El ex presidente peruano, Alberto Fujimori, abandonó Santiago esta mañana rumbo a Lima a bordo de un avión de la Policía peruana, después de que ayer la Justicia chilena aprobara su extradición a Perú.
Fujimori abordó sonriente el avión donde también se encontraban el director de la Policía peruana, David Rodríguez Segué, y el jefe de la Interpol en Lima, coronel Manuel Barraza.
Se calculaba que el vuelo iba a durar al menos entre cuatro y cinco horas. El ex presidente quedó en manos de la Policía peruana en las escalinatas del avión, donde fue entregado por sus custodios chilenos.
Fujimori volverá a Perú después de siete años, luego de que la Corte Suprema de Chile aprobó su extradición por casos de violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción atribuidos a su década de gobierno (1990-2000).
El ex mandatario abandona Chile después de arribar de sorpresa a Santiago en noviembre de 2005 proveniente desde Japón, donde pasó cinco años tras renunciar por fax a la presidencia de su país. En total alcanzó a estar siete años fuera de Perú.
Su paso por Chile, según declaró el propio Fujimori, fue parte de una estrategia para lograr un "blindaje legal", que acortara la gran cantidad de procesos judiciales que originalmente se le seguían en Perú.
"Esto es una depuración sustantiva del número de casos. Era mi objetivo", declaró a Canal 13 de la televisión chilena.
En Lima, el ex mandatario será juzgado sólo por los casos en que la Justicia chilena aprobó su extradición, en un juicio que se desarrollará de forma rápida y en que las autoridades peruanas se comprometieron a otorgarle todas las garantías.
El ex mandatario regresa a Perú "con la conciencia tranquila", según señaló a la televisora chilena.
La Corte Suprema de Chile aprobó su extradición por siete casos en total, cinco de ellos por actos de corrupción y el resto por violaciones a los derechos humanos.
La inminente llegada de Fujimori a Perú remeció el escenario político peruano. Los familiares de las víctimas atribuidas a su régimen celebraron la resolución judicial, mientras que sus partidarios se aprontaban para recibirlo.
Organizaciones como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional celebraron el fallo de la Justicia chilena, al tiempo que declararon que no tiene precedentes en la historia reciente.
Fujimori será recluido en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía (Diroes) en Lima una vez llegue extraditado de Chile, dijo este sábado el diario peruano La República citando una fuente policial.
La policía ha habilitado en este cuartel un ambiente especial construido con concreto armado y vidrios blindados en ese sector del distrito limeño de Vitarte, indicó la fuente policial, quien indicó que se trata de un dormitorio de 50 m2 con baño y un pequeño estudio.
Alberto Fujimori afirmó que espera recibir un trato en Perú acorde a su condición de ex presidente y ser sometido a un debido proceso judicial, en una entrevista que publica hoy el diario El Mercurio.
"No hay ninguna negociación. Pero claro, yo espero un trato dentro de mi condición de ex presidente y que sea correspondiente", dijo Fujimori.
El ex mandatario descartó además que pueda ser ingresado a una cárcel común. "No puede ser obviamente una cárcel común, por razones de seguridad", afirmó.
Sobre el proceso judicial que le espera en Lima, Fujimori afirmó: "Espero que haya un debido proceso para aclarar totalmente cada una de estas acusaciones".
"Yo le digo que el fujimorismo va a movilizarse, va a estar fuerte. El fujimorismo tiene mucho arraigo popular, esa gente me va a respaldar", aseguró.
En otra entrevista de prensa con el Canal 13 de Santiago, el ex mandatario aseguró que algún Fujimori va a estar presente en las elecciones presidenciales de su país en 2011.
"Eso se lo garantizo", respondió Fujimori, consultado sobre si el fujimorismo va a estar representado en esos comicios.
Además del ex presidente, su hija mayor, la congresista Keiko Fujimori, participa activamente de la política peruana.
Lesa humanidad
Los delitos de lesa humanidad que se le atribuyen a Fujimori están referidos a las matanzas de la Universidad de La Cantuta y de barrios Altos entre 1991 y 1992, en los cuales murieron 25 personas.
Ambas causas están contenidas en un mismo cargo, que se suman al llamado caso "Sótanos del sie", por el cual se le imputa haber ordenado, conocido y permitido el secuestro y torturas de personas consideradas opositoras.
AFP/EFE