El actor estadounidense Richard Gere y la película "The inner life of Martin Frost (La vida interior de Martin Frost)", del escritor y director Paul Auster, conquistaron ayer el 55º Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que se cierra el próximo sábado.
Gere recibió el premio honorífico Donostia a toda su carrera de manos de la actriz española Aitana Sánchez Gijón. La estatuilla reproduce una farola como las que adornan el paseo de la playa de la Concha de la ciudad vasca.
"Lo llevo como un aliento para hacer mucho más trabajo, no he llegado al final", aseguró el actor, y agregó: "Este premio extraordinario es muy importante", al tiempo que destacó "la calidez y el cariño que le ha brindado el pueblo de San Sebastián".
Auster, también presidente del jurado de esta edición del certamen, sorprendió al público con una historia con tintes de realidad y fantasía que deja al espectador flotando entre esos dos mundos.
"Aborda el tema de la imaginación y del proceso creativo. Como un escritor vive dentro de lo que está creando", dijo el mismo Auster luego de la proyección de su película.
"The inner life of Martin Frost", presentada en la sección oficial del Festival fuera de concurso, narra la historia del escritor Martin Frost quien, en su intento por alejarse del mundo para escribir, se va a una casa en el campo, donde una mañana se despertará con una mujer a su lado. Al tiempo que cae enamorado de ella, intentará averiguar quién es esa mujer, si es real o imaginaria, o si tal vez se trata de una musa.
"Quería realizar una historia sobre un hombre que escribe una historia sobre otro hombre que escribe. Trata de cómo funciona la imaginación. Cómo trabaja un escritor", sostuvo Auster.
La segunda película en solitario de Auster -tras "Lulu on the bridge"- está protagonizada por David Thewlis en el papel de Frost, y la francesa Irne Jacob como la misteriosa mujer, apoyados en un pequeño papel por la hija del realizador, Sophie Auster.
Crítico declarado de la política belicista del presidente estadounidense George Bush, Auster recordó: "Esta historia la escribí en 1999, fue antes de Bush y antes de la guerra en Irak, antes de que las cosas se pusieran tan oscuras en el mundo. Quería hacer una comedia y pienso que, incluso en la oscuridad de nuestros días, un poco de levedad no viene nada mal".
Con respecto a la relación estrecha que existe entre su pasión por la literatura y su vocación como cineasta, Auster reconoció que siempre fue un amante del cine. Aunque "he pasado la mayoría de mi vida solo, en una habitación, escribiendo palabras sobre un papel. Lo hermoso de ser director de cine frente a ser escritor es que el escritor siempre está sentado y solo. Ser cineasta me permite hacer otras cosas, manifestarme de otro modo y compartir esa experiencia con más personas", agregó.
El escritor -quien no utiliza computadora- sostuvo que "los 25 días que duró el rodaje de esta película se convirtieron en una de las mejores experiencias de mi vida".
AFP - Télam