Casos
Cómo empacar el negocio
Con más de 50 años de existencia, Celulosa Moldeada es un holding santafesino, orientado al empaque, que también manufactura productos de plástico y cartón corrugado. En algunos segmentos es líder nacional y en otros disputa con fuerza su participación en el mercado. Exporta 30 por ciento de su producción.
En un hipermercado, todo lo que se presenta en las góndolas tiene un proceso de envasado estándar, incluidos los alimentos. Los productos a pedido, carnes, vegetales o comidas, llevan un envoltorio final. No existe ningún producto en el supermercado -o fuera de él- que no requiera de un empaque en algún tramo de su comercialización. El negocio del envase y embalaje (packaging) es tan amplio que resulta difícil glosarlo al por menor (hay miles de distintos formatos y usos), pero una posibilidad es segmentarlo por insumo utilizado: celulosa, plástico, cartón, vidrio, metal o madera. Es una industria que se expande mundialmente a velocidad creciente. En EE.UU., el packaging mueve unos 100 mil millones de dólares anuales en distintos insumos y es la tercera rama industrial más grande de ese país. En la Argentina, el actual impulso del consumo acelera el crecimiento del packaging, aunque, en general, las compañías no dan cifras de los volúmenes procesados para no alertar a sus competidores. Es información estratégica. Sin embargo, un informe del Instituto Argentino del Envase (IAE), indica que en 2006 el sector tuvo una facturación de 9.810 millones de pesos, que llegaría a 10.700 millones en 2007, lo que representa aproximadamente 2 por ciento del PIB. La mayor producción -según IAE- es de plásticos flexibles con un tercio del total. El resto se reparte entre plásticos rígidos, vidrio y cartón. El informe no menciona la celulosa.
Jugador local
En ese negocio, que agrupa a no menos de 10 mil empresas en todo el país, se desenvuelve desde hace más de 50 años la santafesina Celulosa Moldeada S.A. La compañía fundada por José Baialardo continua manteniendo una estructura familiar, pero ahora opera como un grupo, con conducción centralizada, integrado por tres organizaciones: la inicial Celulosa Moldeada, Celpack, para empaques de plástico, con planta en San Luis, y Celcor, fabricante de cartón corrugado, establecida en Desvío Arijón, Santa Fe. Además ya hizo pie, fronteras afuera, con Celpack do Brasil y Celpack Europa. A escala nacional el grupo emplea a 500 personas. El caso de Celpack es llamativo porque se instaló antes de que surgiera una demanda sostenida de sus productos. Daniel Divi, CEO del grupo, lo narra de la siguiente manera: "Celpack surge en 1987 porque detectamos un nicho que no estaba explotado. Estábamos atentos a los mercados exteriores, particularmente EE.UU., donde a mediados de los 70 había aparecido un producto nuevo, bandejas en espuma de poliestireno, que competía vigorosamente con el moldeo y entraba con fuerza en los supermercados". La cuestión es que en la Argentina de los 80 el supermercadismo estaba prácticamente en pañales. Hubo que esperar la década del '90, para que las grandes cadenas norteamericanas y europeas comenzaran a imponer una forma de manejar ese negocio. Entre esas formas, estaba el tipo de empaque que requerían para sus productos. "Los supermercados extranjeros no querían usar los productos argentinos, que básicamente estaban hechos de celulosa, y nosotros éramos en esa época los únicos fabricantes que abastecíamos las líneas de empaques moldeados. Afortunadamente, habíamos previsto que el mercado demandaría una sustitución de materiales. Cuando eso sucedió, ya teníamos Celpack para poder continuar en el negocio".
Hay para todos
Para un lego en esta rama de la industria, una manera simple de diferenciar materiales es: de celulosa moldeada son generalmente los empaques para pizzas o huevos; de poliestireno extrusado las bandejitas blancas de los supermercados y de polipropileno las bandejas rígidas, transparentes, aptas para horno microondas, en las que habitualmente se expenden las comidas preparadas. De todos estos materiales, el de menor costo es la celulosa. Esta diferenciación es necesaria para entender por qué, pese a la descomunal presencia del plástico en los empaques, la celulosa moldeada sigue siendo el caballo de batalla del grupo, con cerca de 45 por ciento del giro del negocio. "El moldeo -explica Divi- no está orientado hacia los mercados masivos sino hacia los productores. Por una parte los empacadores de frutas de Río Negro y por otra todo el sector avícola, ya se trate de productores de huevos o empacadores". Cabría acotar, para comprender la magnitud del segmento, que en 2006 se comercializaron unos 7.550 millones de huevos en el país, en tanto la producción frutícola superó los 7 millones de toneladas. De esta última cifra, casi 2 millones corresponden a manzanas de Río Negro y Mendoza. Según los propios números de la empresa, Celulosa Moldeada (que trabaja a 95 por ciento de capacidad instalada), retiene para sí 45 por ciento de todo el mercado nacional del moldeo, en un universo donde aparecen otros dos grandes jugadores: Hartmann (capital danés) y Moldeados Argentinos.
La pata plástica
Pese a la demanda del plástico, Celulosa no sufrió un impacto porque el mercado seleccionó el producto con el que quería trabajar, ya sea por calidad o precio. "Nos fuimos acomodando a la evolución del negocio en cada especialidad y las líneas de Celulosa y Celpack no compiten entre sí, sino que se complementan", dice Divi. La aclaración se refiere a que Celpack se orienta más hacia el consumo masivo. De su producción total, 60 por ciento corresponde a las bandejitas blancas (o de otro color, de poliestireno extrusado) nicho donde la firma reclama 35 por ciento del mercado doméstico. La producción se completa con las bandejas transparentes de prolipropileno (15 por ciento del mercado y creciendo) y otros productos. Los mayores compradores son las grandes cadenas de supermercados, que absorben hasta 40 por ciento de esa producción total. La complementación también se explica en dinero. De los 80 millones de pesos facturados por la empresa en su último ejercicio, alrededor de 30 por ciento provino de los productos plásticos manufacturados en San Luis. Sumados los resultados de Celulosa y Celpack, alcanzan 75 por ciento del total de ingresos. El restante 25 por ciento surge de Celcor, la planta de cartón corrugado.
Vender afuera
El esfuerzo de ventas nacionales del grupo se concentra en un plantel de 13 personas con relación de dependencia. A eso se suma una red de 50 distribuidores (o representantes, según el modelo de negocio) que cubren todo el país. Pero el dato a tener en cuenta es que de la facturación total del holding, 30 por ciento depende de sus exportaciones, repartidas en 20 por ciento hacia Brasil y 10 por ciento hacia Europa. Esos números le permitieron a Celulosa Moldeada ganar, en su rubro, el premio federal a las exportaciones otorgado en mayo pasado. La consigna del momento, para toda industria, es exportar. Pero Divi , sin quejarse, se muestra cauteloso. "El crecimiento de nuestras exportaciones dependerá exclusivamente de las políticas que tenga el gobierno con respecto al dólar. Así de taxativo y determinante. Podemos incrementar ventas, sobre todo en Europa, mientras el dólar se mantenga como hasta ahora", cierra.
Félix Canale
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