personas no videntes" y con escritura en macrotipo para las que tienen graves limitaciones en su visión, tal como lo dictaminó en su última sesión el Concejo Municipal en una ordenanza.
Todos los ediles que integran el cuerpo acompañaron el proyecto que Jorge Kiener proponía con la intención de "afirmar la preservación de los derechos y garantías de las personas no videntes" y posibilitar el desarrollo de sus actividades cotidianas en "un plano de igualdad con el resto de los ciudadanos". El edil justicialista remarcó que hoy en día una persona ciega "puede desplazarse con total independencia por la ciudad", pero "necesitará ayuda en situaciones puntuales como cruzar una calle o ser avisado cuando su ómnibus llegue a la parada, o el simple hecho de leérsele un menú o carta en un bar".
Para ello, la norma exige que en dos meses el Ejecutivo ponga en marcha la acción que obligue a los negocios a tener "como mínimo" un ejemplar de esta carta "actualizada y en perfecto estado", que contenga "el nombre o denominación de los platos y bebidas que se expendan o se sirvan en el local". Además, le otorga responsabilidad a la Comisión Municipal Asesora del Discapacitado y la Secretaría de Promoción Comunitaria, en su implementación y cumplimiento.
Desde la Secretaría de Derechos Humanos, Pablo Zeballos ponderó la acción que "les puede facilitar mucho a los no videntes". Para graficarlo, hizo un llamado a la imaginación: "Si vos vas a un restaurante, tenés que saber qué podés comer y cuánto vale. Con esta carta, también se facilita la relación que podés tener con la persona que atiende, si no, tenés que preguntarle y te perdés en la conversación y el repaso del menú". En síntesis, dice el hombre que todos los días recorre las calles de la ciudad con su bastón blanco: "Es tener la misma posibilidad que tiene cualquier persona que ve en cuanto a su elección".
La idea no es nueva, un tiempo atrás una no vidente convenció a dos bares y una heladería de la ciudad para que la implementen. Desde entonces, estos negocios exhiben un menú en Braille.
Pablo Zeballos rememora que "lo de las cartas fue una iniciativa de una chica no vidente que vive en San Carlos que se le ocurrió empezar con esto". Por eso, en algunos lugares "están las cartas", que es "una cosa bastante simple y económica". Y es así, desde la Asociación Civil Nueva Cultura informaron que la impresión de una hoja simple cuesta de 20 a 25 centavos.
Aunque la ordenanza en sí es una novedad, según acota Zeballos. "Hay normas locales que hablan de accesibilidad pero no específicamente que tengan que ver con impresiones en Braille", y ésta viene colaborar con la construcción de "una sociedad inclusiva, un lugar donde podamos interactuar y convivir todos".
En nuestra ciudad, están registrados 400 no videntes. Aunque, según lo aclaró la presidente de la Asociación Nueva Cultura, Graciela Palombi, el número corresponde a los ciegos activos, que "salen de sus casas, se capacitan, concurren a organizaciones". Es que existe un vacío en relación con los "ciegos ocultos, que no salen de sus hogares y no sociabilizan, por lo que no hay datos de ellos".
De todos ellos, un porcentaje muy pequeño no sabe leer en Braille, sobre todo las "generaciones de gente mayor que no se ha capacitado; los más jóvenes están más integrados. Además, hoy hay cursos masivos, familiares, escuelas, apoyo y organizaciones".
Por más que la norma tiene un alcance considerable, teniendo en cuenta este dato, Palombi destacó que la ordenanza "no apunta a la cantidad, sino a la dignidad. No importa a cuántas personas se llega, lo que importa es -sea a 1 o a 1.000- que cuando un no vidente vaya a un lugar no tenga que depender de otra persona para que le lea".
En Nueva Cultura, imprimen y dan cursos de Braille. Los interesados pueden comunicarse con el 4555323, el e-mail [email protected] o dirigirse a Eva Perón 2921.