Exportar no es devaluar

La devaluación del signo monetario a principios del año 2002 significó un punto de inflexión para la economía de nuestro país luego de diez años de un esquema de tipo de cambio fijo. Sin lugar a dudas, la depreciación del peso provocó un impacto en múltiples variables económicas tales como precios, salarios, deuda, exportaciones e importaciones, por sólo mencionar algunas.

El presente informe tiene por objetivo analizar lo ocurrido en materia de ventas al exterior durante el período 2002-2006. En este sentido, cabe destacar que el abandono de la paridad cambiaria produjo un abaratamiento de los productos argentinos en el resto del mundo, estimulando las compras de los mismos desde el exterior.

En este contexto, la comercialización externa de bienes locales creció un 81,1% en el período 2002-2006 pasando de 26.651 a 46.456 millones de dólares. Dentro de estas ventas, adquirieron una sustancial relevancia las relacionadas con las manufacturas de origen agropecuario e industrial, ya que ambas explican el 65% de ventas externas y se han incrementado durante este lapso en el orden del 90%.

Asimismo, no debe soslayarse que la suba de los precios internacionales de commodities, puntualmente de soja y los cereales -impulsados en parte por una mayor demanda global- ha coadyuvado significativamente a la expansión en el valor del total exportado así como también ha permitido una notable mejora en los términos de intercambio, del orden del 14% para la etapa bajo análisis. También, dicho aumento de precios permite explicar que a pesar que las importaciones aumentaron en el segmento 2002-2006 en un 280% la balanza comercial continúa siendo superavitaria, aunque dicho excedente ha mostrado un caída, pasando de un superávit en torno de los 16.000 millones de dólares en los primeros dos años del ciclo y alrededor de 12.000 millones en los últimos tres períodos.

América Latina

Ahora bien, cabe realizar una comparación con lo acaecido en el resto de América Latina en lo que a la evolución de sus exportaciones se refiere, para poder vislumbrar en qué situación se encuentra la Argentina respecto a los demás países de la región.

Cuando se analiza la evolución de las exportaciones de los demás países vemos que para la serie 2002-2006, las exportaciones crecieron en promedio un 129%. Argentina, con una expansión del 81% se encuentra por debajo de la media y se erige en el grupo de países que menos aumentaron su comercialización externa conjuntamente con Panamá, Costa Rica y México. Estos últimos países han expandido sus ventas en una tasa del 60% o menor a ésta.

Esta dinámica exportadora que vive la región es explicado en gran parte por la expansión de los precios de materias primas agroindustriales que derivaron en una evolución favorable de los términos de intercambio.

Las economías que más aumentaron su comercio exterior fueron Chile y Perú con subas superiores al 200%, seguidos por Bolivia y Paraguay. Por su parte, nuestro principal socio comercial Brasil incrementó las mismas un 127%. Esto último significa que aumentó sus ventas una vez y media lo que lo hizo la Argentina y pasó a triplicar nuestras ventas locales, cuando en 2002 poco más que las duplicaba. Asimismo, el vecino país mejoró los términos de intercambio sólo en un 5,4%.

Los otros dos integrantes del Mercosur, Paraguay y Uruguay también manifestaron un incremento de las exportaciones superior al argentino. En el primer caso el aumento fue del 160% y en el segundo del 128%, sin embargo en ambas economías los términos de intercambio se deterioraron.

Por otro lado, cabe mencionar que las exportaciones de Chile para el año 2002, se encontraban por debajo de las argentinas, pero su expansión de 219% ha generado que para el período 2006 las mismas se ubicaran un 25% por encima de las domésticas con un total de ventas equivalente a U$S 58.116. También Venezuela, con un nivel de comercialización similar al argentino en el año 2002, ha superado en 2006 las exportaciones argentinas en un 40%. Lógicamente, en ambos casos los precios récord alcanzados por el petróleo y el cobre han constituido un factor crucial para este incremento. Sólo basta citar que en el período 2002-2006 la relación de precios de exportación e importación creció en el primer país un 88% y en el segundo un 110%.

No obstante lo dicho en el párrafo anterior, el hecho que Argentina haya incrementado sus exportaciones a una tasa que se ubica entre las más bajas de los países latinoamericanos llama a la reflexión. En primer lugar, si se tiene en cuenta que nuestro país depreció su moneda, según datos de la Cepal el tipo de cambio real efectivo se incrementó un 130% en el período 2001-2006, cuando otros países tales como Brasil y Chile han atravesado el camino inverso en ese ciclo, es decir, han revaluado la misma y han aumentado sus exportaciones a una tasa mayor.

Consideraciones Finales

El informe demuestra que no es suficiente devaluar el símbolo monetario de una economía para incrementar su comercialización con el extranjero. Existen otros factores que inevitablemente influyen sobre la competitividad de una economía y por ende en lo que concierne a su inserción internacional, tales como las reglas de juego claras y previsibles, ausencia de impuestos distorsivos y regulaciones anti-exportación, innovación tecnológica, acceso al mercado de capitales, transparencia en el gasto y gestión pública y una infraestructura adecuada, sólo por citar algunos. En virtud de ello, deberían replantearse políticas económicas que estimulen la inversión, la producción y por ende las exportaciones, de manera tal que el aumento de las mismas sea sostenible en el tiempo sin depender en su mayor parte de la evolución de los precios internacionales.

Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Libertad

Licenciada Agustina Leonardi (*)