Está claro que en el campo de la geoestrategia y de la geoeconomía estamos en una etapa de transición hacia un nuevo orden todavía no muy claro. El economista mexicano Alfredo Jalife-Rahme sostiene que Washington está resultando el gran perdedor frente a la Unión Europea y al ascenso irresistible de Brasil, Rusia, India y China. La derrota de la aventura militar en Irak significaría la dificultad de prolongar la alquimia financiera basada en la eventual "transmutación del `oro negro' en `papel chatarra', concretamente el dólar".
En "El fin de una era", que acaba de presentar la editorial Libros del Zorzal, Jalife-Rahme se ocupa de analizar las turbulencias en la globalización, estudiando temas como: ¿Un mundo sin petróleo?; la decadencia de EE.UU.; fin de la fiesta bursátil: inicio de la estanflación; ¿China abandona el dólar?; la geopolítica del oro y las reservas de divisas; caída inevitable de los mercados emergentes; plan quinquenal chino: regresa la agenda social; las 14 empresas globales más malignas, etcétera.
Concluye que "ante la `bifurcación' del presente se insinúan tres escenarios posibles como consecuencia del teorema de la desglobalización: 1) la globalización suave y reformada; 2) la regionalización con economía mixta: mayor regulación, y 3) socialismo del siglo XXI y/o neo-renacentismo humanista: el ser humano en el centro de los intercambios en lugar del mercado". Y, según se anima a predecir: "Desde nuestra perspectiva, el crepúsculo de la globalización con sus claroscuros tenderá más hacia el segundo escenario, conectado a su vez en esta fase de transición con el primero, que encumbra al mercado por encima del ser humano, pero mucho más estrechamente vinculado al tercero, que asciende y trasciende al ser humano por encima del mercado. Curiosamente, en los tres escenarios, de menor a mayor grado, regresa el ser humano al proscenio del mundo".